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¿En qué son ricos los pueblos indígenas?(II)


Los pueblos indígenas de Panamá se encuentran inmersos en una abismal pobreza, la cual intentamos explicar desde algunas de sus causas en columnas anteriores. Hoy presentamos otras de sus potencialidades (ver el Informe Nacional de Desarrollo Humano): Su relación armónica con la biodiversidad y el capital social. El aislamiento histórico de los pueblos indígenas si por una parte ha contribuido a su marginamiento, por otra ha sido favorable para la conservación de las culturas y de los recursos naturales, los que no han sido todavía afectados profundamente gracias a su ubicación geográfica, y en especial a las prácticas sostenibles económicas tradicionales y de subsistencia de los pueblos indígenas.
En Panamá y el resto de Centroamérica existe una estrecha relación entre las áreas de bosques vírgenes y los establecimientos de las poblaciones indígenas; es decir, las regiones con cobertura forestal tropical coinciden con la presencia de territorios ocupados por poblaciones indígenas. "Muchos de estos pueblos tienen profundos conocimientos acerca del medio en que viven y de las diferentes especies de plantas y animales y han desarrollado técnicas sofisticadas para el aprovechamiento sostenible de estos recursos" (Deruyterre, 1997)
Esta capacidad de interacción nace de la cosmovisión y espiritualidad de los pueblos indígenas, que interrelaciona como una telaraña la armonía de los diversos componentes de la vida en los cuales el ambiente es un punto esencial. Constituye un aporte a la concepción de desarrollo sostenible que debe primar en el país y en el ámbito global.
El capital social es la capacidad de los individuos de trabajar juntoa otros, con grupos y organizaciones, para alcanzar objetivos comunes.
El capital social de los pueblos indígenas puede ubicarse a varios niveles. El capital social en el ámbito de base en los espacios rurales y en los espacios urbanos, y como el capital social en el ámbito de los movimientos sociales étnicos. Es buena recordar que esta combinación ha permitido acciones significativas para la consecución de reivindicaciones como legislaciones, comarcas y otros logros.
Las comunidades indígenas tienen mayor capital social que las no indígenas, pues cuatro quintas partes participan en algún tipo de organización, con relación a tres cuartos de las comunidades rurales no indígenas y la mitad de las comunidades urbanas. Además, las comunidades indígenas poseen más capacidad de comunicación horizontal interna en cada comunidad, y de comunicarse con otras.
Producto de la migración rural urbana, cada día más indígenas se congregan en las ciudades, con el riesgo de su atomización y desarticulación, pero una parte de ellos logra visibilizarse y así conservar su identidad astillada en el contexto urbano.
Los pueblos indígenas se han articulado en movimientos sociales étnicos con dimensiones locales, nacionales y regionales para promover la autonomía y los territorios indígenas. Para obtener sus territorios y algunos de sus derechos; los indígenas han tenido que combinar ancestralmente la lucha y la negociación. Como vimos los kunas se insurreccionaron en 1925 y los ngobe-buglé sostuvieron intensas movilizaciones durante décadas para obtener la demarcación comarcal. Hoy en día los términos de la negociación están mejor definidos en cuanto a la responsabilidad y representatividad, las que recaen en los Congresos Generales de cada pueblo indígena y en sus coordinaciones nacionales, y los diversos gobiernos nacionales aumentan cada vez más el reconocimiento de esas competencias y liderazgos.
En torno a la elaboración de un plan de desarrollo se organiza la Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas (COONAPIP), que logra integrar a todos los congresos indígenas. Con su aporte se enriquece el documento de la Visión Nacional 2020, en el eje de ética y equidad.
El capital social y los movimientos sociales indígenas no sólo articulan reivindicaciones, sino que también propuestas programáticas de alcance nacional, pues han logrado articularse a instancias más amplias desde donde puede proyectarse y dimensionarse, como son los casos -entre otros- de APEMEP y CONADEL, y también a nivel regional e internacional, lo que constituye un potencial muy importante para incidir en la formulación y aplicación de políticas públicas y de aportar a la construcción de una mejor calidad de vida.
(raulleisr@hotmail.com)

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