En defensa del pueblo
Este editorial pretende defender a los usuarios del transporte público, especialmente autobuses.
El trabajo de tres de nuestros periodistas, conforme se relata en la página A-3 de este diario del domingo 23, no puede ser más encomiable. Ellos han demostrado al desnudo el vía crucis por el cual pasa a diario nuestro pueblo, que no puede ser mayor que el de viajar en un autobús del transporte público. Al respecto, deseamos exteriorizar nuestra indignación por la conducta desordenada, vulgar y criminal de la mayoría de los que los manejan y sus llamados "pavos". No sabemos hasta cuándo el pueblo tendrá que sufrir en manos de una plaga de malhechores que a diario vulneran el sistema auditivo de los pasajeros, llevándolos ruidosamente a la desesperación y a la sordera.
Con vergüenza y pesar acusamos a la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre por su incompetencia y complicidad en el alcahueteo de los conductores de buses y de los propietarios de los mismos, que jamás se han puesto los pantalones para impedir la infamia que esos conductores cometen contra la población. Ante esta espantosa y aborrecible situación, formulamos un llamado muy respetuoso a la señora Procuradora General de la Nación, para que, con base en la ley, persiga a estos indeseables por delinquir contra la salud pública. Deseamos contar con que a ello se sumen tanto la Autoridad Nacional del Ambiente como el Ministerio de Salud.
No esperamos que un mal día cualquiera, algún pasajero enardecido y desesperado por el ruido infernal dentro de un autobús, protagonice una tragedia con su conductor.
Lamentamos haber tenido que pronunciarnos en la forma en que lo hemos hecho, pero no podemos seguir viviendo ante tanta intolerancia frente a un tan agobiante y punible desenfreno.
El trabajo de tres de nuestros periodistas, conforme se relata en la página A-3 de este diario del domingo 23, no puede ser más encomiable. Ellos han demostrado al desnudo el vía crucis por el cual pasa a diario nuestro pueblo, que no puede ser mayor que el de viajar en un autobús del transporte público. Al respecto, deseamos exteriorizar nuestra indignación por la conducta desordenada, vulgar y criminal de la mayoría de los que los manejan y sus llamados "pavos". No sabemos hasta cuándo el pueblo tendrá que sufrir en manos de una plaga de malhechores que a diario vulneran el sistema auditivo de los pasajeros, llevándolos ruidosamente a la desesperación y a la sordera.
Con vergüenza y pesar acusamos a la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre por su incompetencia y complicidad en el alcahueteo de los conductores de buses y de los propietarios de los mismos, que jamás se han puesto los pantalones para impedir la infamia que esos conductores cometen contra la población. Ante esta espantosa y aborrecible situación, formulamos un llamado muy respetuoso a la señora Procuradora General de la Nación, para que, con base en la ley, persiga a estos indeseables por delinquir contra la salud pública. Deseamos contar con que a ello se sumen tanto la Autoridad Nacional del Ambiente como el Ministerio de Salud.
No esperamos que un mal día cualquiera, algún pasajero enardecido y desesperado por el ruido infernal dentro de un autobús, protagonice una tragedia con su conductor.
Lamentamos haber tenido que pronunciarnos en la forma en que lo hemos hecho, pero no podemos seguir viviendo ante tanta intolerancia frente a un tan agobiante y punible desenfreno.