Elecciones y quinta papeleta
El referéndum de 1983 y el de noviembre de 1992 fueron una parodia de democracia, dado que evadieron la posibilidad de permitirle al Poder Constituyente Originario expresarse. Como ya ha sido dicho: "Dada la circunstancia que el ciudadano no puede formular objeciones que vayan a ser atendidas, el plebiscito o referéndum sólo es democrático cuando se utiliza para formular consulta sobre un punto específico y sencillo, pero no lo es cuando con él se pretende sondear la opinión pública sobre una materia tan vasta y técnica como es un texto constitucional o un tratado." Dichos "referéndum", aun cuando "permitieron" que cada quien se pronunciara a favor o en contra de las reformas a la Constitución, no olvidemos que jamás se consultó a los votantes ni sobre el contenido de la Constitución, ni sobre las reformas que se introducirían, sino después que ya fueron elaboradas por los "notables".
En el tomo cuarto de su "Tratado de Ciencia Política", el catedrático George Burdeau señala que el vicio más grave del plebiscito o referéndum constituyente radica en que el pueblo es invitado a pronunciarse sobre un texto cuyos términos no han podido ser discutidos provechosamente ni por él ni por sus representantes debidamente escogidos. En el plebiscito o referéndum -sigue diciendo Burdeau- al pueblo se le solicita que vote en bloque, sin enmiendas posibles, lo que quiere entonces decir que el voto no es libre, ya que coloca al ciudadano en la alternativa de, o bien rechazar por entero el texto que se somete a su consideración porque un punto cualquiera no le satisface, o bien de adoptarlo íntegramente a pesar de que existen puntos que no le satisfacen.
El no permitir a los ciudadanos contar con una quinta papeleta en las elecciones del 2 de mayo y poder así expresar si se quiere o no una nueva Constitución, se asemeja al referéndum de 1992 que nos impidió una verdadera participación y una real discusión, al igual que en 1983. Es el tómalo o déjalo que, en el fondo, es el todo o nada. Al no querer permitirle a la población ejercer de manera plena su derecho a expresar si quiere o no una nueva Constitución para reemplazar a la actual, lo que buscan es una prolongación de la constitución antidemocrática que nos rige y, por ende, del actual status quo.
Realizar las elecciones del 2 de mayo sin incluir la quinta papeleta por temor a brindarle a la ciudadanía la oportunidad de poder expresar su opinión sobre una Asamblea Nacional Constituyente, aparte de impedirle a la población un ejercicio pleno de su Poder Constituyente Originario, se les facilita la campaña electoral para mantener la dictadura de partidos y evitar la democracia participativa. Ahora bien, ¿qué puede hacerse para que se incluya la quinta papeleta a favor de una Constituyente? Para que se incluya la quinta papeleta, es necesario agotar todas las vías legales y pacíficas que estén a nuestro alcance, sobre la base de que la inclusión de ésta permitiría una opción mucho más democrática.
Debemos pedir a todas las organizaciones o gremios cívicos, profesionales, culturales y a todos los partidos políticos, que aboguen y apoyen -de verdad- la inclusión de la quinta papeleta como demostración de una voluntad real de democratización y de oportunidad efectiva de expresión de los ciudadanos en general.
Si se incluye el 2 de mayo la quinta papeleta, en la que se pregunte si se quiere o no una nueva Constitución, además de ser más democrático, ello significaría que los que no están de acuerdo con mantener vigente la Constitución militarista de 1972 reformada, pueden votar con la quinta papeleta a favor de una nueva Constitución y la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, y que quienes están de acuerdo con la Constitución militarista de 1972 y las reformas que se le hicieron en los años 1978, 1983 y 1994 pueden también votar con la quinta papeleta para que se mantenga.
De triunfar el NO al cambio de Constitución con la quinta papeleta, significaría:
a) Que continuaremos con la Constitución militarista de 1972.
b) Se mantiene una Constitución de origen antidemocrático y de inspiración militarista y un sinnúmero de estructuras, privilegios e instituciones propias de gobiernos autocráticos y autoritarios.
c) Panamá quedaría como el único país del mundo en el que seguiría vigente, con la aprobación de la población, una Constitución de origen antidemocrático y de inspiración militarista.
