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En la dirección correcta, pero..


Certera ha sido la actuación del Presidente de la República al pedirle al Banco Nacional y a la Caja de Ahorros no proceder con los aumentos de salarios de los gerentes de esas instituciones financieras, recientemente aprobados por sus respectivas juntas directivas.
Como bien lo han expresado líderes de la sociedad civil: no se trata de ponerle un precio a la calidad de la actual gerencia de dichas instituciones, sino del mensaje negativo que se le envía a la ciudadanía, que, tras la reforma tributaria, ve reducidos sus salarios, para abultar los de los que trabajan en el gobierno.
Quizás ha llegado el momento de iniciar una revisión general de los jugosos salarios que devengan los miembros de la alta institucionalidad del Estado, pues no parece que pagar grandes emolumentos a algunos individuos ayuda en absoluto a la solución de los problemas públicos.
Aunque celebramos los pasos del Presidente en este tema por ir en la dirección correcta, no podemos ignorar que este es el tipo de acciones que tienen un carácter moral y que por tanto reúne cierto apoyo popular, pero que no resuelve ninguno de los profundos problemas económicos por los que atraviesa el país.
Sin posibilidades de invertir con éxito, sin generación de fuentes de empleo, sin seguridad jurídica en las operaciones comerciales y financieras, que potencialmente siempre pueden caer en manos de los tribunales, la borrasca económica y social se perfila en el horizonte, por más moral que adorne a la Presidencia de la República. El gesto ético es bienvenido, pero el país requiere acciones concretas de impulso a las actividades económicas, de las cuales estamos a la espera.

101 años de Panamá América

 
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