Empate técnico
Que el disidente arnulfista, Alberto Vallarino, marque un punto porcental (42% a 41%) sobre el principal aspirante perredista, Martín Torrijos en la preferencia de voto a Presidente de la República con vista a las elecciones nacionales del 2004, configurando un "empate técnico", al caer la diferencia dentro del porcentaje de error de 2.8% de la encuesta, merece algunos comentarios.
El trabajo de campo de la consulta fue hecho entre los días 10 y 16 de septiembre pasado con base a una muestra representativa de toda la ciudadanía con un nivel de confiabilidad de 95%.
En primer lugar, hay que subrayar el enorme avance que registra Vallarino, el cual podría atribuirse a su reciente protagonismo por la emisión de opiniones sobre distintos aspectos del quehacer nacional. En especial, recordamos su discurso del mes pasado en Chiriquí, en el que formuló propuestas específicas a favor de los sectores agropecuario y obrero.
Como muestra, planteó la creación de una comercializadora de capital mixto de productos del agro y apoyó el polémico aumento del salario mínimo, pese a ser empresario. Por contraste, el Gobierno Nacional, en el primer caso, nada significativo ha hecho para mejorar la situación competitiva del sector frente a los embates de la apertura del mercado nacional a las importaciones; y en el otro, varios de sus voceros se han pronunciado en sentido opuesto al aumento de dicho salario.
A contramano, Martín Torrijos sufrió a inicios del mismo mes, otra humillante derrota en la Asamblea Legislativa, al ganar el oficialismo el completo control de la junta directiva del organismo, con el voto de mayor número de renegados perredistas que el que tuvo el gobierno el pasado enero cuando logró la ratificación en la Corte Suprema de dos nuevos magistrados salidos directamente de sus militantes partidistas. Luego del aparatoso descalabro, el liderazgo y la imagen de Torrijos ha decaído, a la par que crece la de Vallarino.
Otro detalle, curioso para muchos, es que Vallarino marque más alto luego de declararse arnulfista, que antes como disidente y potencial independiente. Pareciera que el desgaste oficialista no lo afectara y que, por el contrario, gana adeptos con su repentina reconversión arnulfista. De ese modo, tiene el mejor de los mundos, cosecha lo bueno del arnulfismo, sin tener que cargar con lo malo.
Por otra parte, ha de ser triste el resultado para otros fieles y militantes aspirantes arnulfistas, como el Canciller Alemán que con vista a las primarias de su colectivo marca apenas 2% contra 48% de Vallarino, siendo incluso doblado por el ex ministro de Salud, y crítico enérgico de la actual dirigencia de su partido, José Manuel Terán que marca 2% de la intención del voto interno.
Así las cosas, la encuesta confirma lo que todo el mundo sabe, esto es, el liderazgo natural e indiscutible que se perfila desde hace años, entre Martín Torrijos y Alberto Vallarino. Y en ese escenario, el empate sugiere que quien decide es el votante independiente. Y a éste ha de dirigirse el trabajo proselitista de ambos si es que quieren coronar sus aspiraciones con el éxito.
El trabajo de campo de la consulta fue hecho entre los días 10 y 16 de septiembre pasado con base a una muestra representativa de toda la ciudadanía con un nivel de confiabilidad de 95%.
En primer lugar, hay que subrayar el enorme avance que registra Vallarino, el cual podría atribuirse a su reciente protagonismo por la emisión de opiniones sobre distintos aspectos del quehacer nacional. En especial, recordamos su discurso del mes pasado en Chiriquí, en el que formuló propuestas específicas a favor de los sectores agropecuario y obrero.
Como muestra, planteó la creación de una comercializadora de capital mixto de productos del agro y apoyó el polémico aumento del salario mínimo, pese a ser empresario. Por contraste, el Gobierno Nacional, en el primer caso, nada significativo ha hecho para mejorar la situación competitiva del sector frente a los embates de la apertura del mercado nacional a las importaciones; y en el otro, varios de sus voceros se han pronunciado en sentido opuesto al aumento de dicho salario.
A contramano, Martín Torrijos sufrió a inicios del mismo mes, otra humillante derrota en la Asamblea Legislativa, al ganar el oficialismo el completo control de la junta directiva del organismo, con el voto de mayor número de renegados perredistas que el que tuvo el gobierno el pasado enero cuando logró la ratificación en la Corte Suprema de dos nuevos magistrados salidos directamente de sus militantes partidistas. Luego del aparatoso descalabro, el liderazgo y la imagen de Torrijos ha decaído, a la par que crece la de Vallarino.
Otro detalle, curioso para muchos, es que Vallarino marque más alto luego de declararse arnulfista, que antes como disidente y potencial independiente. Pareciera que el desgaste oficialista no lo afectara y que, por el contrario, gana adeptos con su repentina reconversión arnulfista. De ese modo, tiene el mejor de los mundos, cosecha lo bueno del arnulfismo, sin tener que cargar con lo malo.
Por otra parte, ha de ser triste el resultado para otros fieles y militantes aspirantes arnulfistas, como el Canciller Alemán que con vista a las primarias de su colectivo marca apenas 2% contra 48% de Vallarino, siendo incluso doblado por el ex ministro de Salud, y crítico enérgico de la actual dirigencia de su partido, José Manuel Terán que marca 2% de la intención del voto interno.
Así las cosas, la encuesta confirma lo que todo el mundo sabe, esto es, el liderazgo natural e indiscutible que se perfila desde hace años, entre Martín Torrijos y Alberto Vallarino. Y en ese escenario, el empate sugiere que quien decide es el votante independiente. Y a éste ha de dirigirse el trabajo proselitista de ambos si es que quieren coronar sus aspiraciones con el éxito.