Encrucijada fatal
Colombia pareciera que se encuentra en el momento cúspide de su crisis interna. El hecho de que las fuerzas revolucionarias (FARC) hayan decidido descabezar numerosos municipios con la amenaza de ajusticiar a los alcaldes y concejales que sigan ejerciendo sus funciones administrativas, lleva al más alto nivel del peligro la estabilidad del nuevo gobierno colombiano que realizó su campaña política prometiendo acabar con la vigencia de las guerrillas. Esta situación las trata de paliar el nuevo presidente electo, haciendo gestiones para comprometer a las Naciones Unidas y a los cascos azules en la pacificación de su país y a su vez recurre a Estados Unidos y a los países europeos por ayuda decisiva para terminar con el conflicto.
Pero ese problema interno de Colombia pudiera amenazar de una u otra manera la estabilidad de Panamá. Gran cantidad de colombianos de todas los niveles sociales ha llegado y continúa llegando a nuestro país, no solamente para hacer y promover inversiones sino también para obtener refugio del ambiente cada día más amenazante que vive Colombia.
Aparte de eso, nuestras fronteras vienen recibiendo el impacto del miedo de los colombianos que viven en pueblos aledaños y que la única ruta de su mayor seguridad la ven en territorio panameño; esto va parejo con la decisión panameña de resguardar sus fronteras con sus propias fuerzas, a las que no le damos gabela por no contar con los recursos para tan grande tarea.
El hecho de que Estados Unidos haya anunciado su decisión de ayudar al gobierno colombiano, para lo cual ya ha contribuido con equipos, asesoramientos y dinero, nos compromete si nos remitimos a nuestros tratados de Neutralidad, ya que la seguridad del Canal está vinculada a estos instrumentos y sólo una cooperación muy estrecha entre nosotros y el coloso del norte puede mantenernos dentro de una seguridad más efectiva.
111La altísima calidad diplomática que desplieguen las partes podrá estar en juego en los próximos días. No se puede esperar más, dado el ultimátum de las FARC...
Ojalá las Naciones Unidas pudiera vincularse en esta crisis. Un arreglo pacificador bajo presión de tan poderoso organismo pudiera dar paso a una verdadera esperanza de paz para Colombia. La altísima calidad diplomática que desplieguen las partes podrá estar en juego en los próximos días. No se puede esperar más, dado el ultimátum de las FARC de golpear profundamente el sistema administrativo de Colombia en todos los pequeños gobiernos comunales que tienen una significación tremenda en los municipios.
Panamá debe mantenerse al margen de esta contienda. Nada nos obliga a involucrarnos. Pero tenemos la amenaza latente, mientras el Tratado de Neutralidad, que es a perpetuidad, esté vigente, que el concepto de la seguridad del Canal sea obligante jurídicamente y prioritariamente a nuestros intereses.
Muchas voces nos advierten que el camino que hoy recorre Panamá es similar al que transitó Argentina hace pocos años: una caída económica paralela a un aumento en la corrupción de sus dirigentes. Lo triste es que caminamos como ovejas al matadero por este sendero abismal sin luchar para cambiar el estado de cosas.
(jjherreram@hotmail.com)
Pero ese problema interno de Colombia pudiera amenazar de una u otra manera la estabilidad de Panamá. Gran cantidad de colombianos de todas los niveles sociales ha llegado y continúa llegando a nuestro país, no solamente para hacer y promover inversiones sino también para obtener refugio del ambiente cada día más amenazante que vive Colombia.
Aparte de eso, nuestras fronteras vienen recibiendo el impacto del miedo de los colombianos que viven en pueblos aledaños y que la única ruta de su mayor seguridad la ven en territorio panameño; esto va parejo con la decisión panameña de resguardar sus fronteras con sus propias fuerzas, a las que no le damos gabela por no contar con los recursos para tan grande tarea.
El hecho de que Estados Unidos haya anunciado su decisión de ayudar al gobierno colombiano, para lo cual ya ha contribuido con equipos, asesoramientos y dinero, nos compromete si nos remitimos a nuestros tratados de Neutralidad, ya que la seguridad del Canal está vinculada a estos instrumentos y sólo una cooperación muy estrecha entre nosotros y el coloso del norte puede mantenernos dentro de una seguridad más efectiva.
111La altísima calidad diplomática que desplieguen las partes podrá estar en juego en los próximos días. No se puede esperar más, dado el ultimátum de las FARC...
Ojalá las Naciones Unidas pudiera vincularse en esta crisis. Un arreglo pacificador bajo presión de tan poderoso organismo pudiera dar paso a una verdadera esperanza de paz para Colombia. La altísima calidad diplomática que desplieguen las partes podrá estar en juego en los próximos días. No se puede esperar más, dado el ultimátum de las FARC de golpear profundamente el sistema administrativo de Colombia en todos los pequeños gobiernos comunales que tienen una significación tremenda en los municipios.
Panamá debe mantenerse al margen de esta contienda. Nada nos obliga a involucrarnos. Pero tenemos la amenaza latente, mientras el Tratado de Neutralidad, que es a perpetuidad, esté vigente, que el concepto de la seguridad del Canal sea obligante jurídicamente y prioritariamente a nuestros intereses.
Muchas voces nos advierten que el camino que hoy recorre Panamá es similar al que transitó Argentina hace pocos años: una caída económica paralela a un aumento en la corrupción de sus dirigentes. Lo triste es que caminamos como ovejas al matadero por este sendero abismal sin luchar para cambiar el estado de cosas.
(jjherreram@hotmail.com)