En torno a los premios del concurso "León A. Soto"
El 19 de marzo, en el Teatro Nacional, se realizó el acto de premiación del Certamen Poético "León A. Soto" versión 2008, evento cultural que desde 1981 se realiza anualmente en forma ininterrumpida entre el Municipio capital y el colectivo literario "León A. Soto", que presido.
En dicho certamen los jurados Moravia Ochoa, el abogado Luis Carlos Phillips y quien suscribe, decidimos en el local de la Casa Góngora (casa del escritor y artista panameño) que los libros ganadores eran: “Garabatos en la piel”, firmado por Casiopea Graffitts, con el seudónimo indígena, y “La libertad en alas”, con el seudónimo Quibián.
Al abrir las plicas presentadas los autores ganadores resultaron ser: Primer puesto: Lic. Genaro Villaláz; Segundo puesto: el señor Benjamín Ramón; y el Tercer Puesto: el profesor jubilado Basilio Dobras, respectivamente. Menciones honoríficas se le otorgaron a los poetas Héctor Palacios y Adalcristo Guevara. En la premiación, en mi calidad de presidente, realice una intervención en la que entiendo se sintieron resentidos algunos personajes y que colijo que es lo que refleja la crónica aparecida en el diario Crítica con fecha 21 de marzo de 2009 suscrita por el periodista Carlos Atencio, la cual está pletórica de falta de objetividad, a tal grado que la misma refleja un ataque personal contra mi persona, carente de ética profesional periodística; crónica ésta que, a su vez, obvia los siguientes elementos:
Omite el nombre del ganador del tercer puesto, al igual que las dos menciones honoríficas del certamen.
Omite anunciar que en la premiación, además, intervinieron el Alcalde encargado del distrito capital, el Lic. Iván Arrocha, el Lic. Genaro Villaláz, en su calidad de poeta ganador del evento; y el doctor Jorge Luis López, sub-director de la Dirección de Cultura de la Alcaldía de Panamá, quienes en sendas intervenciones ponderaron la existencia de este premio municipal que incentiva la creación estética en nuestro país.
La crónica, en vez de referirse en forma conceptual a lo positivo del acto lo que formula es puerilidad, y odio impropio de un estudiante de periodismo. Pero, es que, en el fondo, presumo que el verdadero autor de esta crónica es otra persona, y Atencio lo único que hizo fue firmarla como si fuese de su autoría. ¿Es ello cierto? Si esto es así, le auguro al firmante de esta crónica un fatal destino en ese oficio sagrado de informar con objetividad y respeto.