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Eminente acuerdo entre el arnulfismo y el PRD


Definitivamente el anuncio que los medios de comunicación han publicado en torno a la decisión del Presidente de la República y del resto de los miembros del Comité Ejecutivo Nacional del PRD de no concurrir a su reelección en el próximo congreso, ha puesto a todos los politólogos y a los que no lo son a hacer toda clase de especulaciones y entre ellos no escapamos nosotros.
No nos ha sorprendido del todo la decisión del Presidente de la República y la del resto de los miembros del Comité Ejecutivo Nacional del PRD. Nótese que no ha sido una decisión unilateral sino en conjunto, o sea, una resolución del pleno del CEN lo que a veces nos induce a pensar que pudiera tratarse de una medida de presión contra alguna facción disidente de la actual cúpula. Sólo un forcejeo para medir fuerzas.
Asombra, sin embargo, que el Comité Ejecutivo Nacional de un partido, organizado por excelencia, tome de repente una decisión de esta naturaleza y sobre todo en momentos tan difíciles en los que requerirá de la experticia de sus mejores hombres, de los más conocedores de la situación política nacional. Dejar el partido en manos de bisoños jóvenes carentes de toda experiencia política, no nos parece lo más sabio y sobre todo porque no tienen la capacidad de liderazgo ni aglutinamiento de las diferentes fuerzas que conforman el Partido Revolucionario Democrático.
No creemos que esta actitud de la cúpula sea un revés del Presidente de la República y ganancia de Torrijos, como titula el diario La Prensa en su edición del domingo 23, pues a éste último le hace falta mucho pelo para ese moño. Pensamos que si el Presidente corriera para Secretario General o Presidente del partido él ganaría, pues son muchos los que valorizan y aprecian sus esfuerzos dentro de ese colectivo.
Tampoco creemos que su derrota en la reelección tenga nada que ver con esta decisión y mucho menos la derrota de Martín Torrijos pues es éste el que perdió las elecciones y no el Presidente de la República. La presunta elección de Martín Torrijos como Secretario General del PRD sería un premio al fracaso y lanzar al abismo al partido en momentos tan difíciles como lo es navegar en oposición. Semejante irresponsabilidad no la creemos viable en un partido que siempre se ha caracterizado por ser previsor y calcular muy bien todos sus pasos. Además esta actitud discrepa con los recientes esfuerzos desplegados por el Presidente de la República cuando logró el retorno del Liberal Nacional a la alianza "Unión por Panamá", después de anunciar que se plegaban a la Presidenta electa Doña Mireya Moscoso.
El Presidente seguramente nos dirá que se trata de una decisión que tiene como propósito abrir las posibilidades de un relevo. Que si Martín pretende gobernar el país, lo primero que tiene que demostrar es que puede gobernar su partido y es injusto de su parte tratar de mantenerse en la cabeza del colectivo político como una especie de "Presidente Vitalicio", al estilo de los viejos dictadores del Caribe y no permitir el florecimiento de una dirigencia nueva, con entusiasmo, con deseos de lograr triunfos políticos en el 2004.
Nosotros tenemos nuestra opinión muy personal sobre todo lo acontecido y es que lo ocurrido obedece a un muñequeo procedente del norte, de los EE.UU. que han pedido al PRD su apoyo a la Alianza "Unión por Panamá" para la implementación de reformas sociales contrarias a las impulsadas por el PRD, además de un CMA ampliado, y ante la negativa de los miembros del CEN no les ha quedado otro camino que separarse de la dirección del partido y dejar que sean otros los responsables de la entrega y cambio de rumbo del partido.
Todo esto creemos que se ha negociado recientemente, casualmente durante la ausencia del país de la Presidenta electa que a toda costa está buscando su gobernabilidad. Recordamos recientes declaraciones de Doña Mireya, cuando exasperadamente reclamaba una unión con el PRD ante su eminente mayoría parlamentaria, y que más o menos declaró que "si no llegaba a un acuerdo con la actual cúpula lo haría con la próxima", o sea, dio por sentado el cambio de cúpula que ahora parece sorprender a muchos. Pensamos que algo se estaba cocinando ya desde ese entonces. Y a estas declaraciones tenemos que recordar las del Primer Vicepresidente electo quien públicamente expresó que las renuncias exigidas por el Secretario General del Arnulfismo a los PRD que se encuentran nombrados por períodos más allá de la vigencia constitucional de este gobierno, "era sólo la manera de pensar del Secretario General del Arnulfismo".
Parece que entre las negociaciones está la permanencia del director de la ARI en su cargo, trago duro de pasar para algunos arnulfistas, pero su mejor recomendación es ser pupilo de los norteamericanos, presuntos artífices de todo este arreglo.

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