En nombre de la libertad
Al Dr. Carlos Iván Zúñiga: In Memoriam.
La libertad es una paradoja, una aporía, un oximoron. Ya ha sido dicho y constatado que en nombre de la libertad se cometen los atropellos más horrendos. Lo que es libre para unos, para otros significa esclavitud. El hombre no nace libre, se hace libre al andar. La libertad es una necesidad gregaria, pues su existencia misma está en relación con los otros. El individuo puede desear lo que quiera, pero no puede hacer todo lo que desea.
Los ideólogos de la libertad individual, ya sean nihilistas, anarquistas o libertarios suelen reflexionar y actuar como sus opositores, los populistas autoritarios o despóticos, sean seudo-demócratas, fascistas, nacionalsocialistas o comunistas. Es que la libertad humana no es un derecho natural sino el producto de la obra y gracia de una idea, de una revolución y de una ley cuyo espíritu inspirador es la igualdad de derechos. El hombre no nace libre, se hace libre. La libertad tampoco es inherente a la condición humana. Los dementes son humanos pero su libertad está abolida por no poder escoger razonable y voluntariamente. Su libertad depende de la responsabilidad ajena.
Tampoco debemos confundirla con independencia. En esa lucha se suele liberar una atadura para caer en otras. La libertad es hija de la responsabilidad. No existe libertad sin responsabilidad. La libertad sin freno, sin ley y sin reglas es libertinaje y está limitada por la responsabilidad de nuestros actos y la honestidad de nuestros pensamientos. La libertad no vive en el limbo aunque a veces pareciera dormir en el pensamiento dogmático de algunas mentes estancadas en las viejas enciclopedias o en alguna bóveda bancaria. La realidad es el territorio donde la libertad nace, crece y se multiplica.
La libertad como la felicidad, el bienestar, el progreso o la paz, son aspiraciones y toda aspiración supone una lucha, una meta, un horizonte hacia el cual caminamos sin cesar, aún cuando la realidad nos diga que cuanto más nos acercamos, más se aleja. En conclusión, actuar libremente es una actitud y una forma de obrar responsablemente y debe ser valorada bajo el prisma de un relativismo delimitado por la realidad social, política y económica del espacio cultural.
Los comunistas creían que en el estadio final de su doctrina el Estado no sería necesario porque todos los hombres podrían gobernarse libremente. Los libertarios pensaban que la libertad individual, por sí misma y por obra y gracia de una mano invisible, permitiría que los hombres se pudieran gobernar sin la presencia del Estado, ese odiado "ogro filantrópico".
Ambas ideologías han sido derrotadas por la cruda realidad actual ya que ambas desconocen las complejidades de la naturaleza humana.
Citando correctamente a Cervantes, cuando Don Quijote le dice a Sancho: "…Por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres". Alonso Quijano era preso de la locura.