Encubrimiento alarmante
La noticia de que el gobierno nacional ha impuesto la ley del silencio en la investigación sobre manejos del Fondo de Inversión Social, ilícitamente explotado por actuales diputados y ex diputados y quién sabe quiénes más, no sólo produce indignación, sino también náusea. Ahora la corrupción se siente protegida oficialmente, y hace metástasis como tumor maligno.
El reciente terremoto acaecido en el Ministerio Público por la ilegítima suspensión de su titular, la Procuradora General de la Nación, ha reducido a nuestra administración de justicia a escombros. El pueblo panameño no puede aceptar que se suspenda la investigación en el FIS. Tenemos que esforzarnos y lograr que se levante la orden de mantener el impúdico silencio que se ha impuesto sobre el bochornoso y pecaminoso manejo de los fondos de la institución. Hay que desenmascarar.
Los ejemplos del pasado sobre las consecuencias del abuso del poder, del imperio de la corrupción y su apadrinamiento en varios países, nos inducen a pensar, con profundo dolor, que nuestro gobierno pareciera estar fabricando una bomba de tiempo y acercándonos -ojalá sea sin percatarse de ello y no intencionalmente- al caos.