Encuentro hemisférico de jueces y medios
El primer encuentro hemisférico sobre Justicia y Libertad de Expresión celebrado en Washington los días 20, 21 y 22 de junio, bajo los auspicios de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), arrojó luces y sombras. Entre las primeras se destaca el enorme mérito de este ejercicio para reunir cara a cara, a jueces y medios de comunicación e intercambiar posiciones, a veces coincidentes y en otras discrepantes. De las segundas, se hizo evidente, al concluir el evento, que es abrumadora la tarea que resta por delante, y el necesario seguimiento que debe darse a ese primer paso, sin lo cual podría diluirse el esfuerzo. La ausencia del Ministerio Público, organismo de investigación criminal de cada país, dejó una sensación de vacío, de un procurar caminar con una sola pierna, dialogando con los jueces pero no con los fiscales. Porque de poco valdría llegar a un consenso con unos, con sustracción de los otros. La íntima vinculación entre medio y jueces frente a problemas comunes tales como la criminalidad quedó reflejada en lo que el magistrado de la Corte Suprema de Estados Unidos, denominó "relación simbiótica", entre ambos.
Lo esencial radica en entender el papel que a cada uno corresponde en la sociedad. Los jueces, por su lado, procurando preservar su independencia y absteniéndose de adelantar juicios sobre causas en trámite; y los medios, por la otra, informando hasta de lo que no deben. A este respecto, hay que tener presente que "la independencia judicial no está por encima sino al mismo nivel de jerarquía que la libertad de prensa", advirtió con severidad en cierto momento, Jane Kirtby, profesora de ética de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Massachusetts y directora ejecutiva del Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa, de Arlington, Virginia.
Prevaleció asimismo en el ambiente del evento, que los medios debemos evitar hacer juicios paralelos, lo cual requiere de periodistas capacitados, conocedores del manejo de los procesos. Pero por otra parte, igual primacía tuvo el criterio de que los jueces no deben temer a las críticas, ni al escrutinio de los periodistas porque eso, a más de su función de la esencia, coadyuva al mejor interés de la ciudadanía en pro de una justicia sana.
Las leyes de desacato, que facultan a los jueces y otras autoridades, a castigar sin juicio previo por supuesto irrespeto, a periodistas y demás ciudadanos, navegan en sentido contrario al indicado. Y así lo hicieron saber Santiago Cantón, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y Claudio Grossman, decano de la Escuela de Leyes de American University. El Magistrado Breyer, por su parte, comentó que a sus colegas norteamericanos les tenía sin cuidado las críticas más acérrimas, que son vistas como parte incuestionable del sistema.
Genaro Góngora, presidente de la Corte Suprema de México y del Consejo de la Judicatura Federal, dijo: "El juez que no sepa apreciar una crítica, que se dedique a otras cosas"; y recordó la irreverencia de un periodista estadounidense que intituló un atrevido artículo: "Nueve alacranes en una botella", aludiendo a la Corte Federal, sin que nadie lo tocara.
El evento concluyó con una audiencia simulada contra un periodista que publicó una información parcialmente errada sobre un funcionario que gastó en un viaje oficial una gruesa suma con su familia en el exterior, lo cual puso de relieve la importancia de que en cada caso se analicen los elementos de intencionalidad, dolo, negligencia según su grado y el excesivo castigo del cual la penalización resulta en el siglo de hoy inadmisible.
Lo esencial radica en entender el papel que a cada uno corresponde en la sociedad. Los jueces, por su lado, procurando preservar su independencia y absteniéndose de adelantar juicios sobre causas en trámite; y los medios, por la otra, informando hasta de lo que no deben. A este respecto, hay que tener presente que "la independencia judicial no está por encima sino al mismo nivel de jerarquía que la libertad de prensa", advirtió con severidad en cierto momento, Jane Kirtby, profesora de ética de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Massachusetts y directora ejecutiva del Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa, de Arlington, Virginia.
Prevaleció asimismo en el ambiente del evento, que los medios debemos evitar hacer juicios paralelos, lo cual requiere de periodistas capacitados, conocedores del manejo de los procesos. Pero por otra parte, igual primacía tuvo el criterio de que los jueces no deben temer a las críticas, ni al escrutinio de los periodistas porque eso, a más de su función de la esencia, coadyuva al mejor interés de la ciudadanía en pro de una justicia sana.
Las leyes de desacato, que facultan a los jueces y otras autoridades, a castigar sin juicio previo por supuesto irrespeto, a periodistas y demás ciudadanos, navegan en sentido contrario al indicado. Y así lo hicieron saber Santiago Cantón, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y Claudio Grossman, decano de la Escuela de Leyes de American University. El Magistrado Breyer, por su parte, comentó que a sus colegas norteamericanos les tenía sin cuidado las críticas más acérrimas, que son vistas como parte incuestionable del sistema.
Genaro Góngora, presidente de la Corte Suprema de México y del Consejo de la Judicatura Federal, dijo: "El juez que no sepa apreciar una crítica, que se dedique a otras cosas"; y recordó la irreverencia de un periodista estadounidense que intituló un atrevido artículo: "Nueve alacranes en una botella", aludiendo a la Corte Federal, sin que nadie lo tocara.
El evento concluyó con una audiencia simulada contra un periodista que publicó una información parcialmente errada sobre un funcionario que gastó en un viaje oficial una gruesa suma con su familia en el exterior, lo cual puso de relieve la importancia de que en cada caso se analicen los elementos de intencionalidad, dolo, negligencia según su grado y el excesivo castigo del cual la penalización resulta en el siglo de hoy inadmisible.