En la cresta de la ola histórica
El análisis concreto de la situación concreta, que no puede ser otro que dialéctico y lógico histórico, impone siempre la consideración especial a una serie de elementos y situaciones que de escapar a ese análisis, el mismo termina siendo mera referencia a lo superficial. ¿Cuáles fueron las circunstancias históricas que hicieron posible en 1999 el triunfo electoral de la Sra. Moscoso? Las enumeramos:
1- El carácter neoliberal del programa de gobierno del Dr. Ernesto Pérez Balladares, que lo llevó a pagar un alto costo político y social; 2- Un PRD que fue sometido a una relación de subalternalidad con el gobernante de turno, lo que nulificó su democracia interna y con la sociedad; 3- La personalidad de la Sra. Presidenta (candidata entonces) que expresaba una mezcla de humildad campesina impregnada de ideología populista, muy diferente a la del Presidente Pérez Balladares que denotaba, a lo mejor sin serlo, rasgos autoritarios. Esta características de la Sra. Moscoso, en su campaña, le generaba muchas simpatías; 4- El desgaste que sufrió el PRD, a propósito del referéndum para aprobar o desaprobar la reelección presidencial. Recordemos que la derrota fue fulminante; 5- La rapidez con que tuvo que avocarse el partido para construir una figura presidenciable recayendo en la figura del dirigente de la juventud de entonces: Licdo. Martín Torrijos E.
Si examinamos las circunstancias históricas que sirven de marco al presente, las mismas han cambiado evidentemente. Por ejemplo: el gobierno de la alianza oficial encabezada por el Partido Arnulfista enfrenta un desgaste y un aislamiento societario, tal vez peor del que tuvo el Dr. Pérez Balladares. El gobierno de la alianza MOLIRENA-Arnulfismo ende la percepción generalizada de que estamos frente a un gobierno corrupto. Además, que ha revelado una incapacidad para abordar y resolver problemas estratégicos del pueblo: el desempleo, la inseguridad ciudadana y la defensa de la integridad nacional. La alianza MOLIRENA-Arnulfista sí ha sido afectada por las candidaturas de reconocidos miembros de sus huestes partidarias. Y como golpe de morcilla no podemos, mencionamos los desplantes autoritarios y el "poco me importa" de la actual mandataria. Dicha alianza en el poder ha enervado peligrosamente la integridad y coherencia del Estado de Derecho Constitucional panameño. En ese sentido, son preocupantes las prácticas rampantes de nepotismo, rezago de una visión estatamentaria del Estado que lo ha inhibido para lograr verdaderos propósitos nacionales.
Al Lic. José Miguel Alemán no le favorecen las condiciones político- sociales para ganar la presidencia.
Con relación a la candidatura del Lic. Guillermo Endara, ésta se presenta un tanto amorfa e incoherente dado que no proyecta propósitos de Estado debidamente formulados, deficiencia que procura suplir con un discurso de remembranza histórica de lo que fue su gestión presidencial, perdiendo de vista que las razones y causas históricas que lo llevaron al poder fueron las mismas que luego hicieron posible la derrota de su Partido Arnulfista frente al PRD que tuvo como candidato al Dr. Pérez Balladares. No olvidemos que el ex presidente Endara terminó su período con un aislamiento societario profundo. Llama la atención que el ex mandatario, cuando habla de luchar contra la corrupción, soslaya el cargo que le hiciera Solidaridad, calificándolo como uno de los gobiernos más corruptos de las últimas décadas. Este partido que lo postula, fue parte de la actual alianza Molirena-Arnulfista durante cuatro años.
Este enfoque histórico nos lleva a que las alianzas, sea la de MOLIRENA-Arnulfista o el partido que postula a Endara, no reúnen las condiciones objetivas necesarias para abordar desde una posición de gobierno, tareas y fines relacionados con una reinstitucionalización del Estado Democrático y de Derecho, al igual que la edificación de una Patria Nueva. Obviamente, el cuadro electoral panameño da cuenta que la candidatura de Martín Torrijos, en está ocasión, es la más óptima o potable en tanto que se presenta con condiciones favorables, dado que ha sido superado el déficit que en las elecciones pasadas hicieron posible la victoria arnulfista. Vale acotar que esta candidatura de Martín ha logrado, muy diferente a 1999, permear y ganar influencia sobre esos 900 mil panameños que no estamos inscritos en ningún partido, en tanto que vemos dicha candidatura como la más coherente para la formulación de un Estado y una nueva forma de observar el fenómeno democrático.
