En memoria de José Guanti
APENAS tenía 56 años y parecía mucho mayor. Su estilo era adusto, huraño, pero cuando uno llegaba a conocerlo, cautivaba con su simplicidad, su humildad y, sobre todo, deslumbraba con su inteligencia clara y sin estridencias, mediante las cuales fue tan importante para el desarrollo de muchas empresas en Panamá. Su enfermedad fue súbita y muy rápida. Lamentablemente, no nos dio tiempo a prepararnos para su partida.
Siempre fue un ícono en el ámbito de las telecomunicaciones. Su nombre se vinculó desde hace muchos años a empresas como Rexsa, Intercomsa y Cable Onda. Fue el primer presidente del Ente Regulador, al crearse éste y dejó su huella. La encomienda de hacer la entidad operativa fue muy grande y todavía muchas personas indican que de haber estado él al frente, las cosas serían diferentes.
En esa época tuve la oportunidad de realizar un magnífico proyecto con él, anticipándonos a la transferencia de las frecuencias de radio y televisión por parte del gobierno de los Estados Unidos en las postrimerías del siglo XX. Teníamos el compromiso, como funcionarios, que estas adjudicaciones se hicieran de la manera más transparente y se debía crear una ley para traspasar esa responsabilidad a la institución que José dirigía y no siguiera recayendo en el amiguismo con la Dirección de Medios del Ministerio de Gobierno. Hicimos un trabajo de filigrana, uniendo a los dueños de medios radiales y televisivos y presentamos y creamos la Ley No. 24 del de 30 de junio de 1999. Era un maestro en buscar los caminos más directos y menos traumáticos para lograr los objetivos trazados.
Iniciando el aciago gobierno mireyista, se opuso al despropósito del Gabinete que tuvo como fin rebajarle las metas de cumplimiento a la empresa telefónica que en ese tiempo ostentaba el monopolio de la prestación de los servicios. Le mandaron sendos emisarios para que renunciara. Sabedor que aún cuando había sido ratificado por la asamblea, su presencia le era incómoda al incompetente equipo de gobierno, renunció a inicios del año 2000. Desde ese momento, el Ente perdió su rumbo y hoy está a punto de ser totalmente inoperante.
Conocedor de lo que se anticipaba en el mercado de las telecomunicaciones, se involucró en un proyecto ambicioso, al que logró sumarme en el año 2001. Me retó a hacer lo que no había hecho nunca: administrar un proyecto de infraestructura millonario. Su estilo era trabajar por excepción, es decir, confiar en la persona a quien le das el poder y asumir que todo va bien a menos que le digas lo contrario. Ese estilo solamente lo pueden practicar los líderes naturales y preclaros, que identifican a quienes suman como capaces e íntegros. De lo contrario un jefe se convierte en un papagayo que está siempre en el hombro de su empleado o ejecutivo, preguntándole cómo va el asunto, el proyecto, el negocio.
Su forma de administrar y su sapiencia fue percibida como únicas, inclusive, por los consultores extranjeros que sumamos al proyecto. Morgan & Morgan le invitó a formar parte de su equipo y nos dejó un buen día. Tal como mencionó Juan David en la misa de funeral, les advirtió que era experto en telecomunicaciones, pero lo que demostró fue ser un maestro en relaciones humanas.
Yo me quedé a terminar el proyecto por el cual él me había sacado de un cómodo lugar y cuando lo entregué, le fui a dar las gracias por la oportunidad que me había dado. Me dijo que por el contrario, que había sido un privilegio y un honor haber trabajado conmigo. En eso demostraba lo que el padre Gabino reiteró en su homilía: era tan humilde, que reverenciaba al ser humano. Aún cuando su calidez no la demostraba de primera mano, una vez lo llegabas a conocer buscabas su consejo para los temas más variados. Era una verdadera fiesta disfrutar su amistad y su sentido del humor, además de sus consejos y atinados juicios.
Formó una familia formidable, un equipo de relevo con Vicky, su compañera, y sus tres hijos, quienes le han heredado su inteligencia pero le han agregado una chispa de relación social que a él le costaba lograr. Tessy es creativa y emprendedora, Gina muy dedicada a superarse profesionalmente y José, que marcado por la personalidad tan fuerte de su padre, ha incursionado en varios de sus temas y sigue curioso en lograr la excelencia a toda costa. Perfeccionista y obsesivo, gracias a Dios ha dejado de fumar.
Tal como dijo la resolución de duelo que publicó el Ente Regulador, fue un lujo y un privilegio trabajar con él. Sus discípulos nos contamos en muchos, marcados por su claridad de objetivos y por la practicidad que le imprimía a la vida profesional. Sus amigos también nos sentimos que selló nuestras vidas, por su sentido de lealtad, de honestidad y sobre todo, de franqueza en lo que podía aportar para llegar a un consenso en una opinión.
A pesar de lo precipitado de su partida y del vacío que nos ha dejado por su muerte, algo en cada uno nos dice que José ahora estará guiando nuestros pensamientos y nuestras acciones desde otro plano, mucho más superior, donde todos los que lo quisimos bien vamos a invocarlo cada vez que tengamos que solucionar algún tema para los cuales él era un experto, y lo era en casi todos.
