En defensa del pueblo
El 18 de septiembre en Italia tuve una confrontación con el párroco del pueblo en el cual nacieron mis antepasados. Hoy tengo que llamarle la atención a la presidenta del país del cual soy ciudadana. El motivo de mi desacuerdo con ambos es el mismo: el desprecio que muestran por el pueblo que deben dirigir con amor y abnegación.
Al cura, en una carta sencilla y corta, porque no domino el italiano, le dije que estaba harta de escucharlo hablar con desprecio de las tradiciones religiosas del pueblo, señalándole que su arrogancia es lo opuesto a la humildad cristiana y su desprecio, lo opuesto al amor cristiano.
En el caso de la presidenta, el motivo de mi reproche es una declaración que hizo el 15 de agosto al inaugurar en Balboa un monumento al Dr. Arnulfo Arias Madrid. En esa oportunidad, Mireya Moscoso, quien es también presidenta del Partido Arnulfista, recordó que después de la muerte de Arias Madrid, éste "puso en la presidencia" a Guillermo Endara y, posteriormente, la llevó al poder. Elogiando las virtudes del líder panameñista, Moscoso añadió: "Y ¿por qué en el 2004 no volverá a poner un presidente?" (La Prensa 16 de septiembre 2002).
Atribuirle poderes extraterrenales a Arnulfo Arias, presentándolo como un ser que aún después de la muerte puede imponer su voluntad en Panamá -como si Arias Madrid en la ultratumba fuera una especie de Omar Torrijos, quien en vida imponía presidentes "de a dedo"- parece ser un esfuerzo deliberado por fomentar la superstición para beneficiar un partido político. Además, asegurar que Arias Madrid puso a Endara y a Moscoso en la presidencia deja muy mal parado el criterio del difunto. A mi modo de ver, Endara desaprovechó la oportunidad de establecer una verdadera democracia cuando permitió la continuada existencia del partido de la dictadura militar, y Moscoso ha desaprovechado la oportunidad de limpiar al país de la corrupción. Peor aún, asegurar que Arias Madrid "puso en la presidencia" a Endara y posteriormente a Moscoso, es representar al pueblo panameño como un muñeco de palo en manos de un titiritero de ultratumba.
Es una negación de la realidad histórica decir que Arnulfo Arias "puso en la presidencia" a Guillermo Endara.
Por más de un año antes de las elecciones del 7 de mayo de 1989, mientras el narcodictador Noriega planificaba un fraude colosal con sus gorilas y socios civiles, el pueblo panameño en una lucha callada, tan ingeniosa como lo fue tenaz y sacrificada, tomó medidas a nivel de individuo, grupos y asociaciones para derrotar a la dictadura en las urnas. Fue el pueblo panameño, en una unión sin igual de ciudadanos y dirigentes luchando hermanados, hombro con hombro, que logró burlarse de todas las trampas electorales montadas por el PRD y partidos afines de la dictadura. Fue el noble pueblo de la República de Panamá, inclusive humildes militares que votaron contra el candidato del narcodictador, quien logró elegir como presidente a Guillermo Endara.
222 ...asegurar que Arias Madrid puso a Endara y a Moscoso en la presidencia deja muy mal parado el criterio del difunto.
Decir que Arnulfo Arias puso a Endara en la presidencia es más que una ofensa al pueblo panameño. Tal aseveración es nefasta porque, anulando su gloriosa lucha por expresar su voluntad en las urnas y su heroica actuación en defensa de sus votos, hace olvidar al pueblo lo que fue capaz de hacer.
Socavando la confianza que debe tener en sí mismo, se disminuye la posibilidad de que un pueblo que ha comprobado tener la autoridad, el ingenio y la voluntad de intervenir en el escenario político en las peores condiciones posibles, se ponga de pie nuevamente para exigir un gobierno honrado y eficiente que respete sus derechos.
A los ciudadanos que desalentados e impotentes contemplan la corruptocracia que los gobierna, que no ven la forma de salir del fétido pantano político actual, solicito respetuosamente que lean en mi libro "Panamá Protesta" el capítulo sobre la lucha para derrotar a la dictadura en las elecciones de mayo de 1989. Quedarán conmovidos al recordarse o enterarse de episodios heroicos que revelan el verdadero rostro de un pueblo que supo actuar valientemente y con gran conciencia cívica.
Ese es el pueblo que en el referendo de 1998 volvió a mostrar su espíritu de lucha derrotando un amago por instaurar una dictadura civil. Ese es el pueblo que temen los dirigentes y partidos de la corruptocracia actual, el pueblo que tratan de mantener en la ignorancia y en la miseria, que engañan descaradamente, inclusive tratando de corromper para mantenerse ellos en el poder.
Sin embargo, los malévolos esfuerzos para anular al pueblo panameño serán inútiles porque, aunque cada lucha es distinta y requiere diferentes métodos para lograr la victoria, de ese pueblo vendrá la solución. A quienes se preocupan por los problemas actuales y desde ahora confrontan el problema de las próximas elecciones, hoy transmito un mensaje de esperanza. Les digo: Busquen al verdadero pueblo panameño. Aunque hoy no parece asomar la cara, aquí está, esperando el momento de actuar.
