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En torno a las encuestas


En nuestro país siempre ha existido mucha confusión e indecisión al momento de escoger a algún candidato político, de tal suerte que esperamos el resultado de las encuestas, porque pensamos que allí vamos a encontrar un marco de referencia para hacer la elección ideal, pero resulta que siempre nos equivocamos.

Los políticos no usan las encuestas como un medidor de preferencia, de tal o cual candidato, sino que las emplean como un medidor del grado de disponibilidad con que cuentan los ciudadanos para ser engañados nuevamente, porque si estas son atendidas, lógicamente, esos individuos se sienten con sobrados derechos a salir a la calle con una máscara diferente cada cinco años, casa por casa, a pedir votos, prometiendo, saludando y pronunciando discursos que, letra por letra, carecen de credibilidad.

Si las personas de 40 años o más participan en esos sondeos, entonces quiere decir que aceptamos a los políticos con todos sus defectos, porque si nos sintiéramos verdaderamente afectados por sus malas actuaciones, todas fracasarían pues no encontrarían ninguna muestra para concluirlas. Una persona de edad madura, que ha vivido toda una gama de decepciones, no debería prestarse para contestar encuestas, sino, todo lo contrario, debería repudiarla y darle la espalda al encuestador. A menos, claro, que los entrevistados sean jóvenes que no conocen, no han leído, o que sus padres no les han contado la historia de la politiquería panameña.

Es increíble que, a sabiendas de todo lo malo que ha sucedido, en nuestro país, en democracia, dictadura y nuevamente en democracia, todavía tengamos la facultad de diferenciar y decir que algún candidato es mejor que el otro, si ninguna de estas opciones de gobierno han beneficiado al país. Tenemos que madurar políticamente y no olvidar las cosas malas para que no nos vuelvan a suceder. Hay personas como yo que no tenemos el ánimo de salir a votar. No obstante, los que están dispuestos a escoger a lo menos malo de lo malo, Dios quiera y no se decidan por aquellos candidatos que tienen más de 21 años de ser políticos y no han aportado nada a la sociedad, sólo un pesado discurso escrito en piedra.

Señores, no olvidemos que muchos de estos personajes que se exhiben sonreídos en las vallas publicitarias, son los mismos que ayudaron a crear la gran deuda externa que tenemos, la privatización de muchas empresas estatales; y los más grave es que nos han dejado una sociedad completamente sin valores éticos y morales.

Alejandro Tejeira Ramos

pt_0725@hotmail.com

101 años de Panamá América

 
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