En perjuicio de los niños
El Congreso de Guatemala aprobó una nueva Ley de Adopciones que comienza a regir el 31 de diciembre. Lo que ésta logra es darle el monopolio de los trámites de adopción a un Consejo Nacional de Adopciones y dificulta exageradamente los trámites. Los llamados "países amigos" presionan para que el país se adhiera al Convenio de La Haya y el objetivo final es acabar o hacer muy difíciles las adopciones internacionales.
La ofensiva legislativa se basa en premisas distorsionadas o falsas. Una es que muchos niños que se dan en adopción son robados; otra, que la adopción no estaba regulada y la tercera es que la adopción es un gran negocio. Si bien es cierto que hay casos de robos de niños, es muy raro que sean para adopción porque la mayoría de los niños adoptados en Guatemala van a EE.UU. Y 96% de estos casos son niños a quienes sus padres los entregan voluntariamente, lo cual se verifica previamente mediante de pruebas de ADN. El otro 4% es de niños declarados en abandono, lo que requiere un proceso judicial bastante largo.
La adopción en Guatemala era un proceso bien regulado y lleno de requisitos, haciéndolo costoso. Pero era descentralizado. Lo que quieren con la nueva ley es centralizarlo, con la excusa que los burócratas sabrán mejor lo que conviene a los niños.
La razón por la que es tan costoso el proceso de adopción (que padres adoptivos pagan gustosamente) es precisamente por el costo de la autorización, incluidos los sobornos que hay que pagar en muchas de las oficinas que tienen que ver con el trámite. Si en realidad se quisiera abaratar, lo que habría que hacer es eliminar trabas, en lugar de imponer obstáculos adicionales. El resultado final es que se acabarán o se reducirán las adopciones, con lo que se afectará negativamente las vidas de muchos niños pobres e inocentes.
*Columnista de Prensa Libre. © www.aipenet.com