default

Elián González, la cuestión jurídica


Los profesionales de las ciencias jurídicas suelen decir que cuando un juez tarda en emitir una decisión sencilla, generalmente las cosas vienen mal. Obviamente, bien o mal, depende del lado en que se esté. ¿Qué se está gestando en el tribunal de apelaciones del caso Elián en Atlanta? Las señales, a juzgar por la demora, son claras. Si de reconocer los tradicionales valores de la patria potestad se tratara, la decisión sería simple. A falta de su madre, el niño debe quedar al cuidado permanente de su padre.
Pero si la cuestión jurídica es tan sencilla, coincidiendo en todo la ley de Estados Unidos y Cuba, ¿por qué es que el tribunal, al disponer que el padre no podía abandonar el país hasta dictado el fallo, dijo que "requería de más tiempo para estudiar a fondo la compleja situación"?
La respuesta es sencilla y no puede ser otra, que el tribunal está examinando aristas novedosas, apartándose de lo clásico y tradicional. Y bajo este criterio, nos permitimos hacer algún ejercicio.
El derecho de asilo, a la luz de la "ley de ajuste cubano" que da residencia automática a todo ciudadano de esa nacionalidad que toque suelo norteamericano, es factor primario a considerar. Elián arribó a Florida tras ser rescatado en alta mar, y adquiere por tanto derecho de residencia.
Los menores, si bien tienen impedido actuar por sí mismos, y han de hacerlo por ende, por mediación de sus padres, pueden perfectamente ser adquirentes de derechos. Por ejemplo, pueden heredar o ganar la lotería o ser propietarios. En esencia, pueden adquirir pero no deshacerse de bienes y derechos sin el consentimiento de sus padres y la aprobación de un juez. ¿Puede su padre renunciar al derecho de residencia que adquirió Elián por ley?
Otro problema, aunque semejante al anterior, es el del derecho a asilo. El tribunal puede juzgar que, habiendo la madre logrado tal beneficio para su hijo, mal puede privársele de él. ¿Puede hacerlo su padre para llevarlo a vivir en dictadura, de donde escapó por voluntad materna?
También está el tema de la primacía entre derecho de familia y derecho político. ¿A cuál de los dos dará prelación el tribunal? ¿Será posible que diga que el derecho a ser libre prevalece sobre la potestad paterna? Una decisión así tendría repercusiones prácticas, como sería por ejemplo, la situación de menores norteamericanos que pudieran ser retenidos por parientes mientras visitan Cuba, donde pueden tener tíos, padres y abuelos. ¿Cómo reaccionaría Estados Unidos?
Inglaterra y España innovaron en el caso Pinochet, creando una nueva doctrina que transnacionalizó los derechos humanos. Fue, si se quiere, un riesgo extremo, pero calculado. El caso Elián, a nuestro juicio, entraña mucho más riesgo, que la justicia norteamericana tendrá que ponderar, antes que atreverse a innovar y contaminar con ingredientes políticos una materia tan personal y humana como la relación paterno filial.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América