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En Colombia, hasta la luz se llevan


Periodista colombiano, subdirector del diario El Tiempo AIPE
Bogotá. El caso de las electrificadoras de la Costa en manos de los políticos es tan caricaturesco como indignante. Hace algunos años se hablaba, medio en broma, de lo que podría pasar con estas empresas en manos de gamonales locales tan conocidos de autos. Pues el chiste resultó más escandaloso y, sobre todo, más costoso de lo que jamás se imaginó. Porque lo pagamos todos los ciudadanos que pagan los impuestos (a regañadientes, porque saben dónde terminan), peajes, tarifas de servicios, cuotas de seguridad, etc., que conforman el llamado tesoro público. Ese bien común que administra un ente llamado Estado, que a todos nos representa, interpreta y defiende.
En la pura teoría, porque hay que ver, para hablar de verdaderos atracos al bolsillo ciudadano, lo que ha sido el manejo político de las electrificadoras. Ya ha producido una desestabilización macroeconómica en las finanzas del Estado. El hueco es de unos 370 millones de dólares y sus efectos sobre el déficit fiscal son traumáticos. Para no hablar de la explosiva situación social que significara dejar las ciudades de la Costa sin luz.
Es inconcebible la forma como los jefes políticos regionales (hoy serposamperistas en su inmensa mayoría) se apoderaron de las electrificadoras y las quebraron. Al punto de que la decisión del Gobierno Central de privatizarlas o vender parte de ellas, ni siquiera busca tapar el inconmensurable desfalco que tienen porque ya no es posible, sino evitar que el hueco siga aumentando. Basta conocer las apabullantes cifras de esta sangría.
Para citar apenas tres ejemplos, durante un solo año (1997) la cartera vencida de la Electrificadora del Atlántico aumentó en 40 millones de dólares; la del Magdalena en 19 millones de dólares y la de Sucre en 6 millones de dólares. En su conjunto, la cartera morosa de las electrificadoras crece al inverosímil ritmo de 22 millones de que controlan las electrificadoras de la Costa son, en su calidad de congresistas, miembros muy activos de la Comisión Quinta de Senado y Cámara, la responsable del tema energético. Ahí tienen asiento ¿cómo no iban a tenerlo? los honorables senadores José Name, Salomón
Náder, Julio César Guerra Tulena, etc.
Al oscuro panorama de las electrificadoras de la Costa Atlántica, se suma
la emergencia energética que ha creado en todo el país el fenómeno de "El Niño". Emergencia que el Gobierno se niega a reconocer en toda su magnitud
por una inaudita razón política: decretar los racionamientos que se necesitan perjudicará la campaña electoral del candidato oficial.
Es cierto que los cortes de luz no congracian a la gente con el gobierno, pero no se puede exponer el país a un apagón como el del 92, por no decretar desde ya los racionamientos, de media o una hora diarias, que nos evitaran esa calamidad. O mejor dicho, si se puede. Porque es lo que están haciendo.
Expertos en el tema, ex ministros de Minas y Energía como Jorge Eduardo Cock y hasta los propios técnicos del ISA (aunque no oficialmente porque los echan), advierten que la situación es delicada y hay que adoptar medidas preventivas, por más impopulares que resulten. Las lluvias recientes en poco han afectado el estado de los embalses, que siguen en niveles críticos: por debajo del 50 por ciento.
Sobre este punto hay una fuerte polémica entre especialistas del tema acerca de la inminencia o no de un apagón. Sería bueno que los candidatos
presidenciales, que se supone deben estar muy enterados, se pronunciaran sobre la materia. A mí se me fue la luz.

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