En la recta final
Los acontecimientos políticos avanzan hacia un desenlace que habrá de producir alegría en muchos y tristeza en otros. El pueblo que será el supremo árbitro, ya ha tenido suficientes muestras de lo que puede esperar de resultar triunfante cualquiera de las nóminas. Por un lado la mal proclamada Nueva Nación, seguirá en manos de Gerardo González, Carlos Duque, Mitchel Doens, Sánchez Cárdenas, Pérez Balladares, Fito Altamirano, Pipo Virzi, quien dejarán algún espacio a Beby Arango y al suegro de Alberto Vallarino, ya que este último ha hecho bien su trabajo en favor del PRD, cuyo candidato apoya Don Sammy.
No hay esperanza de que el triunfo bendiga a Acción Opositora. Ellos son los tabiques políticos, utilizados por el PRD a través de Sammy Lewis, Fernando Franco y Chinchorro, para dividir la oposición, haciendo creer que la fuerza que muestran es de sus entrañas políticas, cuando todos sabemos que se trata de personas profesionales en hacer grupos, ya que viven de eso. No es que haya identificación partidaria, pues en las primarias de Acción Opositora se comprobó que no cuentan ni con los miembros de los partidos comprometidos con semejante globo. Hay placer en mostrar lo ajeno, es decir, en exhibir un electorado que el 2 de mayo votará con Unión por Panamá.
Recorrimos el sábado último Portobelo y algunos lugares aledaños. Confirmamos lo que dicho por la futura Presidenta Doña Mireya Moscoso, no sólo la ciudad de Colón, sino toda la provincia ha despertado y arroja un saldo favorable muy significativo para los partidos de Unión por Panamá y muy especialmente por el arnulfismo. Un personaje del PRD que regresó en mi vehículo, me señalaba que de cada tres casas, dos estaban identificadas con la foto de Mireya. Es el signo de real apoyo, de militancia y respaldo político, cuando se permite colocar en la puerta o pared de su casa un símbolo del partido que Ud. prefiere. Quizás en la ciudad no resulte tan cierto como en áreas rurales. Allá la gente exige respeto a sus principios de lealtad partidaria.
El proceso electoral ha colocado a los candidatos en posición de arranque. Están muchos en la recta final y ya sienten el agotamiento físico propio de sus andanzas, lo mismo que el desgaste económico en una inversión aventurada. Para los militantes de cada facción política, ya están definidas las escogencias y tienen los últimos aletazos, como la preocupación natural de quienes perciben que su esfuerzo no alcanzará los frutos esperados. Basta escuchar la forma como se refieren a sus contendores, para darse cuenta que hay desesperación, nerviosismo y que el triunfalismo con que iniciaron la lucha, parece disminuir al aproximarse la fecha de las decisiones del pueblo.
En el sector público que es la esperanza del candidato oficial, he confirmado la invariable decisión de votar oposición, esto es por Mireya. Pese a la falsa propaganda sobre posibles despidos, los empleados públicos no olvidan que fue el gobierno arnulfista el que rescató el cheque como medio de pago a la par y en efectivo, pues el PRD pagaba en cartones cambiables al 25% menos en un almacén. Que uno de los primeros decretos de Guillermo Endara garantizaba la estabilidad de los funcionarios públicos y que se gobernó con gente del PRD en cargos importantes.
Debo señalar que fue el gobierno de Endara, el que pagó muchas vacaciones y prestaciones a los servidores públicos con los títulos prestacionales, lo mismo que a los proveedores con los cheques fiscales, saneando así el crédito público. Hoy día la persecución no es un secreto y viejos miembros del PRD han sido humillados por tratar de ser honestos en su desempeño, pues ellos aprendieron con el gobierno de Endara que se puede ser eficaz y honesto al mismo tiempo. Han sido víctimas de sus propios copartidarios, pero esperan silenciosos para imponer el orden, produciendo el cambio que han ansiado con tanto sufrimiento.
