En el Día del Abogado
El pasado domingo se cumplieron 192 años del natalicio del Dr. Justo Arosemena, considerado como uno de los hombres más brillantes de su época, siendo fuerza inspiradora para la nacionalidad panameña, y como abogado que era, se ha tomado su fecha de nacimiento, 9 de agosto, para celebrar el día del abogado, siendo propicia la ocasión para reconocer la contribución que han realizado cientos de profesionales del Derecho a nuestro país, ya sea desde el sector privado, como propulsores de nuestra economía de servicios, así como el sector público, específicamente en los distintos cargos de asesores, jueces, fiscales, entre otros.
No obstante lo anterior, la ocasión también es propicia para reflexionar las diferentes dificultades de la práctica cotidiana y la permanencia de los principios y valores jurídicos más trascendentes y positivos para nuestra sociedad, los cuales hemos olvidado o, en su caso, nos enfermamos a propósito de amnesia, ya que presumimos de que estamos colegiados, pero en ningún momento se ha ejercido este derecho.
Es importante reflexionar sobre el futuro de nuestra profesión, la cual puede decirse, es la que está más de moda, ya que son muchas las personas que ya tienen un título universitario y como un segundo título, obtienen el de derecho, incluso, la mayoría de los gerentes de recursos humanos en las empresas y los directores de medios de comunicación, son abogados; sin embargo, es un hecho notorio la pluralidad de universidades la cual vienen graduando a cientos de abogados, convirtiendo en la actualidad a este sector de profesionales en más de 15 mil, y para colmo, en algunos centros de enseñanza, imparten la carrera en el término de 2 años y 10 meses, lo que es muy preocupante frente a la calidad que requiere la sociedad y sobretodo en temas de ética.
Por otro lado, el Colegio Nacional de Abogados elaboró un proyecto de Ley que modifica las leyes regulatorias de la profesión; sin embargo, es mi percepción que al mismo no se le ha dado continuidad como consecuencia de la presión ejercida por los estudiantes de la carrera de Derecho, específicamente por el tema del examen profesional como requisito para obtener la idoneidad respectiva, así como una educación legal continuada.
Definitivamente los abogados tenemos en la sociedad otros roles, como es la de denunciar toda alteración del orden jurídico del país, el Estado de Derecho o a la irregularidad en el ejercicio del poder político, por eso es que también estamos comprometidos en la defensa de la seguridad pública y de los intereses de la sociedad. ¡Felicidades!