Encuentro para la igualdad
La igualdad no es una utopía. Con ese lema, más de tres mil mujeres procedentes de 120 países han compartido en el Congreso Mundos de Mujeres 2008 un espacio de encuentro, debate y reflexión. La Universidad Complutense de Madrid, la anfitriona y organizadora, consiguió que el campus se llenara de colores y voces diversas. El marco de los temas que se trataron va desde la acción política y los feminismos, las mujeres que crean opinión, la educación para la equidad y la mejora de la calidad de vida de las mujeres, hasta las imágenes históricas de la mujer, género, pobreza y transformación social.
Hubo conferencias inolvidables como las de Somali Mam, (Premio Príncipe de Asturias de Cooperación al desarrollo, 1998) sobre la protección de las víctimas del tráfico sexual, la de Nawal El Saadawi, comprometida en ‘quitar el velo de las mentes’ de las mujeres árabes, que trató de creatividad, mujeres y disidencia o la que pronunció Inés Alberdi, directora ejecutiva del Fondo de Naciones Unidas para las mujeres (UNIFEM) sobre igualdad de género.
No tenemos las respuestas, pero han quedado en el aire muchas preguntas que irán haciendo eco sobre el tiempo que llega. Hace unas décadas la prioridad eran los derechos políticos, el reconocimiento formal de la igualdad. Se han dado grandes pasos, y hay logros enormes, sobre todo en países desarrollados. Pero queda un largo trecho hasta ver que las oportunidades educativas, laborales, de participación en la toma de decisiones, etc. de las mujeres sea un hecho en todos los lugares del mundo.
Las mujeres de los países ricos luchan por una mayor calidad de vida, la disyuntiva entre el triunfo laboral y la conciliación con el ámbito familiar, mientras en los pueblos empobrecidos del sur las mujeres aún luchan heroicamente por la supervivencia. Entre esas dos puntas se anda el camino de la mitad de la población mundial. Las cifras son tozudas y seguimos constatando que de cada diez pobres o de cada diez analfabetos, 7 tienen nombre y rostro de mujer.
Una de las claves más importantes está en la educación. Es la receta para mejorar la situación en el acceso al trabajo digno, a una maternidad elegida y planificada y al empoderamiento de las mujeres en sentido amplio. Queda bastante para romper las barreras y eliminar los tópicos, incluyendo los que siguen transmitiendo los medios de comunicación y las teleseries o la publicidad sobre los roles y estereotipos de un concepto de masculinidad ya obsoleto.
En el manifiesto del congreso se destacaba que la palabra es la mejor arma para poner fin a las múltiples caras de la violencia y para destapar las trampas que llevan a las injusticias contra las mujeres. "Otro mundo es posible, otro mundo que tenga inscrita la paz y la libertad para todas las mujeres. Somos iguales y somos diferentes". Este encuentro ha sido una apuesta por la equidad en la diferencia y la diversidad. La igualdad, es esa realidad en que todos los seres humanos podamos vivir en un mundo de respeto y de libertad.