Encuentro final
“Irse como los chepanos” solemos decir cuando uno se ausenta silenciosamente de una reunión de cualquier índole. Es una opción, en algunos casos, cuando uno no quiere eternizarse en las despedidas dando explicaciones de las explicaciones. “Ad excusandas excusationes”. Por eso juzgo acertado el estilo que escogió la dirección actual del Colegio Javier, el rector panameño colonense Padre José D. Cuesta y el dinámico en cargado de la Pastoral, el Padre guatemalteco con muchos años en Panamá, Roberto Martínez Palma, con el encuentro final llamado “Adiós a Perejil”.
Según leí en un correo un ex alumno que mandó fotos del encuentro hoy día que todo se puede fotografiar, decía: “que fue un momento alegre y triste” y era de suponer. Se trataba de volver al Alma Mater en una de sus transiciones históricas. Cambiaba de sitio. No voy a reproducir ni todo lo que vi, ni los nombres y caras a quienes saludé o quise saludar, ni a recordar a los que no pudieron o no quisieron venir al encuentro único, ya que estas situaciones no se repiten.
Está averiguado que jamás podrás reunir a un 100% de los ex alumnos, a no ser en Medellín, Quito, o Granada, Nicaragua. Entre nosotros es más difícil pero es de esperar con la idiosincracia del panameño.
En mi intervención aludí a la poesía del Padre Risco en la novela Pequeñeces del Padre Coloma, una pieza literaria coyuntural de una despedida colegial que viene a ser ya clásica y siempre condensa sentimientos comunes y apropiados para la ocasión, que traté de hacerlos actuales en ese encuentro final de ex alumnos del Javier que dejaban Perejil después de 55 años de estar funcionando en ese paraje.
“Dulcísimo recuerdo de mi vida, bendice a los que vamos a partir -Oh Virgen del recuerdo dolorida- recibe tú mi adiós de despedida y acuérdate de mi. - Lejos de aquestos tutelares muros, los compañeros de mi edad feliz -no serán a tu amor jamás perjuros- conservarán sus corazones puros- se acordarán de ti -//Más siento al alejarme una agonía cual no la suele el corazón sentir - en palabras de niño quien confía - Temo... no sé qué temo madre mía por ellos y por mi//Dicen que el mundo es un jardín ameno, -y que áspides oculta ese jardín -que hay frutos dulces de mortal veneno- que el mar del mundo está de escollos lleno y porqué estará así//
Y sigue la poesía y no es la ocasión para espetársela toda, pero al menos nos conecta ese encuentro agradable de recuerdos e intercambios sinceros con los diferentes retos que la vida nos tiene preparados en los cuales es de esperar que todos salgamos airosos con la protección de nuestro Dios.