1- El carácter neoliberal del programa de gobierno del Dr. Ernesto Pérez Balladares, que lo llevó a pagar un alto costo político y social; 2- Un PRD que fue sometido a una relación de subalternalidad con el gobernante de turno, lo que nulificó su democracia interna y con la sociedad; 3- La personalidad de la Sra. Presidenta (candidata entonces) que expresaba una mezcla de humildad campesina impregnada de ideología populista, muy diferente a la del Presidente Pérez Balladares que denotaba, a lo mejor sin serlo, rasgos autoritarios. Esta características de la Sra. Moscoso, en su campaña, le generaba muchas simpatías; 4- El desgaste que sufrió el PRD, a propósito del referéndum para aprobar o desaprobar la reelección presidencial. Recordemos que la derrota fue fulminante; 5- La rapidez con que tuvo que avocarse el partido para construir una figura presidenciable recayendo en la figura del dirigente de la juventud de entonces: Licdo. Martín Torrijos E.
Si examinamos las circunstancias históricas que sirven de marco al presente, las mismas han cambiado evidentemente. Por ejemplo: el gobierno de la alianza oficial encabezada por el Partido Arnulfista enfrenta un desgaste y un aislamiento societario, tal vez peor del que tuvo el Dr. Pérez Balladares. El gobierno de la alianza MOLIRENA-Arnulfismo ende la percepción generalizada de que estamos frente a un gobierno corrupto. Además, que ha revelado una incapacidad para abordar y resolver problemas estratégicos del pueblo: el desempleo, la inseguridad ciudadana y la defensa de la integridad nacional. La alianza MOLIRENA-Arnulfista sí ha sido afectada por las candidaturas de reconocidos miembros de sus huestes partidarias. Y como golpe de morcilla no podemos, mencionamos los desplantes autoritarios y el "poco me importa" de la actual mandataria. Dicha alianza en el poder ha enervado peligrosamente la integridad y coherencia del Estado de Derecho Constitucional panameño. En ese sentido, son preocupantes las prácticas rampantes de nepotismo, rezago de una visión estatamentaria del Estado que lo ha inhibido para lograr verdaderos propósitos nacionales.
Al Lic. José Miguel Alemán no le favorecen las condiciones político- sociales para ganar la presidencia.
Con relación a la candidatura del Lic. Guillermo Endara, ésta se presenta un tanto amorfa e incoherente dado que no proyecta propósitos de Estado debidamente formulados, deficiencia que procura suplir con un discurso de remembranza histórica de lo que fue su gestión presidencial, perdiendo de vista que las razones y causas históricas que lo llevaron al poder fueron las mismas que luego hicieron posible la derrota de su Partido Arnulfista frente al PRD que tuvo como candidato al Dr. Pérez Balladares. No olvidemos que el ex presidente Endara terminó su período con un aislamiento societario profundo. Llama la atención que el ex mandatario, cuando habla de luchar contra la corrupción, soslaya el cargo que le hiciera Solidaridad, calificándolo como uno de los gobiernos más corruptos de las últimas décadas. Este partido que lo postula, fue parte de la actual alianza Molirena-Arnulfista durante cuatro años.
Este enfoque histórico nos lleva a que las alianzas, sea la de MOLIRENA-Arnulfista o el partido que postula a Endara, no reúnen las condiciones objetivas necesarias para abordar desde una posición de gobierno, tareas y fines relacionados con una reinstitucionalización del Estado Democrático y de Derecho, al igual que la edificación de una Patria Nueva. Obviamente, el cuadro electoral panameño da cuenta que la candidatura de Martín Torrijos, en está ocasión, es la más óptima o potable en tanto que se presenta con condiciones favorables, dado que ha sido superado el déficit que en las elecciones pasadas hicieron posible la victoria arnulfista. Vale acotar que esta candidatura de Martín ha logrado, muy diferente a 1999, permear y ganar influencia sobre esos 900 mil panameños que no estamos inscritos en ningún partido, en tanto que vemos dicha candidatura como la más coherente para la formulación de un Estado y una nueva forma de observar el fenómeno democrático.