En Chile todo ha cambiado
El nuevo mandatario de Chile, Sebastián Piñera, asume en el día de hoy la presidencia de Chile. Lo hará en medio de la gravedad que supone reconstruir un país devastado tras el terremoto de 8.8 grados en la escala Richter, registrado en la madrugada del pasado sábado 27 de febrero. La destrucción fue inmensa. De allí que los desafíos que enfrentará el gobierno de Piñera serán aun mayores.
Entre la amplia gama de problemas que tendrá que atender el nuevo mandatario chileno será constatar, esta vez desde La Moneda, por qué el sistema de alerta temprana de catástrofes no pudo funcionar a tiempo. El pueblo reclama explicaciones que no fueron resueltas por la presidenta saliente, Michele Bachelet.
Piñera ha prometido que hará una profunda reestructuración del sistema de alerta. Pero dada la dimensión de la catástrofe, no será lo único que estará en revaluación. Su programa de gobierno tendrá que sufrir una importante modificación, pues no solo el gobierno ha cambiado, también las prioridades de Chile han cambiado radicalmente.
Estos imperativos marcan una sutil línea divisoria entre el Chile de los grandes éxitos económicos y otra realidad que salió a flote tras el sismo, y fue sofocada mediante la militarización de las zonas afectadas, el toque de queda y la ley marcial, sombras de un pasado que nadie ha olvidado. El gran terremoto dejó claro que Chile no es la ilusión perfecta en la que se miraban los demás países de la región. Muchas cosas fallaron y muchas otras tendrán que cambiar.