En busca de ecuanimidad
Continúo tratando de ser ecuánime. En mis escritos trato de llamar al pan, pan y al vino, vino. En breve, sostengo que hubo corrupción en los gobiernos de la narcodictadura y, ahora, que ha habido corrupción en el presente gobierno. Mi propósito es que se erradique la corrupción por el bien de Panamá. Por lo tanto, espero, pero sentado, que se investiguen los casos del CEMIS y del más reciente nombramiento, bajo alegada presión indebida, de dos magistrados a la Corte Suprema de Justicia. De modo que cuando se habla de sesiones legislativas extraordinarias, no puedo dejar de lamentar que esto prolongaría la inmunidad de los funcionarios que pudieron haber incurrido en algún tipo de corrupción en estos casos.
Me desespera, entonces, que la presidenta también se muestre esquiva cuando se le cuestiona acerca del "equiparazo" relacionado con el contrato nacional con Panama Ports Company (PPC).
Y así surgen cualquier cantidad de asuntos que merecen acción pronta, consistente con el bienestar moral y material de la nación. Tal acción brilla por su ausencia. Además, se suceden otras situaciones, quizás creadas, que desvían la atención de los problemas medulares. Una de ellas la constituyen las prematuras escaramuzas relativas al proceso electoral que deberá celebrarse dentro de unos 26 meses.
Por ejemplo, vemos el caso de unos 17 legisladores que se reúnen con el antecesor de Mireya para pedirle que se "sacrifique" y opte por la presidencia del PRD. No sé si se trata de 17 caballos que llevan a un bóvido al río o viceversa. Más bien me parece una "maleantocracia" de los usufructuarios de la narcodictadura. Lo cual no me hace ni olvidar ni ignorar la atribuible a los políticos gobiernistas.
Otro ejemplo es la denuncia que por calumnia e injuria ha presentado el "Toro" contra el legislador Blandón. Para mí esta tiene su interés porque de por medio está una persona que quiere ser dictador en su partido, con miras a escalar de nuevo a la presidencia en 2009, lo más probable que para reinstaurar su autoritarismo muy personal. Por el otro lado se encuentra un joven legislador, cuya constante es demostrar su inquebrantable lealtad hacia su clectivo y que da la cara para defender, creo, a la dama presidenta del país y de su partido. Mientras tanto, el CEMIS adelanta a todo vapor, el caso de Panama Ports avanza agachado, y pronto los dos magistrados cuestionados tendrán que demostrar su alto espíritu de justicia en lo de PPC.
Simultáneamente, la Presidenta Moscoso ha ofrecido las acciones del gobierno en las privatizadas empresas de teléfonos y energía eléctrica como un aporte parcial a la solución del déficit actuarial del Programa de Invalidez, Vejez y Muerte. Iniciativa que no dejará de ser controvertida. Pero no surge aquel espíritu de sacrificio que se espera tanto de empresarios como de obreros para que decenas de miles de gente humilde puedan gozar de algún tipo de pensión o jubilación, por magra que es, en un futuro no muy lejano.
El corte transversal de situaciones que he expuesto da una idea de los ingentes problemas que afrontamos como nación, pero para los cuales no se puede imaginar siquiera una luz al final del túnel. En lo personal, tratando de poner las cartas sobre la mesa para que surja una solución, que depende de la actitud y la acción de todos los panameños, me pregunto si es posible ser ecuánime al exponer estos hechos. Por lo pronto, la clase política existente no tiene figuras que merezcan la confianza del pueblo para dirigir y orientar los pasos de la nación sin que medien intereses personales.
(ewongsam@ayayai.com)
Me desespera, entonces, que la presidenta también se muestre esquiva cuando se le cuestiona acerca del "equiparazo" relacionado con el contrato nacional con Panama Ports Company (PPC).
Y así surgen cualquier cantidad de asuntos que merecen acción pronta, consistente con el bienestar moral y material de la nación. Tal acción brilla por su ausencia. Además, se suceden otras situaciones, quizás creadas, que desvían la atención de los problemas medulares. Una de ellas la constituyen las prematuras escaramuzas relativas al proceso electoral que deberá celebrarse dentro de unos 26 meses.
Por ejemplo, vemos el caso de unos 17 legisladores que se reúnen con el antecesor de Mireya para pedirle que se "sacrifique" y opte por la presidencia del PRD. No sé si se trata de 17 caballos que llevan a un bóvido al río o viceversa. Más bien me parece una "maleantocracia" de los usufructuarios de la narcodictadura. Lo cual no me hace ni olvidar ni ignorar la atribuible a los políticos gobiernistas.
Otro ejemplo es la denuncia que por calumnia e injuria ha presentado el "Toro" contra el legislador Blandón. Para mí esta tiene su interés porque de por medio está una persona que quiere ser dictador en su partido, con miras a escalar de nuevo a la presidencia en 2009, lo más probable que para reinstaurar su autoritarismo muy personal. Por el otro lado se encuentra un joven legislador, cuya constante es demostrar su inquebrantable lealtad hacia su clectivo y que da la cara para defender, creo, a la dama presidenta del país y de su partido. Mientras tanto, el CEMIS adelanta a todo vapor, el caso de Panama Ports avanza agachado, y pronto los dos magistrados cuestionados tendrán que demostrar su alto espíritu de justicia en lo de PPC.
Simultáneamente, la Presidenta Moscoso ha ofrecido las acciones del gobierno en las privatizadas empresas de teléfonos y energía eléctrica como un aporte parcial a la solución del déficit actuarial del Programa de Invalidez, Vejez y Muerte. Iniciativa que no dejará de ser controvertida. Pero no surge aquel espíritu de sacrificio que se espera tanto de empresarios como de obreros para que decenas de miles de gente humilde puedan gozar de algún tipo de pensión o jubilación, por magra que es, en un futuro no muy lejano.
El corte transversal de situaciones que he expuesto da una idea de los ingentes problemas que afrontamos como nación, pero para los cuales no se puede imaginar siquiera una luz al final del túnel. En lo personal, tratando de poner las cartas sobre la mesa para que surja una solución, que depende de la actitud y la acción de todos los panameños, me pregunto si es posible ser ecuánime al exponer estos hechos. Por lo pronto, la clase política existente no tiene figuras que merezcan la confianza del pueblo para dirigir y orientar los pasos de la nación sin que medien intereses personales.
(ewongsam@ayayai.com)