Para ellos también la recta final será recorrida con estoicismo, seguridad y reservando sus energías para después del 2 de mayo poder decir sin temor alguno, que votaron por Mireya, porque representó una mejor forma de desempeño para todos. Si se van al continuismo, sepultan sus esperanzas de mejorar y de alguna promoción. Sus méritos no cuentan y se les nombra gente nueva que los reprimen y despojan de los ascensos. Por eso han querido junto a todo el pueblo que esta recta final sea una etapa de afianzamiento, eliminando temores y poniendo su empeño en su propio bien.
No hay esperanza de que el triunfo bendiga a Acción Opositora. Ellos son los tabiques políticos, utilizados por el PRD a través de Sammy Lewis, Fernando Franco y Chinchorro, para dividir la oposición, haciendo creer que la fuerza que muestran es de sus entrañas políticas, cuando todos sabemos que se trata de personas profesionales en hacer grupos, ya que viven de eso. No es que haya identificación partidaria, pues en las primarias de Acción Opositora se comprobó que no cuentan ni con los miembros de los partidos comprometidos con semejante globo. Hay placer en mostrar lo ajeno, es decir, en exhibir un electorado que el 2 de mayo votará con Unión por Panamá.
Recorrimos el sábado último Portobelo y algunos lugares aledaños. Confirmamos lo que dicho por la futura Presidenta Doña Mireya Moscoso, no sólo la ciudad de Colón, sino toda la provincia ha despertado y arroja un saldo favorable muy significativo para los partidos de Unión por Panamá y muy especialmente por el arnulfismo. Un personaje del PRD que regresó en mi vehículo, me señalaba que de cada tres casas, dos estaban identificadas con la foto de Mireya. Es el signo de real apoyo, de militancia y respaldo político, cuando se permite colocar en la puerta o pared de su casa un símbolo del partido que Ud. prefiere. Quizás en la ciudad no resulte tan cierto como en áreas rurales. Allá la gente exige respeto a sus principios de lealtad partidaria.
El proceso electoral ha colocado a los candidatos en posición de arranque. Están muchos en la recta final y ya sienten el agotamiento físico propio de sus andanzas, lo mismo que el desgaste económico en una inversión aventurada. Para los militantes de cada facción política, ya están definidas las escogencias y tienen los últimos aletazos, como la preocupación natural de quienes perciben que su esfuerzo no alcanzará los frutos esperados. Basta escuchar la forma como se refieren a sus contendores, para darse cuenta que hay desesperación, nerviosismo y que el triunfalismo con que iniciaron la lucha, parece disminuir al aproximarse la fecha de las decisiones del pueblo.
En el sector público que es la esperanza del candidato oficial, he confirmado la invariable decisión de votar oposición, esto es por Mireya. Pese a la falsa propaganda sobre posibles despidos, los empleados públicos no olvidan que fue el gobierno arnulfista el que rescató el cheque como medio de pago a la par y en efectivo, pues el PRD pagaba en cartones cambiables al 25% menos en un almacén. Que uno de los primeros decretos de Guillermo Endara garantizaba la estabilidad de los funcionarios públicos y que se gobernó con gente del PRD en cargos importantes.
Debo señalar que fue el gobierno de Endara, el que pagó muchas vacaciones y prestaciones a los servidores públicos con los títulos prestacionales, lo mismo que a los proveedores con los cheques fiscales, saneando así el crédito público. Hoy día la persecución no es un secreto y viejos miembros del PRD han sido humillados por tratar de ser honestos en su desempeño, pues ellos aprendieron con el gobierno de Endara que se puede ser eficaz y honesto al mismo tiempo. Han sido víctimas de sus propios copartidarios, pero esperan silenciosos para imponer el orden, produciendo el cambio que han ansiado con tanto sufrimiento.
Para ellos también la recta final será recorrida con estoicismo, seguridad y reservando sus energías para después del 2 de mayo poder decir sin temor alguno, que votaron por Mireya, porque representó una mejor forma de desempeño para todos. Si se van al continuismo, sepultan sus esperanzas de mejorar y de alguna promoción. Sus méritos no cuentan y se les nombra gente nueva que los reprimen y despojan de los ascensos. Por eso han querido junto a todo el pueblo que esta recta final sea una etapa de afianzamiento, eliminando temores y poniendo su empeño en su propio bien.