En defensa de un jurista
Eusebio A. Morales, uno de los padres fundadores de la República y excelso jurista, fue un personaje público que basado en su valía profesional y dignidad patriótica era contrario de dar explicaciones de sus actos, ya que decía que frente a los ataques aviesos y pervertidos por parte de sus enemigos políticos, su respuesta debía ser el silencio y el desprecio; y se consideraba muy por encima de toda "esa morralla asquerosa que surge en las democracias embrionarias y que tratan de hacerse sentir mordiendo furiosamente a todo ser humano que tiene algún mérito".
Las palabras del insigne estadista panameño vienen hoy a mi memoria cuando observo los ataques mediáticos sufridos por Juan Antonio Tejada Espino, ex defensor del Pueblo, a raíz de su designación como Juez ad- hoc en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el proceso entablado en contra de la República de Panamá en razón de la desaparición y asesinato de Heliodoro Portugal.
En ese sentido, se puede estar de acuerdo con que las autoridades respectivas de la Cancillería panameña han mostrado una "diplomacia de montuno" en la forma desafortunada con que han diligenciado este proceso, pero lo que no se le puede negar de conformidad a la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH), es que ésta permite que un Estado demandado pueda nombrar un juez ad hoc -exclusivamente para un caso específico- y que designe, por tanto, a un jurista de la más alta autoridad moral, de reconocida competencia en materia de derechos humanos y que reúna las condiciones requeridas para el ejercicio de las más elevadas funciones judiciales conforme a la ley del país proponente.
Nadie puede negarle al exdefensor del Pueblo las características que exige la CADH para ejercer temporalmente esa labor, ya que Tejada ha demostrado ser un jurista, como la copa de un pino, y ha ejercido todas y cada una de sus funciones públicas con altos índices de honradez y, sobre todo, teniendo presente los más altos postulados de servicio a la Nación.
Conozco a Juan Antonio desde hace más años de los que quisiera recordar y profesionalmente puedo dar testimonio de sus luchas por adecentar la cosa pública y en la defensa de los derechos humanos a través de los apoyos dados a la Comisión de la Verdad y a la divulgación del informe final de la misma, lo que fue reconocida por miembros del Parlamento Europeo cuando lo visitaron en su despacho en el 2003.
Por eso, es que ahora, más que nunca, las palabras de Morales deben estar muy presente, ya que "la voz de los calumniadores, la baba de los envidiosos, la ira de los necios y los estúpidos" no pueden poner en entredicho el honor de un hombre público ejemplar.