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En la organización está la fuerza


El movimiento de consumidores en Panamá es una realidad nueva, que ha adquirido fuerza y presencia creciente en los distintos niveles de nuestra sociedad. Y esta realidad, símbolo de constancia, es positiva: tenemos un emergente movimiento de consumidores que está alerta y cada vez más vinculado con la gente y sus problemas. Actualmente existen cinco organizaciones de consumidores debidamente registradas y cuatro más están en proceso de legitimación.
La razón de la presencia creciente de este movimiento no es por casualidad. Se da principalmente porque la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) tiene como objetivo principal la tarea de fomentar y supervisar las asociaciones de consumidores organizadas. Además, se origina en un contexto que es similar en todas partes del mundo, pero particularmente en lugares donde existen mercados imperfectos, abusos y manipulación de precios, baja calidad de productos y servicios, garantías que no se cumplen, no compensación por daños y perjuicios, baja seguridad de muchos productos que ponen en peligro la salud de las personas, obstáculos y barreras institucionales y de mercado que impiden obtener la información adecuada y así disponer de los elementos necesarios para decidir racional y responsablemente a la hora de adquirir productos y servicios.
Es por ello que, durante los tres años en que la CLICAC ha estado fomentado la construcción del movimiento de consumidores en Panamá, se ha puesto énfasis en que, por su naturaleza misma, sea amplio, plural, creíble, representativo, capaz de interpretar al conjunto de la sociedad en su calidad de consumidores y se convierta así, en esa fuerza necesaria para el respeto de los derechos que deben estar establecidos en las relaciones de consumo.
Nos parece fundamental comentar que lo que era antes una visión a largo plazo, hoy es una misión cumplida. Las organizaciones de consumidores en Panamá constituyen una realidad que trabajan en torno a un objetivo central, que es la defensa y promoción de los derechos del consumidor. Como tal, tienen la función de ser portavoces de los problemas más comunes de los ciudadanos, como son sus intereses como consumidores. No hay concepto social más amplio que éste; todos de una o de otra forma somos consumidores. Todos estamos enfrentados a un mercado que funciona según sus propias reglas, ante las cuales la persona está desprotegida y en una clara situación de vulnerabilidad. De allí que las organizaciones tengan una gama de temas tan amplia para abordar, como amplios son los derechos de los consumidores. Por tanto, una organización de consumidores debe ser una entidad cada vez más profesionalizada, capaz de convocar a la gente para promover la defensa de sus derechos, con capacidad de propuesta que entregue vías de solución ante los diversos problemas, orientando a los consumidores y asumiendo responsabilidades de representación de estos ante entidades gubernamentales, reguladoras y judiciales.
La profesionalización y capacidad técnica de una organización, implica una permanente capacitación, formación y actualización de sus conocimientos, lo que significa que entre otras cosas, el análisis y estudio serio de los problemas y temas que deben enfrentar. De lo anterior se desprende que, el papel de una organización de consumidores no puede agotarse en la agitación, la protesta o la denuncia ante los abusos de los proveedores o empresarios. Para que esa denuncia sea efectiva, debemos usar los canales adecuados, tanto institucionales como informales.
Es importante, no obstante, considerar la denuncia como parte de una estrategia más amplia, que implique otras acciones de índole positiva. Es decir, no podemos estar satisfechos con el simple análisis o crítica de una situación determinada; debemos ser capaces de descubrir los problemas y al mismo tiempo, proponer caminos de solución. Sólo ello dará la fuerza para producir los cambios, atender a nuestros representados, aumentar nuestra credibilidad, nuestra imagen y ayudar al progreso del conjunto del país.
Por otra parte, las organizaciones de consumidores se insertan en una experiencia ciudadana, que le otorga una identidad y convocatoria necesaria para la resolución de sus problemas y la defensa de sus derechos. Esta dimensión participativa es la base de la democracia social y política. El consumidor es ante todo un ciudadano sujeto de derechos y obligaciones y, como tal, es necesario dotarlo de los mecanismos apropiados para que cumplan con esa definición. De allí surge la exigencia que las organizaciones de consumidores trabajen para obtener los marcos jurídicos adecuados y la legitimidad social necesaria para lograr una efectiva protección de sus derechos.
El movimiento de consumidores en Panamá constituye desde ya unos de los más importantes eventos de fines de siglo para nuestro país en momentos en que nos preparamos para recibir el Canal Interoceánico. El conocimiento es el factor esencial del desarrollo de las próximas décadas y, con el movimiento de consumidores en plena faena, estamos convencidos que todas las ventajas y beneficios que se desprendan del mismo, serán los pilares de una sociedad de consumidores más justa, más equitativa y más solidaria.

101 años de Panamá América

 
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