En el ojo de la tormenta
La Universidad de Panamá se ha convertido en noticia en los últimos días. A raíz de una serie de artículos de denuncia, mezcla de medias verdades y algunas mentiras evidentes, en un país proclive a la delación, a los infundios y a la estridencia periodística que busca mover el morbo social y no la reflexión objetiva, los universitarios nos hemos sentido agredidos de la peor manera sin que ello signifique que negamos el ejercicio de la libertad de expresión, de opinión o de crítica que deben ejercer responsablemente los medios de comunicación social. Porque ¿quién escucha y trasmite nuestra verdad? ¿Quién busca la opinión de la mayoría, desafortunadamente silenciosa, de los universitarios que cumplen con sacrificio los deberes del pensamiento?. No voy a negar una realidad que contiene situaciones graves y que los universitarios debemos resolver de inmediato, cueste lo que cueste. Pero la Universidad de Panamá es mucho más que eso. Quizás no lo logra a plenitud, pero estoy convencido que en la Universidad de Panamá se concentra lo mejor del pensamiento y de la cultura panameña. Mis 25 años de docencia en por lo menos 6 facultades universitarias, producto de mi condición inicial de profesor eventual (más bien errante) me permite señalar las virtudes y los defectos de la Universidad, como lo he hecho siempre y que me ha ocasionado momentos gratos y también persecuciones políticas que es lo que hoy menos importa. Lo importante es no denigrar a la Universidad de Panamá ni intentar olvidar su permanente participación, decisiva en ocasiones, en la vida nacional.
¿Es que no se recuerda su lucha por la derogatoria del Decreto 144, mordaza de la Universidad, nacida del seno de la propia Universidad? ¿Es que se olvida la lucha de los universitarios contra la dictadura y la denuncia realizada en el Paraninfo Universitario contra aquélla, de manera pública y valiente cuando otros callaban?, ¿Es que nadie recuerda la posición digna del Consejo General Universitario y del Rector Abdiel Adames de condenar la invasión norteamericana de 1989, que otros aplaudieron, y mantener en esas circunstancias la Universidad abierta? ¿Es que todos olvidaron la batalla de los universitarios en la recuperación de nuestro Canal y la soberanía que hoy otros, sin haber movido un dedo en el sentido correcto, usufructúan en su particular interés y beneficio?. Nadie puede negar, con seriedad, la contribución nacional de los universitarios. Ello no excluye los grandes problemas de la Universidad, acumulados durante décadas y en diversas administraciones. He vivido la Universidad durante 8 administraciones, es decir, bajo el gobierno interno de 8 rectores, de diversos signos ideológicos. Y los problemas financieros, académicos, administrativos y de todo tipo no se resolvieron. Porque son problemas difíciles, complejos en su naturaleza y porque la Universidad no es un cuartel ni un Ministerio en donde opera, sin contemplación y sin limitación, la mano dura de la arbitrariedad. En la Universidad, a pesar de todo, ha imperado el respeto en términos generales, lo que no excluye casos de injusticia, que por fortuna son casos excepcionales.
No se salva la Universidad de todos ocultando sus problemas sino resolviéndolos de manera rápida y pública. Pero tampoco se ayuda a la Universidad haciéndose eco de "denunciantes" profesionales de los que abundan en el país y en la Universidad o ejerciendo aquel dicho tan chileno "quien te quiere te aporrea". A los hermanos se les trata con el debido cariño y respeto, creyendo en su palabra, buscando, como decía Machado, la verdad, hurgando los acontecimientos más allá de los "fuegos fatuos" de lo superficial, que produce emociones y no raciocinios.
Al Dr. Julio Vallarino (por quien no voté, aclaro) se le pide resolver los problemas acumulados durante 7 períodos anteriores en un solo año de gestión. Ciertamente podrá resolver algunos e iniciar la discusión de otros en el plazo de tres años, que es lo que dura un rector. No acaba de llegar y se le recibe con fuego graneado. No se le ha dado, ni siquiera, el beneficio del iniciado. Y se utilizan denuncias, algunas ciertas que, repito, deben resolverse sin dilación. Pero otras francamente mal intencionadas. ¿A que responden todas? Puede ser que algunas personas crean que de esa manera ayudan a mejorar la Universidad de Panamá. No comparto esa opinión, pues este es un país de denuncia fácil y de credibilidad exagerada en las palabras no comprobadas. La otra razón que se me ocurre es que sectores políticos quieren adelantar el calendario electoral universitario en más de dos años, por su propio interés personal. Sólo hay que mirar los interlocutores que utilizan los reporteros de éste diario para sospechar cuáles son los intereses en juego. Pregunto: ¿La Dra. Aura Guerra de Villalaz y el Movimiento Nueva Universidad no pretenden competir, con todo derecho, por el poder en la Universidad? No niego el derecho que tiene a competir, lo que digo es que por lo prematuro puede impulsar un descontrol de la misma dada la inveterada costumbre electorera de algunos. ¿Es el Movimiento 2025 un movimiento académico y no político, como señala el anterior rector, cuyo nombre no mencionaré por sanidad mental?, ¿Cuántas conferencias, libros e investigaciones ha producido tal movimiento? ¿Son ellos los mejores interlocutores del problema universitario después de 6 años de poder sin resolver los problemas de la Universidad?. El debate debe ser abierto, sin miedo y con la verdad en la mano. Sólo así salvaremos a nuestra Universidad.
