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En defensa de los usuarios


Si el que invierte en un servicio está consciente que tal proceso comprende la atención debida, ágil y eficiente de los usuarios que constituyen su mercado, resulta incomprensible que la primera víctima de los recortes presupuestarios o medidas administrativas sean precisamente los usuarios.

Tal situación ocurre con los taxistas, que a título de ahorrar gasolina e incrementar sus ganancias escogen las rutas hacia donde dirigirse, en lugar de ir hacia donde va el cliente. Igual situación se registra en algunos bancos, donde se forman largas colas de clientes, mientras que permanecen cerradas el 50 por ciento de las cajas. El colmo son los corredores, tanto el del norte como el del sur. Las únicas horas en que permanecen abiertas la mayoría de las casetas son entre seis y ocho de la mañana, o cuatro y treinta y siete de la noche; es decir, cuando las colas de autos alcanzan varios kilómetros. Mientras que el flujo es normal, es decir, cuando pasan unos doce o trece autos por casetas, entonces solo funcionan dos, y otra vez la cola alcanza extensiones intolerables.

Lo que el desesperado usuario se preguntan es si por una de esas extrañas casualidades de la vida habrá alguna autoridad, por lo menos en este gobierno ya que en los anteriores no las hubo, que pueda intervenir y lograr que las empresas de ambos corredores tomen medidas para ponerle fin a esos embotellamientos que, contradictoriamente, se registran en vías de circulación rápida.

101 años de Panamá América

 
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