En esa jamás nos equivocaremos
Aumentos en el desempleo, quiebra de bancos y de empresas, un decrecimiento en el consumo personal y el impago a los vencimientos de las deudas conocidas como “bonos basura”, continúa siendo la tónica en las grandes economías. Lo esperanzador es que algunos de esos indicadores negativos comienzan a reducirse al punto que algunos economistas optimistas se atreven a pronosticar que la crisis mundial ha tocado fondo.
En contraste nuestro pequeño país parece estar en otra galaxia pues muchos de los indicadores se mantienen positivos o con decrecimientos muy leves o estables. Las cifras del primer semestre apuntan a un crecimiento anual del 3% que bien podría ser el mayor de todo el continente. Por otro lado, a pesar de que en los últimos años los precios del costo de vida y de los servicios públicos locales se han disparado al alza, todavía nuestro país sigue siendo atractivo, por lo que no me asombré ver este fin de semana los restaurantes, cines y “malls”, aún la iglesia donde asisto, llenos de extranjeros. Mientras en los países industrializados las remesas de divisas de inmigrantes hacia el exterior se reducen, en Panamá crecen, cuando en esos países se toman medidas para incentivar la inversión, aumentar la actividad comercial y promover el crédito, acá aumentamos impuestos, planillas estatales, el costo de las transacciones financieras, los seguros y los aranceles.
En pocas palabras vamos contra todas las reglas para incentivar la producción y el crecimiento, este país es un corcho y no hay manera de hundirlo. Los cuatro gobiernos desde la invasión y ahora este han hecho reformas fiscales, han aumentado la deuda pública e incrementado las planillas y pareciera que aún no hemos terminado. ¿Hasta cuándo soportará este corcho? Yo vuelvo e insisto que nuestro mayor “cuello de botella” y lo que nos terminará hundiendo es la escasez de recurso humano a niveles técnicos y la malísima educación pública por falta de una política integral educativa.
Sabemos que esta situación a los dictadores y políticos populistas les encanta pues así mantienen la “esclavitud de la ignorancia”. No existe mejor defensa que una buena ofensiva y los docentes comienzan a sonar sus tambores de guerra esgrimiendo su mejor argumento “mejoras salariales”, pero el verdadero fondo es preparar un frente contra cualquier reforma educativa integral. Si el Gobierno tiene la voluntad política para hacer los cambios necesarios, debe actuar con mucha rapidez pues está quemando sus cartuchos en cosas de menor importancia. El futuro promisorio de nuestro país radica en una juventud bien educada, pongamos todos nuestros esfuerzos y recursos públicos y privados en esos objetivos que en esa estrategia, jamás nos equivocaremos.