Encuestando las encuestas en Panamá
Winston Churchill, solía decir que él solo creía en las encuestas que él hubiese manipulado previamente. Durante la Segunda Guerra Mundial, un diario londinense efectuó una encuesta para seleccionar al militar británico más popular, con la intención de elevar la moral de las tropas y la población civil. Ganó el general alemán, Rommel. Así pueden ser las encuestas, sorpresivas y cuestionantes.
En ocasión de dos programas radiales, distintos en fechas y en emisoras, y a consecuencia de unas fantasiosas encuestas que se estaban publicando en esos días con relación a un proceso de reelección presidencial, decidimos exhortar a los oyentes a que nos llamaran por teléfono y nos dijesen si alguna vez habían sido encuestados o tuviesen conocimiento de algún familiar o amigo que sí, en temáticas políticas. Hubo 24 llamadas, y a todas las preguntas mencionadas la respuesta fue un NO tajante; en la segunda emisora se produjeron unas 15 llamadas con un NO similar. Sin que esto implique ninguna conclusión anulatoria, sí llama la atención. Me permito hacerle al lector las preguntas mencionadas y a título de mini experimento, que él se las haga a sus allegados.
Da la impresión de que, imitando el lema del semanario "El Camaleón" (un rato con el gobierno otro con la oposición), algunas de las encuestas que se publican periódicamente en Panamá, por pura casualidad, parecieran tener un péndulo de conclusiones y resultados alternados (que no alterados). Con relación a la reelección presidencial, las encuestas constituyeron un acto de humorismo involuntario y el efecto probatorio indudable, de que hay algunas que se hacen sentado frente al escritorio y con mucha imaginación. Dos de estas "encuestas" dijeron algo que alguien quería oír, pero el contraste con la realidad, movió a hilaridad. Adicional a esto, debemos recordar que durante el proceso electoral presidencial del año "94, algunas empresas encuestadoras proyectaron unas proporciones que probarían ser contrarias a la realidad, pero que sirvieron para confundir la intención de voto, bajo la premisa, cualquiera menos los malosos. Paradójicamente esto dio como resultado lo que la gran mayoría de votantes querían evitar.
En la última encuesta recién publicada, apreciamos resultados y proporciones que parecían contradecirse. Ejemplo de ello, es que "el desempeño de la Asamblea bajo la presidencia de Cortizo", según la encuesta, es calificado de bueno en un 54%, sin embargo, en la misma página se establece que el 36% plantea que la corrupción en la Asamblea se mantiene igual y adicionalmente un 40%, establece que la corrupción en dicho órgano ha aumentado, lo que da un 76%.
La coincidencia en premisas y fallos, la cordialidad jurídica, la vinculación del origen de sus nombramientos, hacen que la armonía sea la tónica entre la Procuradora de la Administración y el Procurador General de la Nación. Sin embargo, ella obtiene un alto porcentaje de aceptación, frente al disminuido de él.
La temática de la corrupción, háyala o no, ha sido el plato fuerte de una campaña orquestada por el partido enemigo del gobernante. De todos los funcionarios, el contralor Weeden ha sido uno de los más enérgicos en acoger cuanta demanda se presente, sin embargo él continúa obteniendo magros resultados.
Resulta intrigante que según la última encuesta, la Presidenta bajó su nivel de aceptación, sin embargo, se mantiene en alto porcentaje la percepción de que Mireya Moscoso estaba cumpliendo sus promesas electorales.
De la forma que sea, las encuestas, en gran medida, se asemejan a los horóscopos, en los cuales se pueden creer o no, pero los que creen, cuando los leen siempre encuentran vínculos y coincidencias reales o imaginadas. O sencillamente acopladas a lo que quieren oír.
En ocasión de dos programas radiales, distintos en fechas y en emisoras, y a consecuencia de unas fantasiosas encuestas que se estaban publicando en esos días con relación a un proceso de reelección presidencial, decidimos exhortar a los oyentes a que nos llamaran por teléfono y nos dijesen si alguna vez habían sido encuestados o tuviesen conocimiento de algún familiar o amigo que sí, en temáticas políticas. Hubo 24 llamadas, y a todas las preguntas mencionadas la respuesta fue un NO tajante; en la segunda emisora se produjeron unas 15 llamadas con un NO similar. Sin que esto implique ninguna conclusión anulatoria, sí llama la atención. Me permito hacerle al lector las preguntas mencionadas y a título de mini experimento, que él se las haga a sus allegados.
Da la impresión de que, imitando el lema del semanario "El Camaleón" (un rato con el gobierno otro con la oposición), algunas de las encuestas que se publican periódicamente en Panamá, por pura casualidad, parecieran tener un péndulo de conclusiones y resultados alternados (que no alterados). Con relación a la reelección presidencial, las encuestas constituyeron un acto de humorismo involuntario y el efecto probatorio indudable, de que hay algunas que se hacen sentado frente al escritorio y con mucha imaginación. Dos de estas "encuestas" dijeron algo que alguien quería oír, pero el contraste con la realidad, movió a hilaridad. Adicional a esto, debemos recordar que durante el proceso electoral presidencial del año "94, algunas empresas encuestadoras proyectaron unas proporciones que probarían ser contrarias a la realidad, pero que sirvieron para confundir la intención de voto, bajo la premisa, cualquiera menos los malosos. Paradójicamente esto dio como resultado lo que la gran mayoría de votantes querían evitar.
En la última encuesta recién publicada, apreciamos resultados y proporciones que parecían contradecirse. Ejemplo de ello, es que "el desempeño de la Asamblea bajo la presidencia de Cortizo", según la encuesta, es calificado de bueno en un 54%, sin embargo, en la misma página se establece que el 36% plantea que la corrupción en la Asamblea se mantiene igual y adicionalmente un 40%, establece que la corrupción en dicho órgano ha aumentado, lo que da un 76%.
La coincidencia en premisas y fallos, la cordialidad jurídica, la vinculación del origen de sus nombramientos, hacen que la armonía sea la tónica entre la Procuradora de la Administración y el Procurador General de la Nación. Sin embargo, ella obtiene un alto porcentaje de aceptación, frente al disminuido de él.
La temática de la corrupción, háyala o no, ha sido el plato fuerte de una campaña orquestada por el partido enemigo del gobernante. De todos los funcionarios, el contralor Weeden ha sido uno de los más enérgicos en acoger cuanta demanda se presente, sin embargo él continúa obteniendo magros resultados.
Resulta intrigante que según la última encuesta, la Presidenta bajó su nivel de aceptación, sin embargo, se mantiene en alto porcentaje la percepción de que Mireya Moscoso estaba cumpliendo sus promesas electorales.
De la forma que sea, las encuestas, en gran medida, se asemejan a los horóscopos, en los cuales se pueden creer o no, pero los que creen, cuando los leen siempre encuentran vínculos y coincidencias reales o imaginadas. O sencillamente acopladas a lo que quieren oír.