default

"Encuestitis"


Un fenómeno se ha dado en la comunicación, y es que parece que ya no importan tanto los candidatos y sus partidos, como las encuestas. Los resultados que se proporcionan son más interesantes para algunos que las diferencias ideológicas y de programas de gobierno. La imagen de las encuestas ha desplazado, en cierta proporción, la imagen del candidato. Los medios de información, y los candidatos mismos, les han dado una importancia tal, que los estudios de opinión se han convertido en una de las estrategias principales de difusión de las campañas.
Las últimas encuestas que nos han dado a conocer los medios, y nos estamos refiriendo específicamente a la de Dichter / Neira del 16 de septiembre de 2002 para el diario La Prensa; la de la empresa consultora CID Gallup, para El Panamá América y TVN Canal 2, con fecha 6 de octubre de 2002, la de Dichter / Neira del 14 de octubre de 2002 y la del 12 de noviembre de 2002, nos presentan, entre otras cosas, resultados de preferencia de votos de los presuntos electores, más sin embargo, omiten informarnos cuáles son los elementos que los encuestados han tomado en cuenta para tal efecto. No se especifica si han prevalecido los asuntos de interés personal, familiar, partidistas, o si se trata de una identificación con las propuestas de los candidatos para la solución de los problemas nacionales.
No debemos perder de vista, como expresamos en ocasión anterior, que la opinión pública expresada a través de las encuestas es creada previamente por la influencia que sobre la ciudadanía ejercen todos los medios de comunicación, la sonoridad, caudal y dirección de los flujos informativos, así como la forma como se formulan las preguntas. Habida cuenta de ello podemos decir que la información obtenida en gran medida es 1) débil, porque no expresan opiniones intensas; es decir, sentidas profundamente; 2) volátil, porque puede cambiar en pocos días; 3) inventada en ese momento para decir algo y 4) no es espontánea, pues, produce un efecto retocado. De todas formas no deja de proporcionar elementos de juicio de provecho que nos permite hacer interesantes ejercicios y ensayos sobre el resultado que arroja, amén de que entretiene.
Muchos sinsabores han arrojado las encuestas políticas a sus consumidores. Los más resonantes han sido en Estados Unidos donde se inventaron los "sondeos de opinión", pronto convertidos en las "encuestas". En 1936, el Literary Digest, utilizaba un formulario con respuestas por correspondencia, y sus vaticinios sobre la derrota de Roosevelt obtuvieron un estrepitoso fracaso. La aplastante victoria de Roosevelt provocó que los republicanos juraran nunca más darle crédito a tales sondeos
Para 1948, las cosas parecían distintas. Gallup era una institución. Se enfrentaban, para la Presidencia Harry Truman, que a la muerte de Roosevelt había gobernado casi todo el período, pero al que se le consideraba el peor presidente de Estados Unidos y el hábil Thomas Dewey, gobernador de Nueva York, con fama bien ganada desde sus combates de fiscal al crimen organizado y con buen papel como contrincante de Roosevelt en 1944 se le enfrentó electoralmente. Meses antes de las elecciones los "expertos" aseguraban el triunfo de Dewey, y en la encuesta de Gallup, a los finales de septiembre, se le concedía 46.5% de los votos, mientras que Harry se le concedía un 38%. Asombró el viraje de noviembre atribuido a los indecisos y que le dio el triunfo a Truman y Gallup se limitó a aducir: "No sé qué ha podido suceder"; hubo periódicos que tuvieron que tirar su edición de última hora; la revista Time se burlaba de que la prensa hubiera delegado la función de los reporteros en los encuestadores. El cuarto poder y sus fuentes de información fueron el hazmerreír de la nación norteña.
Se critica mucho el sistema que se utiliza en las encuestas de opinión y se afirma que el hecho de que sólo personas con teléfono o computadora (me refiero a las encuestas formuladas en las ediciones electrónicas de los diarios), pueden participar. Se les considera como totalmente sesgadas y por lo mismo, susceptibles de ser manipuladas desde la misma elaboración, además de la posibilidad de que una misma persona u organización marque varias veces una de las respuestas y que las opiniones sólo podrían representar a los estratos con capacidad económica media y alta, pero casi nunca a los estratos marginales; recordando que muchas personas no tienen acceso a una llamada de larga distancia para opinar en un programa de radio o televisión que se trasmite.
222...todo indica que la encuesta ha llegado para quedarse, no obstante las limitaciones que ha establecido la ley electoral para garantizar un mínimo de credibilidad.
Sin embargo, todo indica que la encuesta ha llegado para quedarse, no obstante las limitaciones que ha establecido la ley electoral para garantizar un mínimo de credibilidad. La abundancia de encuestas que aparecen en los medios de información impresos y electrónicos, radiales y televisivos, ha llevado al legislador panameño a establecer los siguientes requisitos: Artículo 177. "Toda encuesta sobre preferencias políticas de los ciudadanos, deberá destacar, como parte integral y de modo de que pueda ser evaluada por la ciudadanía, la siguiente información: 1. La persona natural o jurídica que realizó la encuesta. 2. El tipo de procedimiento utilizado para seleccionar las unidades muestrales. 3. El tamaño de la muestra. 4. Las preguntas que se formularon. 5. El universo geográfico y el universo de población. 6. La técnica de recolección de datos utilizada (persona a persona, telefónica, por correo, etc). 7. La fecha o período de tiempo en que se efectuó el trabajo de campo. 8. El margen de error calculado. 9. La persona que ordenó y es responsable de la encuesta. Para que una encuesta política pueda ser divulgada públicamente, deberá estar previamente inscrita en el Tribunal Electoral y cumplir con los requisitos de este Artículo, lo cual será certificado por el Tribunal Electoral en un término no mayor de 24 horas". Artículo 178. "Las encuestas políticas no podrán publicarse ni divulgarse, dentro de los diez días calendario anteriores a las elecciones". Artículo 179. "Las encuestas políticas que se hacen a la salida del recinto de votación el día de las elecciones, solamente podrán divulgarse o publicarse tres horas después de la hora oficial de cierre de la votación".
(egrimal@cableonda.net)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América