En el Casco Antiguo irrespetan zona de silencio
Tras la restauración del Casco Viejo de San Felipe, son muchas las personas que han optado por mudarse a lujosos inmuebles de ese lugar buscando paz y tranquilidad, pero lo que han encontrado son noches sin dormir por el ruido excesivo de los nuevos bares y discotecas que operan en el lugar, problemas de estacionamiento y hasta golpes.
Por lo menos lo anterior es la mala experiencia que viven los residentes del condominio Calle del Palacio en Calle Primera del Casco Viejo, quienes en reunión sostenida este fin de semana trataron el problema.
Los residentes denunciaron que desde la apertura de varios cafe´s, bares-restaurantes y discotecas en el Casco Viejo, no han podido conciliar el sueño.
Manifestaron que todas las noches el área del Casco Viejo se convierte en un "carnaval", donde prolifera el ruido excesivo y el consumo de alcohol.
Indicaron que las estrechas calles del Casco antiguo se congestionan de autos debido a las actividades nocturnas que se desarrollan en los bares y discotecas del lugar.
Según los inquilinos, los jóvenes que concurren a los bares suenan sin contemplación las bocinas de sus autos produciendo un estruendoso ruido que no los dejan dormir ya que las actividades se extienden hasta las primeras horas de la mañana.
Señalaron que los jóvenes, bajo el efecto del alcohol, se ponen a tocar los timbres de los apartamentos y activan las alarmas contra robos creando más ruido.
Denunciaron que la música proveniente de una discoteca-bar que opera en las ruinas del Club Unión del Casco Viejo también contribuye a que no "puedan cerrar los ojos".
Los afectados manifestaron que lo peor es el problema que tienen para estacionarse debido al tráfico vehicular que se da en el sector.
Muchos tienen que llegar antes de las seis de la tarde para encontrar con suerte un estacionamiento cerca de sus casas, porque son reservados por los propietarios de los bares y restaurantes para su clientela.
Precisaron que los dueños de los locales colocan conos para apoderarse de los estacionamientos y prohiben el paso a los residentes de los inmuebles.
Se quejaron porque los dueños de los bares colocan sillas y mesas en las calles obstaculizando el tráfico vehicular.
Un residente, que prefirió no ser identificado por un cargo público que ocupa, fue salvajemente golpeado por varios " seguridad" de uno de los locales por reclamar un estacionamiento. Los golpes lo mantienen incapacitado por 28 días.
También señalaron que un festival donde se iban a realizar actividades culturales como teatro y arte, ha sido convertido en algo peor a un " toldo típico" por el ruido.
Explicaron que años atrás, Patrimonio Histórico rechazó un proyecto cultural para las ruinas del Club Unión, alegando que el sector no tenía la capacidad de tráfico suficiente, pero sin embargo, si aprueban una discoteca que causa un congestionamiento vehicular enorme.
Advirtieron que se tiene programado para el próximo mes realizar el "Jamboree" en ese sector y ellos se oponen rotundamente a ese evento tan masivo.
"El ruido aquí es insoportable y no pude pegar los ojos en toda la noche", expresó el inquilino Armando Espinosa Calderón.
Espinosa Calderón, denunció que el área en las noches se convierte en una "pachanga peor que la de la discoteca Bakus" y de día no pueden tampoco descansar por el ruido que produce los autobuses de turistas.
El afectado dijo que en el día estacionan hasta cuatro buses grandes llenos de turistas que no son aptos para las pequeñas dimensiones de las calles del Casco Viejo, lo que produce tranques en el sector y no pueden salir de sus casas.
Manifestó que ha observado como estacionan autos cuatro por cuatro encima de los parques y plazas que costaron miles de balboas en restaurarse.
El inquilino, lamentó que toda esta situación ocurre ante la presencia de la Policía Municipal y la Policía Nacional que se muestran pasivos ante los abusos.
Espinosa Calderón, dijo que vivió en barrios históricos en Roma y Madrid por lo que puede señalar que en el Casco Viejo de Panamá, falta una reglamentación urgente para que no ocurran estas cosas.
Otra vecina advirtió que la situación viola un decreto alcaldicio que estableció zona de silencio en el Casco Viejo, específicamente en esa calle.
Los inquilinos pidieron la intervención del alcalde Juan Carlos Navarro, de quien dijeron que debe tener conocimiento de todo lo que sucede porque vive en esa misma calle.
