Encuestas y el PRD
La encuesta aplicada por la firma consultora Dichter & Neira y publicada por el diario La Prensa, ha servido como elemento "inspirador" en medio de la confrontación que a lo interno del partido se da entre un grupo de personalidades de este organismo político con la actual Dirección Nacional. Llama la atención que las críticas y cuestionamientos estén dirigidos a la figura del Secretario General Martín Torrijos, en ese sentido y con mucha estupefacción hemos podido leer las declaraciones que en un medio de comunicación, formulara el doctor Francisco Sánchez Cárdenas ex ministro de Salud y exdirector de la Caja del Seguro Social del periodo de la dictadura de Manuel Antonio Noriega, sosteniendo: "El actual CEN parece la cúpula cuartelaría de las Fuerzas de Defensa", (La Prensa 7 de marzo 2002).
No podemos sustraernos de la realidad, e intentar negar que el partido ha entrado a uno de sus momentos más difíciles de su historia, las declaraciones del señor Carlos Afú Decerega no sólo involucran a tres miembros del CEN y también legisladores, sino que lanzan un dardo al mismo corazón del partido y ponen en entredicho su integridad ante la sociedad panameña.
Esto está reflejado en la encuesta de la consultora mencionada, situación que es de esperarse, pero que todavía se puede lograr el otorgamiento de una segunda oportunidad por parte del pueblo panameño, si se rectifica y se corrige el rumbo. La actual crisis moral en que está sumergida la clase política panameña ha sido de tanto impacto en el estado de ánimo y en la conciencia nacional, que la comunidad ha comenzado a manifestar su rechazo hacia los grupos tradicionales y en la encuesta sostiene que ni una ni otra fuerza política electoral puede resolver sus expectativas.
Esto está expresado nítidamente cuando un 43.2% de la población manifiesta que votaría, si las elecciones hubiesen sido ese mismo día, por un candidato sin rostro, sin partido y sin programa; el 28.1% daría su voto a un candidato opositor y el 14.1% lo haría por un candidato oficialista; según esa misma encuesta el problema de la corrupción superó al problema del desempleo, lo que significa que la corrupción es percibida como un fenómeno que corroe a la sociedad hasta su medula y está afectando todas sus extremidades.
Esta situación, analizada en la encuesta, ha exacerbado la lucha por el poder dentro del PRD, independientemente que debamos reconocer el carácter democrático-participativo del partido, esa lucha que se ha generado en su interior, no está aportando ningún elemento que oriente la corrección de rumbo, que conduzca a la rectificación, ni tampoco tiene una orientación que coadyuve al fortalecimiento de la unidad orgánico-partidaria, la que nos podría permitir enfrentar el problema de la corrupción en toda su dimensión y orientar un movimiento, contra ella, que presione al gobierno a buscar los mecanismos para combatirla en su interior.
Quienes han salido a "criticar y enfrentar" al actual CEN lo están haciendo desde posiciones individualistas, con un espíritu de "familia" y con claras muestras de un egoísmo de lo más insensible.
En medio de todo eso, hay que destacar el trabajo que ha venido realizando Martín Torrijos, bajo su conducción se han vivido experiencias inéditas en la militancia oposicionista, se introduce tanto en el discurso como en la práctica política el concepto de oposición constructiva, accionar que en un país como el nuestro de que "todo lo que sube baja" resulta inconsistente, se le da un sentido más humano a las relaciones partidarias, esto significa un mayor acercamiento entre el Secretario General y las bases. Martín es un político joven que está librando una lucha en un terreno, plagado de cinismo y que adolece de la falta de un código ético y moral que contrasta con los intereses de la comunidad nacional. Su decisión de transformar ese escenario lo enfrenta a quienes practican esa cultura tanto dentro como afuera.
El próximo CEN, a mi juicio, tiene que ser producto del consenso, el mismo debe lograrse mediante la participación de todos los sectores y todas las personalidades del partido, incluyendo a los críticos más enconados del actual. Este CEN, que deberá estar encabezado por Martín, tendrá la responsabilidad de llevar al partido al punto final: las elecciones del 2004 y ganarlas, pero en medio de eso deberá fundamentalmente trabajar para forjar la unidad del partido, desarrollar y hacer cumplir los acuerdos del congreso extraordinario, combatir la corrupción en todas sus formas venga de donde venga, deberá ser garante de la libre aspiración de todos los miembros del partido a cualquier puesto de elección dentro del marco de la democracia partidaria y llamar a todos los sectores del país a la concertación de un gran pacto social.
