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Embriaguez canalera


POCAS PERSONAS en Panamá se percataron de que fue a comienzos de la década última del siglo XX, cuando el Canal y su Zona comenzaron a perderse, como riqueza posible para beneficiar toda nuestra Nación, y a todo nuestro pueblo. No es ahora, en 2006, cuando se inicia tan alarmante aunque todavía poco notorio proceso.
Después de la dolorosa invasión armada norteamericana que conmocionó al país (1989), las altas autoridades panameñas designaron una Comisión para que le sirviera como "asesora", con respecto al destino que se le daría al Canal, y a su Zona adyacente. Sin embargo, el tema y la Comisión aludida pasaron desapercibidos en el "dolce far niente" en que generalmente viene viviendo el país, desde 1903.
El Gobierno de turno en aquella ocasión recibió una propuesta fatal, que consistió en separar los bienes de la Zona, para que fueran vendidos por la ARI, y en administrar el Canal por conducto de otra entidad recién creada entonces, que fue llamada Autoridad de Canal de Panamá (ACP). Esta decisión divisionista, de un patrimonio evaluado en sesenta y cinco mil millones de dólares (la Zona y bienes incluyendo tierras), más los nueve mil millones en que fue valorado el Canal, impidió que se pensara en un gran emporio económico, como cabía hacerlo, con ese "maná" caído del cielo. Nadie expuso ni cuestionó nada, ante la medida de "división y venta", carente de toda razón de ser.
Los gobiernos nacionales de la década iniciada en 1990, teniendo por delante a una ACP que sólo veía el manejo del Canal, siguiendo el modelo norteamericano, permitieron que esta última entidad cogiera la batuta, y debido a ello, con el espaldarazo de la última reforma constitucional (2004), le pidieron a la ACP que nos dijera "qué hacer con el Canal", con lo cual hemos venido (es decir, traídos) al referéndum actual, cuando ya la ACP había preparado zigzagueantemente dicho certamen, que era una suerte de perspectiva de un "pastel desmenuzado", con muy pocas señales para "beneficio" de toda la República y su mayoría de personas impreparadas en materia de esclusas, de "postpanamax", etc., dizque bajo el lema de "tú decides". Cuando se supo que grupos de facto se estaban inscribiendo en el Tribunal Electoral para apoyar en el Referéndum al No, hubo un poco de histeria, en la fracción propietaria del país, lo que los pobres llaman "los ricos de Panamá", que corrió a ubicarse del lado de las "genialidades" de la ACP, seducidos por el lema de "seremos más ricos", y varios pusieron su dinero en función del apoyo al "Sí".
No estamos inventando "la lucha de clases", sino refiriéndonos a lo que sucedió, al punto de que al poco tiempo, las inscripciones ricas en el Tribunal Electoral pasaron de trescientas, ganándoles así la partida a los del "No". Siendo avisados los activistas de la partidocracia nacional, llenaron la calle del Tribunal, con sus acostumbradas "murgas", que ahora tocan más "Regué" (no sabemos si tal puede ser la traducción del "original"), sus representantes de San Miguelito, de Calidonia, de Santa Ana, etc., etc., todos muy contentos, de que les hubiera llovido en pleno invierno, pues de lo que se trataba era de una "verdadera elección", para la salvación de la democracia panameña.
La "propaganda" de la facción millonaria ha monopolizado la mayoría de las televisoras, buena cantidad de páginas diarias en los periódicos, el trabajo diurno y nocturno en algunas imprentas "et sic de coeteris" (perdón por el latinajo, que quiere decir, "etcétera").
Ojalá la mayoría de nuestro pueblo, recipiente de una miseria espantosa y vuelta mortal por el "síndrome" de los últimos días, original y legítimamente panameño, pues no se sabe qué es, ni cómo viene, comprenda dónde se ubica su real beneficio y vote en su propio y legítimo interés, con un No enormemente mayoritario, que deje sin efecto cualquiera trampa en que algunos puedan estar pensando, incluyendo cualquier fraude "salvador", que se pueda tener en cabeza, o en manos. A nosotros, nada nos detendrá en esta clase de luchas.
El análisis de sensibilidad presentado por la ACP no incluyó la variabilidad en la demanda que es lo que determina los ingresos, argüyendo que estos estudios fueron sumamente exhaustivos.
En cuanto a la metodología utilizada por la ACP para el análisis económico, consideramos que la misma es aceptable para establecer la inversión requerida, pero hay elementos que no se consideraron como parte del proyecto por lo que su incidencia, tanto en el diseño económico como en el financiero, no está considerada. (Fin de citas).
En otras palabras, los elementos señalados entre muchos otros que no mencionamos por razón de espacio, evidencia un margen considerable de riesgo para el país.
raulleisr@hotmail.com

101 años de Panamá América

 
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