Elecciones y sociedad
¿Qué hace tan agudo y a la vez tan frágil el escenario electoral panameño? ¿Qué es lo que se debate? A partir de la tesis del cambio, todas las candidaturas presidenciales parecen coincidir en la urgencia de transformaciones, pero pocos se acercan de manera diáfana a aquello que se debe cambiar, y qué es lo que debe reemplazarlo. En las últimas semanas se han escuchado algunas propuestas, pero aún sin mucha consistencia. El debate parece centrado en una suerte de marketing, no en ofertas contundentes. Más aún, el reconocimiento de progresos en áreas vitales debería suponer la admisión de nuevos enfoques para el desarrollo. Panamá no es ni remotamente cerca la "moderna" aldea de hace 20 ó 30 años. El que existan panameños viviendo en la pobreza no significa que otros no hayan progresado, o que capas medias locales no hayan robustecido sus expectativas.
No se puede uniformar a Panamá de pobre-pobre o rico-rico. Tales polos existen, pero no de manera hegemónica, y señalarlos podría faltar peligrosamente a una realidad al no provenir de diagnósticos serios, y menos contener propuestas serias. Sostener tal hipótesis con el pretexto de que en tiempo de elecciones todo se vale, hasta la calumnia, deviene en una práctica peligrosa que a la larga se podría revertir contra quienes la propician. En su lugar, ensayar estudios serios para diagnosticar los logros puede colocar a quienes proponen en condiciones de ejecutorias más efectivas y acertadas. Lo que se trata es de resolver las asimetrías que caracterizan al Panamá de hoy, no de profundizarlas so pretexto de desvirtuar el mensaje de los adversarios.