En defensa del idioma y del verbo estar
La primera vez que el Dr. Arnulfo Arias fue Presidente de la República, tomó medidas positivas que impuso y una fue la defensa del idioma. El español es la lengua más rica y hermosa, aunque esté llena de largas frases; pero es para gozarla... y Dios nos ha dado la dicha de poseerla. Por eso me extraña que, desde el gobierno arnulfista de 1990, las frases y nombres en inglés hayan aumentado en forma impresionante. Ahora los edificios se llaman Royal Center, Twin Towers, Sea View. ¿Por qué llamar a un salón "Presidential Club", en vez de "Club Presidencial"? Estamos legalizando un idioma extranjero y por detrás hablamos mal del país de origen
Lo peor es que todos los nombres que vemos tienen su traducción al español. Sin embargo, creemos que suena más elegante en inglés. ¡Pobre gente! No niego que hay palabras como flat de la llanta, breque y algunas que se instituyeron hace 70 años. Esas son diferentes, porque ya forman parte de nuestra diaria manera de expresarnos. Lo malo es la anglonización del idioma y hacer verbos de adjetivos. Y, una cosa es decir frases y palabras en inglés y otra es encontrar que de 30 negocios en las diferentes calles, 25 tienen nombres en inglés. Sólo hay que recorrer la Tumba Muerto, el Dorado, la Transístmica y otras calles, para darme la razón.
Lo que me preocupa es que, sin darnos cuenta, hemos permitido la degeneración de nuestro idioma. Me preocupa que las autoridades otorguen el permiso para poner esos nombres, que un gobierno arnulfista no haga nada para detenerlo y cambiarlo; que la Real Academia de la Lengua Española continúe encerrada entre cuatro paredes y no se percate del daño que le hacemos al español; me preocupa no ver a los nacionalistas defender lo nuestro. Ellos son antiyanquis para gritar por la soberanía. ¿Qué hay del idioma, que es uno de los patrimonios de cada país, o es que no sentimos el orgullo de hablar español?
Ni qué hablar de la gramática que desbaratamos. La gente se ha acostumbrado a construir frases siguiendo la traducción del inglés. ¿Qué me cuentan del pobre verbo ESTAR? Lo usan para todo y el pobre está cansado, porque no le damos oportunidad de dormir. Han hecho del mismo un frasco de mentolatum que se usa para todo. Observen la construcción de las frases en los medios de comunicación, declaraciones de quienes son entrevistados y de mucha gente en su diario hablar.
Es así como se dice; vamos a estar trasmitiendo; vamos a estar escribiendo; vamos a estar dándoles un obsequio. Si no me equivoco, lo correcto sería decir; vamos a darles un obsequio, vamos a trasmitir, etc. El verbo ESTAR se usa para otra cosa en español.
¿Y qué nos dicen del deísmo, es decir que se han sacado la manía de decir; debo de decir; debo de leer. Yo aprendí que se decía: debo leer. ¡Ay nuestro Panamá! Pareciera que no tenemos raíces propias y que todo lo que nos prestan lo tomamos como nuestro, aun en desmedro de lo que nos pertenece. Absorbemos las diferentes culturas que llegan al país en sus comidas, en sus bailes, en los idiomas. Pareciera que no tuviéramos identidad propia y eso disminuye el amor por la patria y por todo lo nuestro.
Necesitamos la ayuda de los nacionalistas, tan gritones de que se vayan los gringos y no luchan por la recuperación del idioma. Necesitamos de la Real Academia que se proyecte a la comunidad con programas educativos sobre el idioma. Necesitamos de todos y cada uno de los panameños para mejorar a Panamá en ese aspecto.
Si no tomamos medidas drásticas en las escuelas, en público, en privado, con los permisos para los nombres de negocios, con programas educativos serios, con ejemplos, perderemos una de las pocas cosas que nos quedan para identificarnos como panameños y latinoamericanos. Ojalá hagamos algo positivo. Insistiremos en lo mismo.
Lo peor es que todos los nombres que vemos tienen su traducción al español. Sin embargo, creemos que suena más elegante en inglés. ¡Pobre gente! No niego que hay palabras como flat de la llanta, breque y algunas que se instituyeron hace 70 años. Esas son diferentes, porque ya forman parte de nuestra diaria manera de expresarnos. Lo malo es la anglonización del idioma y hacer verbos de adjetivos. Y, una cosa es decir frases y palabras en inglés y otra es encontrar que de 30 negocios en las diferentes calles, 25 tienen nombres en inglés. Sólo hay que recorrer la Tumba Muerto, el Dorado, la Transístmica y otras calles, para darme la razón.
Lo que me preocupa es que, sin darnos cuenta, hemos permitido la degeneración de nuestro idioma. Me preocupa que las autoridades otorguen el permiso para poner esos nombres, que un gobierno arnulfista no haga nada para detenerlo y cambiarlo; que la Real Academia de la Lengua Española continúe encerrada entre cuatro paredes y no se percate del daño que le hacemos al español; me preocupa no ver a los nacionalistas defender lo nuestro. Ellos son antiyanquis para gritar por la soberanía. ¿Qué hay del idioma, que es uno de los patrimonios de cada país, o es que no sentimos el orgullo de hablar español?
Ni qué hablar de la gramática que desbaratamos. La gente se ha acostumbrado a construir frases siguiendo la traducción del inglés. ¿Qué me cuentan del pobre verbo ESTAR? Lo usan para todo y el pobre está cansado, porque no le damos oportunidad de dormir. Han hecho del mismo un frasco de mentolatum que se usa para todo. Observen la construcción de las frases en los medios de comunicación, declaraciones de quienes son entrevistados y de mucha gente en su diario hablar.
Es así como se dice; vamos a estar trasmitiendo; vamos a estar escribiendo; vamos a estar dándoles un obsequio. Si no me equivoco, lo correcto sería decir; vamos a darles un obsequio, vamos a trasmitir, etc. El verbo ESTAR se usa para otra cosa en español.
¿Y qué nos dicen del deísmo, es decir que se han sacado la manía de decir; debo de decir; debo de leer. Yo aprendí que se decía: debo leer. ¡Ay nuestro Panamá! Pareciera que no tenemos raíces propias y que todo lo que nos prestan lo tomamos como nuestro, aun en desmedro de lo que nos pertenece. Absorbemos las diferentes culturas que llegan al país en sus comidas, en sus bailes, en los idiomas. Pareciera que no tuviéramos identidad propia y eso disminuye el amor por la patria y por todo lo nuestro.
Necesitamos la ayuda de los nacionalistas, tan gritones de que se vayan los gringos y no luchan por la recuperación del idioma. Necesitamos de la Real Academia que se proyecte a la comunidad con programas educativos sobre el idioma. Necesitamos de todos y cada uno de los panameños para mejorar a Panamá en ese aspecto.
Si no tomamos medidas drásticas en las escuelas, en público, en privado, con los permisos para los nombres de negocios, con programas educativos serios, con ejemplos, perderemos una de las pocas cosas que nos quedan para identificarnos como panameños y latinoamericanos. Ojalá hagamos algo positivo. Insistiremos en lo mismo.