Ellos y nosotros los jubilados
En una conversación un día pregunté si sabían qué es un jubilado, y alguien muy serio respondió: es aquel que se jubila. ¡Pedazo de idiota ! Pero, no dejaba de tener razón. De verdad, jubilados somos aquellos que trabajamos durante muchos años sin llegar a hacer fortuna, para disfrutar de la jubilación algún día, a quienes se les paga muy mal por esos servicios y que gozamos de pocos privilegios. De vez en cuando se nos regala una pequeña bonificación, para lo cual hay que armar un escándalo de Padre y Señor. Ustedes dizque no saben por qué sucede esto. Bueno, yo quisiera ignorarlo, pero no puedo sencillamente porque dizque el Seguro está en mala situación económica y tiene gastos grandes. ¿Cómo no los va a tener si de entrometido que es decidió cargar con responsabilidades que no le correspondían atendiendo a más de millón y medio de personas que no son asegurados, con unas cuotas ínfimas. Eso fue el paternalismo de los 70. Ahora quién le pone el cascabel al gato y le da nuevamente esos pacientes que le corresponde atenderlos al Ministerio de Salud, si más bien le han recortado su presupuesto. Querían demagogia, chupen demagogia. Y esa atención es gratuita; así no hay cuerpo que aguante.
Por otro lado, no se atreven a subir las cuotas y a bajar la canasta básica porque en esto pisan callos económicos que resulta mejor no oír los gritos. No hay forma humana que la vida elemental baje.
Y para peor, los viejos, mejor dicho los jubilados, no hacemos más que tomar medicinas para sostener el cuerpo, y esas desgraciadas suben más cada día, sin esperanzas de que la mafia farmacéutica sea controlada en sus ambiciones. Dicen que los banqueros no tienen alma, pero... otros pescados también tienen escamas. Hablando de medicinas, según la famosa ley de los jubilados, sólo nos descuentan el 10%. Yo diría que sería estupenda noticia subirlo a 20% y que lo paguen los dueños de los productos. Si son tan machitos para elevar el precio, que sepan cooperar con nuestro sostén.
En Panamá se han ocupado muy poco de la gente de la tercera edad ; en darles recreación, ocupaciones que agraden, lugares de reuniones, educación a los jóvenes para que nos respeten y nos consideren. Al contrario, después de cierta edad te mueres de hambre porque no consigues empleo; desperdician nuestra experiencia y malgastan nuestra vida. Recuerden que la mejor escuela es la de la vida y lo que allí se aprende no está escrito en ningún libro. Fíjense en este ejemplo: a mis jubilados de San Francisco les entregan su cheque en el super 99 de vía Porras, sin pensar en el peligro al cruzar la calle porque ni siquiera un policía les asignan para ayudarlos. ¿o es que quieren acabar con ellos bajo las llantas de los Diablos Rojos .
Recuerden los legisladores, las autoridades, que lo que más ansían todos es llegar a viejos. Pues, legislen para cuando lo sean. Imiten a otros países en donde sí los consideran. Evitemos el maltrato a los de la tercera edad, tanto de sus familiares como de las autoridades, como de los jóvenes y de todo mundo. Demos gracias a Dios que hoy los jubilados vivimos una vida más prolongada.
Sólo queremos amor, atención, compañía, consideración y comprensión.
Por otro lado, no se atreven a subir las cuotas y a bajar la canasta básica porque en esto pisan callos económicos que resulta mejor no oír los gritos. No hay forma humana que la vida elemental baje.
Y para peor, los viejos, mejor dicho los jubilados, no hacemos más que tomar medicinas para sostener el cuerpo, y esas desgraciadas suben más cada día, sin esperanzas de que la mafia farmacéutica sea controlada en sus ambiciones. Dicen que los banqueros no tienen alma, pero... otros pescados también tienen escamas. Hablando de medicinas, según la famosa ley de los jubilados, sólo nos descuentan el 10%. Yo diría que sería estupenda noticia subirlo a 20% y que lo paguen los dueños de los productos. Si son tan machitos para elevar el precio, que sepan cooperar con nuestro sostén.
En Panamá se han ocupado muy poco de la gente de la tercera edad ; en darles recreación, ocupaciones que agraden, lugares de reuniones, educación a los jóvenes para que nos respeten y nos consideren. Al contrario, después de cierta edad te mueres de hambre porque no consigues empleo; desperdician nuestra experiencia y malgastan nuestra vida. Recuerden que la mejor escuela es la de la vida y lo que allí se aprende no está escrito en ningún libro. Fíjense en este ejemplo: a mis jubilados de San Francisco les entregan su cheque en el super 99 de vía Porras, sin pensar en el peligro al cruzar la calle porque ni siquiera un policía les asignan para ayudarlos. ¿o es que quieren acabar con ellos bajo las llantas de los Diablos Rojos .
Recuerden los legisladores, las autoridades, que lo que más ansían todos es llegar a viejos. Pues, legislen para cuando lo sean. Imiten a otros países en donde sí los consideran. Evitemos el maltrato a los de la tercera edad, tanto de sus familiares como de las autoridades, como de los jóvenes y de todo mundo. Demos gracias a Dios que hoy los jubilados vivimos una vida más prolongada.
Sólo queremos amor, atención, compañía, consideración y comprensión.