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Endara, tómese una sopa de jabón


A mediados de la década del "60, actuaba como cantante un panameño muy original; se presentaba en el balneario Mi Río, lugar muy pintoresco y concurrido ubicado en Juan Díaz, a orillas de la vía Domingo Díaz, muy cerca del parque Heliodoro Patiño. Para entonces, usted podía bañarse con toda seguridad por lo cristalina de sus aguas. Generaciones disfrutaron tanto de este río, como de las presentaciones del finado Popo Valderrama, quien como compositor nos dejó canciones alusivas a personajes de aquellos años. Hoy día, el Lic. Endara, con sus promesas de campaña y su característica forma de gesticular en sus intervenciones, me hace recordarlo con su popular canción "Sopa de jabón".
Revisemos desde mi óptica, cómo fue propuesto y la actuación del ciudadano Endara como Presidente de la República, lo que constituye la base de su semejanza, con el personaje de la aludida canción. Tocaremos someramente algo de historia política, para aquellos que, debido a su juventud, la desconocen. Asistí, por invitación del amigo Arturo Aquileo Castrellón en abril de 1964, a las concentraciones políticas del Dr. Arnulfo Arias en Tolé y David, como también a las realizadas en la ciudad capital.
Luego en la campaña de 1968, participé en las actividades de apoyo a la candidatura del Dr. Arias a través del Frente Unido y no recuerdo haber visto a Guillermo Endara en ninguno de estos actos, así como fui testigo de la presencia de tantos otros que sería tedioso mencionar.
Tampoco recuerdo haberlo visto participar en ningún estadio, oponiéndose a los usurpadores del poder democráticamente constituido en 1968, hasta que, por un hábil movimiento del político Joaquín Franco (padre), quien en forma unilateral y precipitada nos sorprende con un desconocido político, al que postula en 1989 por el Partido Liberal Auténtico, acción que deja al Dr. Arias Calderón sin cartas para jugar por esa posición a cambio de causar división en las filas opositoras. Lo demás es historia conocida. (En esta elección, los arnulfistas no tenían partido político)
Naveguemos ahora por el espacio del señor Endara como Presidente de la República, con un Panamá sin los milicos en el poder, invadido por una fuerza militar extranjera que lo protegía, el apoyo irrefutable de la inmensa mayoría del pueblo y con todos los factores imaginables a su favor para realizar un cambio constitucional y, con ello, la forma de designar a los magistrados, procuradores, jueces y fiscales, pudiendo endurecer el Código Penal, modernizar el administrativo como otros, reconstruir El Chorrillo, recuperar los bienes mal habidos, establecer una corte penal especial para juzgar por lesa patria al estado mayor vigente al 20 de diciembre de 1989, así como a civiles involucrados en crímenes. En fin, renovar las bases de nuestra sociedad y con el valor de un estadista, elevarse y llamar a un referéndum que lo ratificara, para que, por un Panamá mejor, diera inicio a la construcción de un nuevo país.
Pero todo sueño tiene su despertar y el nuestro, con Endara, fue decepcionante; pues al evaluar su período vemos que no reconstruyó El Chorrillo ni Bocas del Toro, cerró centros de salud y no había terminado de sentarse en el solio presidencial, cuando nombró asesores, procuradores y magistrados allegados al régimen militar derrocado; recibe personalmente al honorable ciudadano Ernesto Pérez Balladares en la presidencia, le paga los honorarios a una legisladora del PALA, que no asistió a las sesiones por auto exilio, cuando ya su suplente los había cobrado; abanica solapadamente la postulación de Chinchorro Carles, a sabiendas que con ella nos dividía, dándole opción al PRD y al final de su frustrante actuación dice que le pican los pies para salir volando de la presidencia.
Hoy, el Sr. Endara intenta vendernos la imagen de poseer gran carácter y una valentía, como rayo caído del cielo; habla de hacer cambios que en su momento no realizó, haciéndome sentir abrumado por tan repentinas cualidades. Tendríamos que ser muy soquetes para considerar tal posibilidad en la persona de Guillermo Endara, ya que el carácter y la valentía para gobernar se traen de niño. Y es por eso que le digo, como le diría Popo Valderrama (q.e.p.d.), Lic. Endara: usted lo que necesita es tomarse una "sopa de jabón".

101 años de Panamá América

 
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