Encuestas y corrupción
Debemos alegrarnos de que se ha introducido la nueva encuestadora IPSOS, patrocinada por Panamá América y Telemetro, que promete divulgar elementos de juicio que apliquen con mayor veracidad a los candidatos presidenciales. Confieso que soy uno de los convencidos de que las encuestas, hasta ahora, han tenido un alto porcentaje de salpique. Esto lo digo recordando al lector que he manifestado mi opinión favorable a Varela, a pesar de que el PRD sigue mangoneando como en los mejores tiempos de la narcodictadura y que el otro grupo político opositor expande su política de manos llenas de dinero y punto.
Los hechos favorables, más bien desfavorables, de todos los sectores políticos, siguen prolongando su curso y son harto conocidos por todos los ciudadanos. Y pareciera que las mentiras o falacias repetidas pueden convertirse en "verdad": 1. La remilitarización se inició. Gracias a Dios se ha probado sin lugar a dudas que los militares están muy lejos de ser la solución a los problemas de inseguridad que azotan al pueblo panameño (los más humildes). Ejemplo, la separación de un milico involucrado en un asesinato ocurrido hace unos 30 años y que ya era hora que se destetara de la ubre gubernamental. 2. El narcovínculo de Omar y MAN sigue igual y peor, aunque prominentes PRD lo nieguen. Por otra parte, 3. Manacho tiene el tupé de autocalificarse "independiente". 4. Los funcionarios presentes y pasados que el pueblo reconoce como corruptos están participando en la política interna de sus partidos actuando como obispos. Opino que quieren hacerle daño a los candidatos que han criticado la corrupción rampante.
Los comentarios antes enumerados son verdades que todos admitimos y que muchos niegan o soslayan porque defienden el narcisismo de sus supuestos líderes o futuros "benefactores".
Faltan unas 22 semanas para que se celebren las elecciones del 3 de mayo de 2009. Es ahora que inicia la recta final, lo que obliga a los ciudadanos y a los candidatos, demagogos o no, a redoblar sus esfuerzos para alcanzar las metas que se han trazado. Yo exijo y espero que esas metas contemplen primero el bienestar de todos los panameños, principalmente los más necesitados. Confío que Varela continuará su campaña de altura y que no será objeto de zancadillas predeterminadas por sus supuestos seguidores o copartidarios.
Todos tenemos una labor titánica que desempeñar, ya que estamos conscientes de los ingentes problemas que acosan al país. La baja moral y ética de nuestra política partidista ocupa un sitial importantísimo. Creo que debemos saciar la sed de justicia que ha llegado a niveles extraordinarios por culpa de la narcodictadura y de los estragos causados por la corrupción rampante que nos mina como sociedad, hasta el punto que muchos sostenemos que aquí no hay justicia sino indisculpable impunidad. ¡Dios bendiga a Panamá!