En busca de los valores perdidos
Al parecer la sociedad actual ha emprendido una búsqueda a nivel mundial, igual que los norteamericanos a Bin Laden. La razón es porque los valores, según la mayoría de la gente, se han perdido, y el asunto se hace más interesante porque hay que ir a rescatarlos. ¿Cuándo se perdieron? ¿Dónde están? ¿A dónde se han ido? ¿Quién se los llevó? ¿Estarán raptados por algún grupo de terroristas? Según algunos testigos en años pasados, dicen haberlos vistos en la casa de las familias, en las escuelas, en las oficinas públicas, en las empresas privadas, en las iglesias etc. Entonces, ¿qué les pasó, a dónde se fueron?
Como buen investigador lo primero que tenemos que hacer es definirlos preguntándonos qué son, cómo son. Aunque existen diversas definiciones, hemos escogido ésta de Marín Ibáñez (1993) que nos dice "valor es todo lo que responde a las necesidades y tendencias del hombre".
Según Marín Ibáñez, los valores tienen rasgos como: son una cualidad del ser, que quiere decir que todos los tenemos; nunca se agotan por su infinitud, lo que nos dice que no están acabados; el valor lo constituye el ser humano, o sea que sólo vale cuando un ser-persona lo valora; la intuición, el sentimiento y la afectividad igual que la razón, la inteligencia y la lógica juegan un papel importante a la hora de optar por un valor; los valores son los orientadores de los juicios; los valores se estructuran dentro de una jerarquía; a todo valor le corresponde un antivalor.
Estos rasgos de los valores son suficientes para comprender que no están perdidos, ni hay que rescatarlos, ya que están dentro de cada uno de nosotros. Sin embargo, aspectos de nuestra realidad nos llevan a transformarlos, por lo que en un momento se hacen hasta irreconocibles.
Vivimos en una época en que los cambios se están dando con sorprendente aceleración y quizá algunos ni siquiera nos damos por enterado, tanto en lo más simple como en lo más complejo de nuestras vidas.
Cada generación ha jerarquizado su propia escala de valores, algunos enmarcados en luchas políticas, nacionalistas, religiosas, culturales, sociales por lo que los valores humanos predominaban. Sin embargo, en este nuevo siglo, las condiciones de vida han variado tanto que el ser humano ha optado hasta por considerar el uso de antivalores como estrategia de sobrevivencia.
El juega vivo, el uso de la impunidad y la inmunidad en la justicia, el uso y abuso del poder, la violencia como forma de resolver conflictos, el poder de los medios de información y comunicación y el consumismo, entre otros, se han convertido en elementos y factores que rigen nuestra vida diaria y por ende, quienes definen los valores actuales.
222...la inteligencia y la lógica juegan un papel importante a la hora de optar por un valor...
Recordando que valor es todo lo que responde a las necesidades y tendencias del hombre", es así como los aplicamos en cosas simples como el subir al autobus primero que nadie, hasta burlar un juicio con artimañas, ya que así es como respondemos a nuestras necesidades.
Con estos datos, y no de forma apresurada, podemos concluir que los valores no están perdidos y mucho menos en crisis. Se requiere, para poder identificarlos adecuadamente, despojarnos de nuestra hipocresía y estar conscientes de que los valores son práctica y no teoría; que debemos practicar lo que predicamos y aceptar que los tiempos han cambiado.
Los valores no se adquieren en charlas, talleres ni conferencia, están en la escénica humana pura de su naturaleza, se experimenta en el infante inocente que tenemos que contaminarlo para protegerlo de quienes quieren hacerle daño, en el niño que no diferencia clase, raza hasta que les señalamos el blanco del negro; del niño que no diferencia entre hombre y mujer hasta que con todo nuestro tabú le hablamos de cosita. Son pocos los padres que pudieran sentirse orgullosos de que a su hijo le llaman el sapo de la clase, por decir la verdad, o el que a cada rato llega golpeado porque no se sabe defender.
Definitivamente, mientras estemos en diversas posiciones, así mismo pondremos en nuestra escala el orden de los valores; por lo que, como sociedad adulta, debemos actuar de forma constante, por el bien de esta generación y la futura que son, y serán nuestros herederos.
Como buen investigador lo primero que tenemos que hacer es definirlos preguntándonos qué son, cómo son. Aunque existen diversas definiciones, hemos escogido ésta de Marín Ibáñez (1993) que nos dice "valor es todo lo que responde a las necesidades y tendencias del hombre".
Según Marín Ibáñez, los valores tienen rasgos como: son una cualidad del ser, que quiere decir que todos los tenemos; nunca se agotan por su infinitud, lo que nos dice que no están acabados; el valor lo constituye el ser humano, o sea que sólo vale cuando un ser-persona lo valora; la intuición, el sentimiento y la afectividad igual que la razón, la inteligencia y la lógica juegan un papel importante a la hora de optar por un valor; los valores son los orientadores de los juicios; los valores se estructuran dentro de una jerarquía; a todo valor le corresponde un antivalor.
Estos rasgos de los valores son suficientes para comprender que no están perdidos, ni hay que rescatarlos, ya que están dentro de cada uno de nosotros. Sin embargo, aspectos de nuestra realidad nos llevan a transformarlos, por lo que en un momento se hacen hasta irreconocibles.
Vivimos en una época en que los cambios se están dando con sorprendente aceleración y quizá algunos ni siquiera nos damos por enterado, tanto en lo más simple como en lo más complejo de nuestras vidas.
Cada generación ha jerarquizado su propia escala de valores, algunos enmarcados en luchas políticas, nacionalistas, religiosas, culturales, sociales por lo que los valores humanos predominaban. Sin embargo, en este nuevo siglo, las condiciones de vida han variado tanto que el ser humano ha optado hasta por considerar el uso de antivalores como estrategia de sobrevivencia.
El juega vivo, el uso de la impunidad y la inmunidad en la justicia, el uso y abuso del poder, la violencia como forma de resolver conflictos, el poder de los medios de información y comunicación y el consumismo, entre otros, se han convertido en elementos y factores que rigen nuestra vida diaria y por ende, quienes definen los valores actuales.
222...la inteligencia y la lógica juegan un papel importante a la hora de optar por un valor...
Recordando que valor es todo lo que responde a las necesidades y tendencias del hombre", es así como los aplicamos en cosas simples como el subir al autobus primero que nadie, hasta burlar un juicio con artimañas, ya que así es como respondemos a nuestras necesidades.
Con estos datos, y no de forma apresurada, podemos concluir que los valores no están perdidos y mucho menos en crisis. Se requiere, para poder identificarlos adecuadamente, despojarnos de nuestra hipocresía y estar conscientes de que los valores son práctica y no teoría; que debemos practicar lo que predicamos y aceptar que los tiempos han cambiado.
Los valores no se adquieren en charlas, talleres ni conferencia, están en la escénica humana pura de su naturaleza, se experimenta en el infante inocente que tenemos que contaminarlo para protegerlo de quienes quieren hacerle daño, en el niño que no diferencia clase, raza hasta que les señalamos el blanco del negro; del niño que no diferencia entre hombre y mujer hasta que con todo nuestro tabú le hablamos de cosita. Son pocos los padres que pudieran sentirse orgullosos de que a su hijo le llaman el sapo de la clase, por decir la verdad, o el que a cada rato llega golpeado porque no se sabe defender.
Definitivamente, mientras estemos en diversas posiciones, así mismo pondremos en nuestra escala el orden de los valores; por lo que, como sociedad adulta, debemos actuar de forma constante, por el bien de esta generación y la futura que son, y serán nuestros herederos.