¿Es que no se recuerda su lucha por la derogatoria del Decreto 144, mordaza de la Universidad, nacida del seno de la propia Universidad? ¿Es que se olvida la lucha de los universitarios contra la dictadura y la denuncia realizada en el Paraninfo Universitario contra aquélla, de manera pública y valiente cuando otros callaban?, ¿Es que nadie recuerda la posición digna del Consejo General Universitario y del Rector Abdiel Adames de condenar la invasión norteamericana de 1989, que otros aplaudieron, y mantener en esas circunstancias la Universidad abierta? ¿Es que todos olvidaron la batalla de los universitarios en la recuperación de nuestro Canal y la soberanía que hoy otros, sin haber movido un dedo en el sentido correcto, usufructúan en su particular interés y beneficio?. Nadie puede negar, con seriedad, la contribución nacional de los universitarios. Ello no excluye los grandes problemas de la Universidad, acumulados durante décadas y en diversas administraciones. He vivido la Universidad durante 8 administraciones, es decir, bajo el gobierno interno de 8 rectores, de diversos signos ideológicos. Y los problemas financieros, académicos, administrativos y de todo tipo no se resolvieron. Porque son problemas difíciles, complejos en su naturaleza y porque la Universidad no es un cuartel ni un Ministerio en donde opera, sin contemplación y sin limitación, la mano dura de la arbitrariedad. En la Universidad, a pesar de todo, ha imperado el respeto en términos generales, lo que no excluye casos de injusticia, que por fortuna son casos excepcionales.
No se salva la Universidad de todos ocultando sus problemas sino resolviéndolos de manera rápida y pública. Pero tampoco se ayuda a la Universidad haciéndose eco de "denunciantes" profesionales de los que abundan en el país y en la Universidad o ejerciendo aquel dicho tan chileno "quien te quiere te aporrea". A los hermanos se les trata con el debido cariño y respeto, creyendo en su palabra, buscando, como decía Machado, la verdad, hurgando los acontecimientos más allá de los "fuegos fatuos" de lo superficial, que produce emociones y no raciocinios.
Al Dr. Julio Vallarino (por quien no voté, aclaro) se le pide resolver los problemas acumulados durante 7 períodos anteriores en un solo año de gestión. Ciertamente podrá resolver algunos e iniciar la discusión de otros en el plazo de tres años, que es lo que dura un rector. No acaba de llegar y se le recibe con fuego graneado. No se le ha dado, ni siquiera, el beneficio del iniciado. Y se utilizan denuncias, algunas ciertas que, repito, deben resolverse sin dilación. Pero otras francamente mal intencionadas. ¿A que responden todas? Puede ser que algunas personas crean que de esa manera ayudan a mejorar la Universidad de Panamá. No comparto esa opinión, pues este es un país de denuncia fácil y de credibilidad exagerada en las palabras no comprobadas. La otra razón que se me ocurre es que sectores políticos quieren adelantar el calendario electoral universitario en más de dos años, por su propio interés personal. Sólo hay que mirar los interlocutores que utilizan los reporteros de éste diario para sospechar cuáles son los intereses en juego. Pregunto: ¿La Dra. Aura Guerra de Villalaz y el Movimiento Nueva Universidad no pretenden competir, con todo derecho, por el poder en la Universidad? No niego el derecho que tiene a competir, lo que digo es que por lo prematuro puede impulsar un descontrol de la misma dada la inveterada costumbre electorera de algunos. ¿Es el Movimiento 2025 un movimiento académico y no político, como señala el anterior rector, cuyo nombre no mencionaré por sanidad mental?, ¿Cuántas conferencias, libros e investigaciones ha producido tal movimiento? ¿Son ellos los mejores interlocutores del problema universitario después de 6 años de poder sin resolver los problemas de la Universidad?. El debate debe ser abierto, sin miedo y con la verdad en la mano. Sólo así salvaremos a nuestra Universidad.