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Empresa privada, inversión social y su certificación ISO 26000


El acceso a los mercados comerciales de países desarrollados y emergentes exige el cumplimiento de reglas laborales, ambientales, de equidad de género y anticorrupción entre otras, nuevos factores éticos que los países y las empresas u organizaciones públicas y privadas (ONG) deben cumplir.

Es importante el desarrollo de una certificación que no considere la calidad, precio y servicios de bienes, sino la forma en que éstos han sido elaborados, profundizando en el abuso de poder sobre los trabajadores, los consumidores o los recursos naturales, siendo los valores, principios y ética los nuevos criterios a promover.

La empresa privada y las diversas organizaciones tendrán dentro de breve tiempo la oportunidad que indicadores evaluados y certificables por grupos especializados permitan emitir voluntariamente la ISO 26000, requisito preciso y verdadero para que las organizaciones públicas y privadas puedan publicitar que cumplen responsablemente con el resto de la industrias, gobierno, trabajadores, consumidores y organizaciones no gubernamentales.

La realidad actual de la mal denominada inversión social está compuesta por ayudas monetarias a terceros identificados, donaciones no con las ganancias de la empresa, sino con "shows" publicitarios solicitando dinero a pobres para ayudar a pobres, utilizar el dinero recolectado para sufragar los gastos del evento y lo que sobra se dona, buscar a seres humanos en extrema pobreza para tomarse fotos y publicarlas a mayor costo. No existe un claro vinculo o enlace entre inversión social para el desarrollo sostenible, voluntariado corporativo y beneficios para la empresa.

La verdadera responsabilidad social empresarial o corporativa es invertir de sus ganancias para solucionar injusticias sociales y mantener su imagen ante la sociedad, lealtad de compras en su negocio por parte de los clientes y lograr trabajadores identificados y productivos con su labor.

La Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa (RSE) es de interés humano, pero no garantiza si no es certificable de que no sea una moda más del mundo empresarial, sólo un cambio de nombre o actor para una nueva forma de continuar la conocida filantropía o altruismo que no produce un resultado social o simplemente maquillar los efectos de la globalización, nuevo nombre del capitalismo salvaje, según la iglesia católica, que permite esconder las malas practicas empresariales.

Desarrollar los niveles de vida de los sectores más desposeídos traerá progreso y paz. Concentrar los beneficios en unos pocos sólo nos trae inequidades e injusticias. La responsabilidad social debe pasar de ser una simple vitrina de marketing a cambios reales en la sociedad, porque es un compromiso con el lugar, las personas y el tiempo.

101 años de Panamá América

 
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