De triunfar el SI al cambio de Constitución con la quinta papeleta, significaría que la población rechaza la Constitución militarista de 1972 y expresa que hay una voluntad clara y manifiesta de la población a favor de una nueva Constitución, elaborada por una Asamblea Nacional Constituyente, democrática, elegidos todos sus integrantes por sufragio universal, directo y secreto, para el objeto exclusivo de redactar la nueva Carta Magna, con la participación de constituyentes electos y en representación de todos los sectores que conforman la sociedad panameña. ¡Exijamos la quinta papeleta en las elecciones del 2 de mayo!
En el tomo cuarto de su "Tratado de Ciencia Política", el catedrático George Burdeau señala que el vicio más grave del plebiscito o referéndum constituyente radica en que el pueblo es invitado a pronunciarse sobre un texto cuyos términos no han podido ser discutidos provechosamente ni por él ni por sus representantes debidamente escogidos. En el plebiscito o referéndum -sigue diciendo Burdeau- al pueblo se le solicita que vote en bloque, sin enmiendas posibles, lo que quiere entonces decir que el voto no es libre, ya que coloca al ciudadano en la alternativa de, o bien rechazar por entero el texto que se somete a su consideración porque un punto cualquiera no le satisface, o bien de adoptarlo íntegramente a pesar de que existen puntos que no le satisfacen.
El no permitir a los ciudadanos contar con una quinta papeleta en las elecciones del 2 de mayo y poder así expresar si se quiere o no una nueva Constitución, se asemeja al referéndum de 1992 que nos impidió una verdadera participación y una real discusión, al igual que en 1983. Es el tómalo o déjalo que, en el fondo, es el todo o nada. Al no querer permitirle a la población ejercer de manera plena su derecho a expresar si quiere o no una nueva Constitución para reemplazar a la actual, lo que buscan es una prolongación de la constitución antidemocrática que nos rige y, por ende, del actual status quo.
Realizar las elecciones del 2 de mayo sin incluir la quinta papeleta por temor a brindarle a la ciudadanía la oportunidad de poder expresar su opinión sobre una Asamblea Nacional Constituyente, aparte de impedirle a la población un ejercicio pleno de su Poder Constituyente Originario, se les facilita la campaña electoral para mantener la dictadura de partidos y evitar la democracia participativa. Ahora bien, ¿qué puede hacerse para que se incluya la quinta papeleta a favor de una Constituyente? Para que se incluya la quinta papeleta, es necesario agotar todas las vías legales y pacíficas que estén a nuestro alcance, sobre la base de que la inclusión de ésta permitiría una opción mucho más democrática.
Debemos pedir a todas las organizaciones o gremios cívicos, profesionales, culturales y a todos los partidos políticos, que aboguen y apoyen -de verdad- la inclusión de la quinta papeleta como demostración de una voluntad real de democratización y de oportunidad efectiva de expresión de los ciudadanos en general.
Si se incluye el 2 de mayo la quinta papeleta, en la que se pregunte si se quiere o no una nueva Constitución, además de ser más democrático, ello significaría que los que no están de acuerdo con mantener vigente la Constitución militarista de 1972 reformada, pueden votar con la quinta papeleta a favor de una nueva Constitución y la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, y que quienes están de acuerdo con la Constitución militarista de 1972 y las reformas que se le hicieron en los años 1978, 1983 y 1994 pueden también votar con la quinta papeleta para que se mantenga.
De triunfar el NO al cambio de Constitución con la quinta papeleta, significaría:
a) Que continuaremos con la Constitución militarista de 1972.
b) Se mantiene una Constitución de origen antidemocrático y de inspiración militarista y un sinnúmero de estructuras, privilegios e instituciones propias de gobiernos autocráticos y autoritarios.
c) Panamá quedaría como el único país del mundo en el que seguiría vigente, con la aprobación de la población, una Constitución de origen antidemocrático y de inspiración militarista.
De triunfar el SI al cambio de Constitución con la quinta papeleta, significaría que la población rechaza la Constitución militarista de 1972 y expresa que hay una voluntad clara y manifiesta de la población a favor de una nueva Constitución, elaborada por una Asamblea Nacional Constituyente, democrática, elegidos todos sus integrantes por sufragio universal, directo y secreto, para el objeto exclusivo de redactar la nueva Carta Magna, con la participación de constituyentes electos y en representación de todos los sectores que conforman la sociedad panameña. ¡Exijamos la quinta papeleta en las elecciones del 2 de mayo!