En comunidad Conciencia colectiva en Boquete
Hace pocas horas visitamos la ciudad de Boquete, donde pudimos observar, ahora con mayores detalles, las secuelas del recién pasado y crudo invierno, y la consiguiente crecida del río Caldera.
En el propio terreno, más que en la imágenes televisivas y de los medios escritos, se percibe el sendero que adoptó el efímero caudal del Caldera, y cuanto madero arrastró tocando edificios que salpicó y removió con su crecida.
Pero si ello es palpable aún, también lo es, con grandilocuencia indescriptible, el efecto inmediato y positivo de la conciencia colectiva del boqueteño, que, como el Ave Fénix, se ha levantado airoso de los escombros del aluvión.
Ahí se sienten las huellas redentoras de las autoridades locales, el espíritu altruista de todos los que, en una u otra forma, extendieron la mano solidaria a los afectados y al pueblo de Boquete.
Está plenamente justificado el argumento del dirigente empresarial en el área, amigo Collins, quien manifestara, públicamente, hace unos días: "Boquete no se ha ido, Boquete está ahí, y los espera, como siempre, con los brazos abiertos y la hospitalidad acostumbrada".
Es esa una gran verdad, comprovincianos y panameños, y si aún queda mucho por hacer y lamentar, lo cierto es que ya Boquete está despejado, abierto al turismo, a la curiosidad natural del hombre y a todo el que quiera disfrutar de su agradable clima y paisaje exquisito.
Nos alegra muchísimo el renovado espíritu del boqueteño, la cadena de solidaridad provincial y nacional que haló con éste, el inmediato paso de restauración, y la extensión del brazo de gratitud; y hoy, la invitación gentil a nacionales y extranjeros a que vuelvan a la hermosa capital de tierras altas. Felicitaciones a todos los que ofrecieron su ayuda generosa para que Boquete recuperara su sitial turístico, particularmente a sus nobles hijos que han demostrado que, en efecto, el sentimiento de la vida colectiva afirma y robustece la personalidad de los pueblos. Panameños todos, vengan, tierras altas en Chiriquí, los espera!