Concluyo señalando que nuestras diferencias deben ser resueltas fraternalmente a lo interno del partido, y abrigo las esperanzas que el mensaje enviado por el pueblo panameño en la encuesta se le dará una lectura reflexiva. Y que estemos aprendiendo la lección.
(romagrau19@hotmail.com)
No podemos sustraernos de la realidad, e intentar negar que el partido ha entrado a uno de sus momentos más difíciles de su historia, las declaraciones del señor Carlos Afú Decerega no sólo involucran a tres miembros del CEN y también legisladores, sino que lanzan un dardo al mismo corazón del partido y ponen en entredicho su integridad ante la sociedad panameña.
Esto está reflejado en la encuesta de la consultora mencionada, situación que es de esperarse, pero que todavía se puede lograr el otorgamiento de una segunda oportunidad por parte del pueblo panameño, si se rectifica y se corrige el rumbo. La actual crisis moral en que está sumergida la clase política panameña ha sido de tanto impacto en el estado de ánimo y en la conciencia nacional, que la comunidad ha comenzado a manifestar su rechazo hacia los grupos tradicionales y en la encuesta sostiene que ni una ni otra fuerza política electoral puede resolver sus expectativas.
Esto está expresado nítidamente cuando un 43.2% de la población manifiesta que votaría, si las elecciones hubiesen sido ese mismo día, por un candidato sin rostro, sin partido y sin programa; el 28.1% daría su voto a un candidato opositor y el 14.1% lo haría por un candidato oficialista; según esa misma encuesta el problema de la corrupción superó al problema del desempleo, lo que significa que la corrupción es percibida como un fenómeno que corroe a la sociedad hasta su medula y está afectando todas sus extremidades.
Esta situación, analizada en la encuesta, ha exacerbado la lucha por el poder dentro del PRD, independientemente que debamos reconocer el carácter democrático-participativo del partido, esa lucha que se ha generado en su interior, no está aportando ningún elemento que oriente la corrección de rumbo, que conduzca a la rectificación, ni tampoco tiene una orientación que coadyuve al fortalecimiento de la unidad orgánico-partidaria, la que nos podría permitir enfrentar el problema de la corrupción en toda su dimensión y orientar un movimiento, contra ella, que presione al gobierno a buscar los mecanismos para combatirla en su interior.
Quienes han salido a "criticar y enfrentar" al actual CEN lo están haciendo desde posiciones individualistas, con un espíritu de "familia" y con claras muestras de un egoísmo de lo más insensible.
En medio de todo eso, hay que destacar el trabajo que ha venido realizando Martín Torrijos, bajo su conducción se han vivido experiencias inéditas en la militancia oposicionista, se introduce tanto en el discurso como en la práctica política el concepto de oposición constructiva, accionar que en un país como el nuestro de que "todo lo que sube baja" resulta inconsistente, se le da un sentido más humano a las relaciones partidarias, esto significa un mayor acercamiento entre el Secretario General y las bases. Martín es un político joven que está librando una lucha en un terreno, plagado de cinismo y que adolece de la falta de un código ético y moral que contrasta con los intereses de la comunidad nacional. Su decisión de transformar ese escenario lo enfrenta a quienes practican esa cultura tanto dentro como afuera.
El próximo CEN, a mi juicio, tiene que ser producto del consenso, el mismo debe lograrse mediante la participación de todos los sectores y todas las personalidades del partido, incluyendo a los críticos más enconados del actual. Este CEN, que deberá estar encabezado por Martín, tendrá la responsabilidad de llevar al partido al punto final: las elecciones del 2004 y ganarlas, pero en medio de eso deberá fundamentalmente trabajar para forjar la unidad del partido, desarrollar y hacer cumplir los acuerdos del congreso extraordinario, combatir la corrupción en todas sus formas venga de donde venga, deberá ser garante de la libre aspiración de todos los miembros del partido a cualquier puesto de elección dentro del marco de la democracia partidaria y llamar a todos los sectores del país a la concertación de un gran pacto social.
Concluyo señalando que nuestras diferencias deben ser resueltas fraternalmente a lo interno del partido, y abrigo las esperanzas que el mensaje enviado por el pueblo panameño en la encuesta se le dará una lectura reflexiva. Y que estemos aprendiendo la lección.
(romagrau19@hotmail.com)