Emergencias nacionales
Después de un año de indudable deterioro económico y social en el país, surgen voces alarmadas que claman por la convocatoria de un foro al cual concurran personalidades de señaladas capacidades y ejecutorias con el objeto de analizar esta peligrosa crisis y recomendar soluciones que pongan al país en un camino apropiado de recuperación. No sabemos cuál será el método que se va a seguir en la escogencia de las personas o gremios representativos que deban conformar este foro. Lo que nos parece es de que abarcar las distintas actividades que sufren este anquilosamiento en su desarrollo, puede generar un sin número de soluciones eclécticas que, al fin y a la postre, no den un resultado que pueda uniformar problemas y respuestas.
Indudablemente que se necesitarán mentes muy capacitadas para atinar en la selección de aquellos que deban intervenir en este foro. El anuncio de su constitución de por sí amerita la intervención de personas que sepan traer propuestas sesudas, que enteradas de estas calamidades socioeconómicas, sinteticen el diálogo y aterricen con proyectos pragmáticos.
Se nos ocurre que quizás sería mejor establecer varios foros de acuerdo con la importancia de las distintas zonas socioeconómicas en deterioro. Podrían acumularse así con mejores posibilidades de acierto thinktanks de superior calidad para obtener resultados más certeros.
Están los temas importantes que por su orden podrían ser: el desempleo que hoy en día, según informes de autoridades en la materia, está en el orden de un 15% en la capital y un 20% en Colón, con una cifra que podría ser superior en el resto de la República. El descalabro del agro, en donde no se han fijado reglas del juego creíbles que le permitan a nuestro productor desarrollar su actividad con confianza. El problema de empresas, de todos los tamaños, al borde de crisis que puedan darse a muy corto plazo. La falta de circulante que incide en todas las actividades económicas y que, al restringir cada vez más drásticamente el consumo, tira al suelo la venta en las empresas, etc.
Por otro lado, la gestión estatal no tiene sustancia. Adelanta proyectos que sabemos que pueden ser realidades a largo plazo. Pero necesitamos comenzar a resolver problemas a corto plazo para tirar las bases de un despegue económico nacional.
Debemos entrar a fondo en el estudio de la ejecución del último presupuesto nacional y debemos relacionarlo con los ingresos y egresos que se dieron en el año 2000 y en un análisis de todos los factores antes mencionados, sacar por separado las causas endógenas y exógenas que afectan el desenvolvimiento positivo de la vida nacional.
Un tema más delicado y que indudablemente ha incidido en los problemas que vivimos es el de nuestras relaciones con los Estados Unidos. El vacío causado en los últimos dos años y medio por la partida de las tropas americanas del suelo nacional y la incapacidad que hemos tenido de no copar tal destrampe económico. Las peticiones americanas y las negativas al paso. Negligencia en la visualización de la enorme gravedad del conflicto guerrillero en la hermana República de Colombia y de su incidencia, en un momento dado, en el territorio nacional. La carencia de un convenio bilateral especial con los Estados Unidos en materia socioeconómica y de defensa nacional. Este último tema, que por lo delicado de su contenido, debe tratarse a conciencia para evitarnos una crónica de un terrible problema anunciado.
De lo que sí estoy seguro es que ha llegado el momento en que todos los panameños, sin egoísmo de ninguna clase y, aunque no nos lo pidan, aportemos en lo que podamos a la solución de nuestros graves problemas.
Indudablemente que se necesitarán mentes muy capacitadas para atinar en la selección de aquellos que deban intervenir en este foro. El anuncio de su constitución de por sí amerita la intervención de personas que sepan traer propuestas sesudas, que enteradas de estas calamidades socioeconómicas, sinteticen el diálogo y aterricen con proyectos pragmáticos.
Se nos ocurre que quizás sería mejor establecer varios foros de acuerdo con la importancia de las distintas zonas socioeconómicas en deterioro. Podrían acumularse así con mejores posibilidades de acierto thinktanks de superior calidad para obtener resultados más certeros.
Están los temas importantes que por su orden podrían ser: el desempleo que hoy en día, según informes de autoridades en la materia, está en el orden de un 15% en la capital y un 20% en Colón, con una cifra que podría ser superior en el resto de la República. El descalabro del agro, en donde no se han fijado reglas del juego creíbles que le permitan a nuestro productor desarrollar su actividad con confianza. El problema de empresas, de todos los tamaños, al borde de crisis que puedan darse a muy corto plazo. La falta de circulante que incide en todas las actividades económicas y que, al restringir cada vez más drásticamente el consumo, tira al suelo la venta en las empresas, etc.
Por otro lado, la gestión estatal no tiene sustancia. Adelanta proyectos que sabemos que pueden ser realidades a largo plazo. Pero necesitamos comenzar a resolver problemas a corto plazo para tirar las bases de un despegue económico nacional.
Debemos entrar a fondo en el estudio de la ejecución del último presupuesto nacional y debemos relacionarlo con los ingresos y egresos que se dieron en el año 2000 y en un análisis de todos los factores antes mencionados, sacar por separado las causas endógenas y exógenas que afectan el desenvolvimiento positivo de la vida nacional.
Un tema más delicado y que indudablemente ha incidido en los problemas que vivimos es el de nuestras relaciones con los Estados Unidos. El vacío causado en los últimos dos años y medio por la partida de las tropas americanas del suelo nacional y la incapacidad que hemos tenido de no copar tal destrampe económico. Las peticiones americanas y las negativas al paso. Negligencia en la visualización de la enorme gravedad del conflicto guerrillero en la hermana República de Colombia y de su incidencia, en un momento dado, en el territorio nacional. La carencia de un convenio bilateral especial con los Estados Unidos en materia socioeconómica y de defensa nacional. Este último tema, que por lo delicado de su contenido, debe tratarse a conciencia para evitarnos una crónica de un terrible problema anunciado.
De lo que sí estoy seguro es que ha llegado el momento en que todos los panameños, sin egoísmo de ninguna clase y, aunque no nos lo pidan, aportemos en lo que podamos a la solución de nuestros graves problemas.