Aseguraron que su interés no es confrontar con el alcalde, si no de que él como autoridad intervenga rápido para solucionar el infierno que viven.
Ante esta situación,
Por lo menos lo anterior es la mala experiencia que viven los residentes del condominio Calle del Palacio en Calle Primera del Casco Viejo, quienes en reunión sostenida este fin de semana trataron el problema.
Los residentes denunciaron que desde la apertura de varios cafe´s, bares-restaurantes y discotecas en el Casco Viejo, no han podido conciliar el sueño.
Manifestaron que todas las noches el área del Casco Viejo se convierte en un "carnaval", donde prolifera el ruido excesivo y el consumo de alcohol.
Indicaron que las estrechas calles del Casco antiguo se congestionan de autos debido a las actividades nocturnas que se desarrollan en los bares y discotecas del lugar.
Según los inquilinos, los jóvenes que concurren a los bares suenan sin contemplación las bocinas de sus autos produciendo un estruendoso ruido que no los dejan dormir ya que las actividades se extienden hasta las primeras horas de la mañana.
Señalaron que los jóvenes, bajo el efecto del alcohol, se ponen a tocar los timbres de los apartamentos y activan las alarmas contra robos creando más ruido.
Denunciaron que la música proveniente de una discoteca-bar que opera en las ruinas del Club Unión del Casco Viejo también contribuye a que no "puedan cerrar los ojos".
Los afectados manifestaron que lo peor es el problema que tienen para estacionarse debido al tráfico vehicular que se da en el sector.
Muchos tienen que llegar antes de las seis de la tarde para encontrar con suerte un estacionamiento cerca de sus casas, porque son reservados por los propietarios de los bares y restaurantes para su clientela.
Precisaron que los dueños de los locales colocan conos para apoderarse de los estacionamientos y prohiben el paso a los residentes de los inmuebles.
Se quejaron porque los dueños de los bares colocan sillas y mesas en las calles obstaculizando el tráfico vehicular.
Un residente, que prefirió no ser identificado por un cargo público que ocupa, fue salvajemente golpeado por varios " seguridad" de uno de los locales por reclamar un estacionamiento. Los golpes lo mantienen incapacitado por 28 días.
También señalaron que un festival donde se iban a realizar actividades culturales como teatro y arte, ha sido convertido en algo peor a un " toldo típico" por el ruido.
Explicaron que años atrás, Patrimonio Histórico rechazó un proyecto cultural para las ruinas del Club Unión, alegando que el sector no tenía la capacidad de tráfico suficiente, pero sin embargo, si aprueban una discoteca que causa un congestionamiento vehicular enorme.
Advirtieron que se tiene programado para el próximo mes realizar el "Jamboree" en ese sector y ellos se oponen rotundamente a ese evento tan masivo.
"El ruido aquí es insoportable y no pude pegar los ojos en toda la noche", expresó el inquilino Armando Espinosa Calderón.
Espinosa Calderón, denunció que el área en las noches se convierte en una "pachanga peor que la de la discoteca Bakus" y de día no pueden tampoco descansar por el ruido que produce los autobuses de turistas.
El afectado dijo que en el día estacionan hasta cuatro buses grandes llenos de turistas que no son aptos para las pequeñas dimensiones de las calles del Casco Viejo, lo que produce tranques en el sector y no pueden salir de sus casas.
Manifestó que ha observado como estacionan autos cuatro por cuatro encima de los parques y plazas que costaron miles de balboas en restaurarse.
El inquilino, lamentó que toda esta situación ocurre ante la presencia de la Policía Municipal y la Policía Nacional que se muestran pasivos ante los abusos.
Espinosa Calderón, dijo que vivió en barrios históricos en Roma y Madrid por lo que puede señalar que en el Casco Viejo de Panamá, falta una reglamentación urgente para que no ocurran estas cosas.
Otra vecina advirtió que la situación viola un decreto alcaldicio que estableció zona de silencio en el Casco Viejo, específicamente en esa calle.
Los inquilinos pidieron la intervención del alcalde Juan Carlos Navarro, de quien dijeron que debe tener conocimiento de todo lo que sucede porque vive en esa misma calle.
Aseguraron que su interés no es confrontar con el alcalde, si no de que él como autoridad intervenga rápido para solucionar el infierno que viven.
Ante esta situación,