Al cura, en una carta sencilla y corta, porque no domino el italiano, le dije que estaba harta de escucharlo hablar con desprecio de las tradiciones religiosas del pueblo, señalándole que su arrogancia es lo opuesto a la humildad cristiana y su desprecio, lo opuesto al amor cristiano.
En el caso de la presidenta, el motivo de mi reproche es una declaración que hizo el 15 de agosto al inaugurar en Balboa un monumento al Dr. Arnulfo Arias Madrid. En esa oportunidad, Mireya Moscoso, quien es también presidenta del Partido Arnulfista, recordó que después de la muerte de Arias Madrid, éste "puso en la presidencia" a Guillermo Endara y, posteriormente, la llevó al poder. Elogiando las virtudes del líder panameñista, Moscoso añadió: "Y ¿por qué en el 2004 no volverá a poner un presidente?" (La Prensa 16 de septiembre 2002).
Atribuirle poderes extraterrenales a Arnulfo Arias, presentándolo como un ser que aún después de la muerte puede imponer su voluntad en Panamá -como si Arias Madrid en la ultratumba fuera una especie de Omar Torrijos, quien en vida imponía presidentes "de a dedo"- parece ser un esfuerzo deliberado por fomentar la superstición para beneficiar un partido político. Además, asegurar que Arias Madrid puso a Endara y a Moscoso en la presidencia deja muy mal parado el criterio del difunto. A mi modo de ver, Endara desaprovechó la oportunidad de establecer una verdadera democracia cuando permitió la continuada existencia del partido de la dictadura militar, y Moscoso ha desaprovechado la oportunidad de limpiar al país de la corrupción. Peor aún, asegurar que Arias Madrid "puso en la presidencia" a Endara y posteriormente a Moscoso, es representar al pueblo panameño como un muñeco de palo en manos de un titiritero de ultratumba.
Es una negación de la realidad histórica decir que Arnulfo Arias "puso en la presidencia" a Guillermo Endara.
Por más de un año antes de las elecciones del 7 de mayo de 1989, mientras el narcodictador Noriega planificaba un fraude colosal con sus gorilas y socios civiles, el pueblo panameño en una lucha callada, tan ingeniosa como lo fue tenaz y sacrificada, tomó medidas a nivel de individuo, grupos y asociaciones para derrotar a la dictadura en las urnas. Fue el pueblo panameño, en una unión sin igual de ciudadanos y dirigentes luchando hermanados, hombro con hombro, que logró burlarse de todas las trampas electorales montadas por el PRD y partidos afines de la dictadura. Fue el noble pueblo de la República de Panamá, inclusive humildes militares que votaron contra el candidato del narcodictador, quien logró elegir como presidente a Guillermo Endara.
222 ...asegurar que Arias Madrid puso a Endara y a Moscoso en la presidencia deja muy mal parado el criterio del difunto.
Decir que Arnulfo Arias puso a Endara en la presidencia es más que una ofensa al pueblo panameño. Tal aseveración es nefasta porque, anulando su gloriosa lucha por expresar su voluntad en las urnas y su heroica actuación en defensa de sus votos, hace olvidar al pueblo lo que fue capaz de hacer.
Socavando la confianza que debe tener en sí mismo, se disminuye la posibilidad de que un pueblo que ha comprobado tener la autoridad, el ingenio y la voluntad de intervenir en el escenario político en las peores condiciones posibles, se ponga de pie nuevamente para exigir un gobierno honrado y eficiente que respete sus derechos.
A los ciudadanos que desalentados e impotentes contemplan la corruptocracia que los gobierna, que no ven la forma de salir del fétido pantano político actual, solicito respetuosamente que lean en mi libro "Panamá Protesta" el capítulo sobre la lucha para derrotar a la dictadura en las elecciones de mayo de 1989. Quedarán conmovidos al recordarse o enterarse de episodios heroicos que revelan el verdadero rostro de un pueblo que supo actuar valientemente y con gran conciencia cívica.
Ese es el pueblo que en el referendo de 1998 volvió a mostrar su espíritu de lucha derrotando un amago por instaurar una dictadura civil. Ese es el pueblo que temen los dirigentes y partidos de la corruptocracia actual, el pueblo que tratan de mantener en la ignorancia y en la miseria, que engañan descaradamente, inclusive tratando de corromper para mantenerse ellos en el poder.
Sin embargo, los malévolos esfuerzos para anular al pueblo panameño serán inútiles porque, aunque cada lucha es distinta y requiere diferentes métodos para lograr la victoria, de ese pueblo vendrá la solución. A quienes se preocupan por los problemas actuales y desde ahora confrontan el problema de las próximas elecciones, hoy transmito un mensaje de esperanza. Les digo: Busquen al verdadero pueblo panameño. Aunque hoy no parece asomar la cara, aquí está, esperando el momento de actuar.