En el centenario
Este 2003, cuando el país celebra sus cien años de vida republicana, queremos hacer una reflexión sobre dicho acontecimiento. Aunque sintamos mucho regocijo llenando por doquier publicidad alusiva, existen ciertos hechos que se han suscitado en el país, y que son de conocimiento de todos, que no van acordes con un sentido de Patria. Y es que, con el sólo hecho de que un conductor de transporte colectivo trate con groserías a los usuarios, el que una persona tire basura a la calle, no se respeten las señales de tránsito, entre cientos de actos alejados de la moral, la buena costumbre, respeto a las leyes y reglas de convivencia social, estamos dañando un poco más a nuestro pequeño terruño, el cual ya está bastante deteriorado. Sólo quedará el recuerdo y nostalgia del Panamá de ayer, que nos cuentan nuestros padres y abuelos.
Es cierto que todo el país va cambiando a través de los años su historia, su indiosincrasia, sus valores éticos y morales, entre otros; pero el hecho del transcurrir los años no es motivo para que se siga destruyendo, en todos los sentidos, nuestro idioma, que ya está bastante cambiado por el nuevo lenguaje que utilizan los adolescentes y que lo vemos a diario en las diferentes pautas publicitarias; se continúe con la falta de respeto hacia las autoridades gubernamentales, e incluso, para con las personas mayores, y como si fuera una tremenda gracia, con el "juega vivo panameño".
Buscamos una reflexión del centenario para que tengamos más sentido patrio, que no es sólo el llevar distintivos alusivos al centenario como portar placas para autos, banderas, entre otros; sino que seamos más gente, que trabajemos con honestidad, que ayudemos a nuestros conciudadanos, pues sólo tenemos un Panamá y no podemos cambiarlo por otro.
Queremos dejar plasmado con el presente artículo nuestra profunda preocupación por el alto grado de corrupción que se percibe tanto en el sector gubernamental como en el sector privado, ya que no podemos llegar a cumplir cien años de vida republicana pensando siempre en intereses personales por encima de la Nación.
(nanchy@hotmail.com)
"No nos oponemos a una carretera, sino a una que atraviese el sendero. Es por eso que sugerimos la Alternativa Sur", aclaró. El debate está ahora en su punto máximo. De ambos lados la lucha acalorada parece ser ahora personal; los del sí contra los del no.
Es cierto que todo el país va cambiando a través de los años su historia, su indiosincrasia, sus valores éticos y morales, entre otros; pero el hecho del transcurrir los años no es motivo para que se siga destruyendo, en todos los sentidos, nuestro idioma, que ya está bastante cambiado por el nuevo lenguaje que utilizan los adolescentes y que lo vemos a diario en las diferentes pautas publicitarias; se continúe con la falta de respeto hacia las autoridades gubernamentales, e incluso, para con las personas mayores, y como si fuera una tremenda gracia, con el "juega vivo panameño".
Buscamos una reflexión del centenario para que tengamos más sentido patrio, que no es sólo el llevar distintivos alusivos al centenario como portar placas para autos, banderas, entre otros; sino que seamos más gente, que trabajemos con honestidad, que ayudemos a nuestros conciudadanos, pues sólo tenemos un Panamá y no podemos cambiarlo por otro.
Queremos dejar plasmado con el presente artículo nuestra profunda preocupación por el alto grado de corrupción que se percibe tanto en el sector gubernamental como en el sector privado, ya que no podemos llegar a cumplir cien años de vida republicana pensando siempre en intereses personales por encima de la Nación.
(nanchy@hotmail.com)
"No nos oponemos a una carretera, sino a una que atraviese el sendero. Es por eso que sugerimos la Alternativa Sur", aclaró. El debate está ahora en su punto máximo. De ambos lados la lucha acalorada parece ser ahora personal; los del sí contra los del no.