Las cenizas de José reposan en una cripta, junto a su madre, en la Iglesia de la Virgen de Guadalupe. En el pasillo de al lado están las de mi padre y a un costado las de mi comadre Ilka de Panisello. Me da mucha paz pensar que de una sola mirada, con una sola visita, voy a tener a mis tres ángeles a mano para que me sigan cuidando y me sigan guiando.
(*)Ex ministra de Gobierno y Justicia.
Siempre fue un ícono en el ámbito de las telecomunicaciones. Su nombre se vinculó desde hace muchos años a empresas como Rexsa, Intercomsa y Cable Onda. Fue el primer presidente del Ente Regulador, al crearse éste y dejó su huella. La encomienda de hacer la entidad operativa fue muy grande y todavía muchas personas indican que de haber estado él al frente, las cosas serían diferentes.
En esa época tuve la oportunidad de realizar un magnífico proyecto con él, anticipándonos a la transferencia de las frecuencias de radio y televisión por parte del gobierno de los Estados Unidos en las postrimerías del siglo XX. Teníamos el compromiso, como funcionarios, que estas adjudicaciones se hicieran de la manera más transparente y se debía crear una ley para traspasar esa responsabilidad a la institución que José dirigía y no siguiera recayendo en el amiguismo con la Dirección de Medios del Ministerio de Gobierno. Hicimos un trabajo de filigrana, uniendo a los dueños de medios radiales y televisivos y presentamos y creamos la Ley No. 24 del de 30 de junio de 1999. Era un maestro en buscar los caminos más directos y menos traumáticos para lograr los objetivos trazados.
Iniciando el aciago gobierno mireyista, se opuso al despropósito del Gabinete que tuvo como fin rebajarle las metas de cumplimiento a la empresa telefónica que en ese tiempo ostentaba el monopolio de la prestación de los servicios. Le mandaron sendos emisarios para que renunciara. Sabedor que aún cuando había sido ratificado por la asamblea, su presencia le era incómoda al incompetente equipo de gobierno, renunció a inicios del año 2000. Desde ese momento, el Ente perdió su rumbo y hoy está a punto de ser totalmente inoperante.
Conocedor de lo que se anticipaba en el mercado de las telecomunicaciones, se involucró en un proyecto ambicioso, al que logró sumarme en el año 2001. Me retó a hacer lo que no había hecho nunca: administrar un proyecto de infraestructura millonario. Su estilo era trabajar por excepción, es decir, confiar en la persona a quien le das el poder y asumir que todo va bien a menos que le digas lo contrario. Ese estilo solamente lo pueden practicar los líderes naturales y preclaros, que identifican a quienes suman como capaces e íntegros. De lo contrario un jefe se convierte en un papagayo que está siempre en el hombro de su empleado o ejecutivo, preguntándole cómo va el asunto, el proyecto, el negocio.
Su forma de administrar y su sapiencia fue percibida como únicas, inclusive, por los consultores extranjeros que sumamos al proyecto. Morgan & Morgan le invitó a formar parte de su equipo y nos dejó un buen día. Tal como mencionó Juan David en la misa de funeral, les advirtió que era experto en telecomunicaciones, pero lo que demostró fue ser un maestro en relaciones humanas.
Yo me quedé a terminar el proyecto por el cual él me había sacado de un cómodo lugar y cuando lo entregué, le fui a dar las gracias por la oportunidad que me había dado. Me dijo que por el contrario, que había sido un privilegio y un honor haber trabajado conmigo. En eso demostraba lo que el padre Gabino reiteró en su homilía: era tan humilde, que reverenciaba al ser humano. Aún cuando su calidez no la demostraba de primera mano, una vez lo llegabas a conocer buscabas su consejo para los temas más variados. Era una verdadera fiesta disfrutar su amistad y su sentido del humor, además de sus consejos y atinados juicios.
Formó una familia formidable, un equipo de relevo con Vicky, su compañera, y sus tres hijos, quienes le han heredado su inteligencia pero le han agregado una chispa de relación social que a él le costaba lograr. Tessy es creativa y emprendedora, Gina muy dedicada a superarse profesionalmente y José, que marcado por la personalidad tan fuerte de su padre, ha incursionado en varios de sus temas y sigue curioso en lograr la excelencia a toda costa. Perfeccionista y obsesivo, gracias a Dios ha dejado de fumar.
Tal como dijo la resolución de duelo que publicó el Ente Regulador, fue un lujo y un privilegio trabajar con él. Sus discípulos nos contamos en muchos, marcados por su claridad de objetivos y por la practicidad que le imprimía a la vida profesional. Sus amigos también nos sentimos que selló nuestras vidas, por su sentido de lealtad, de honestidad y sobre todo, de franqueza en lo que podía aportar para llegar a un consenso en una opinión.
A pesar de lo precipitado de su partida y del vacío que nos ha dejado por su muerte, algo en cada uno nos dice que José ahora estará guiando nuestros pensamientos y nuestras acciones desde otro plano, mucho más superior, donde todos los que lo quisimos bien vamos a invocarlo cada vez que tengamos que solucionar algún tema para los cuales él era un experto, y lo era en casi todos.
Las cenizas de José reposan en una cripta, junto a su madre, en la Iglesia de la Virgen de Guadalupe. En el pasillo de al lado están las de mi padre y a un costado las de mi comadre Ilka de Panisello. Me da mucha paz pensar que de una sola mirada, con una sola visita, voy a tener a mis tres ángeles a mano para que me sigan cuidando y me sigan guiando.
(*)Ex ministra de Gobierno y Justicia.