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Embusteros de inversión


Inversionistas nacionales se han quejado de que algunos bancos y promotores de inversión los han inducido, con seductores engaños y medias verdades, a realizar inversiones que al final resultan en ruinosos fracasos y severas pérdidas, adoptando, luego de ello, la actitud de falsa inocencia, del "tira la piedra y esconde la mano". Los escándalos de Adelag, Banco Disa y Providence, han generado una gran cantidad de reclamos y algunas demandas judiciales en ese sentido.
En algunos casos, los promotores incurren en un claro conflicto de interés, al inducir la inversión que, de antemano, conocen como frágiles y vulnerables. Un sinfín de papelería los hace inmunes frente a reclamos, haciendo que el cliente figure falsamente enterado de los riesgos y los libere de todo pecado. Pero la cosa no es tan fácil.
Pese a la densa papelería y descargos legales, casi todas las más grandes firmas de inversión de Wall Street se aprestan a pagar multas por B/.1,100 millones de dólares, aceptando voluntariamente su responsabilidad, para poner fin a investigaciones de las autoridades estadounidenses sobre la comisión de graves faltas a la ética, conflictos de interés en propio provecho, abuso de información privilegiada y descarados engaños.
Según el prestigioso diario Wall Street Journal, las gigantes financieras Citigroup, Credit Suisse, First Boston, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers, Deutsche Bank, UPS y Bear Stearn, estarían pagando multas que oscilan entre poco más de 500 millones a 60 millones de dólares por la reprochable práctica; y varias otras han sido objeto de cuantiosas acciones judiciales por engaño descarado al presentar perspectivas de inversión inexistentes a sus clientes.
En la deleznable práctica, los bancos y casas de inversión, presentan para su "venta" sus propios papeles y los de terceros, sobrepasando la línea de la objetividad, sin más propósito que el mero sacar ventaja en provecho propio, a sabiendas de que se falsea, oculta o distorsiona la realidad.
El engaño se suma a los males que hoy azota a la Bolsa de Nueva York, siendo el otro, el maquillaje de los libros y estados financieros. Las malas prácticas eran generalizadas: deudas contabilizadas como activos, ventas inexistentes, ganancias falseadas, historias rosa de perspectivas de crecimiento inexistentes, crisis bajo alfombras. Y todo del pleno conocimiento de sus promotores. Ya hay varios presos.
Bueno es que las autoridades locales vayan fortaleciendo la legislación para proteger a los inversionistas y castigar con igual severidad los abusos, pues de otro modo, otros mercados que se están enseriando, sacarán ventaja. Las responsabilidades de los directores y contables, debe reforzarse y los mecanismos de fiscalización también.

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