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Endara y la Unión Opositora


Un hecho cierto es que la oposición política, formada por los llamados partidos políticos, contrarios a los que son del oficialismo, no ha sido capaz de ubicar con precisión una postura que al menos asome con alguna claridad el comportamiento coherente y unitario que debe llevar a las elecciones generales del próximo año.

Precisamente, si los llamados partidos políticos opositores comparten una misma visión, y desde luego, una filosofía, y porqué no, una concepción distinta de hacer gobierno, el amalgamiento sería un asunto de puro trámite. La discusión se ubicaría en la forma y no en el fondo.

Pero, desafortunadamente, todo indica que tanto en lo formal como en lo que respecta al contenido, hay serias disparidades, por lo que el debate y la concretización de esa unificación se alejan con la seria posibilidad de que se dé tardíamente o, simplemente, que lo haga a medias.

Esto explica, la pobre actuación de la llamada oposición, como también la incapacidad de leer y entender lo que se está dando, y lo que vendrá, por cuanto que el oficialismo, hoy compacto, aún con sus contradicciones internas, no tiene que emplear en este momento, tiempo para pensar en alianzas. Por el contrario, dos son las cosas que deberá resolver la oposición política: Por un lado, las elecciones para la escogencia de sus candidatos; y por el otro, la unificación de sus fuerzas. El primero de los asuntos, tendrá necesariamente que solventarse sin dejar de pensar en la posibilidad de las fisuras que pudieran darse. El segundo, parece escabroso y muy difícil de superar sin traumas y sin problemas.

Luego entonces, si el panorama se pinta en los términos que estamos expresando, la aparición de la oposición en las elecciones del próximo año será de triste recordación.

Era frente a esa realidad que los "teóricos" de la oposición tenían la seria responsabilidad de armar un marco conceptual que sirviera de base para darle contenido a la fusión. Así, a mi entender, es que la iniciativa de acercar a la oposición, de manera clara, hecha a través del "Pacto Chame", constituía un empeño en firme para ir dándole forma a la unión. En esto hay que ponderar la actuación de Guillermo Endara Galimany, puesto que más que darle un espaldarazo a un pre candidato, estaba promoviendo la unificación, porque a fin de cuentas, de darse la misma es sobre la base de principios y propuestas más que en razón de particularidades y personas.

Ese esfuerzo de Endara, y de quienes lo impulsaron, debió ser ponderado en su justa dimensión, porque estaba traduciendo con meridiana claridad el sentir de una gran parte de la población que aspira a otro modelo de gestión gubernamental, diferente al actual, que no ha estado a la altura de la expectativas que presentó.

Guillermo Endara aparece hoy como uno de los hombres de la oposición más comprometido con la esperanza de un mejor país, y preocupado porque la oposición en Panamá sea una alternativa, desde luego, con una fuerza unificada.

Lo otro sería lo que también advierte gran parte de la población, el interés de grupo o de particulares, que ven en el poder una genuina vía para acumular más beneficios, sobre todo, económicos a su favor.

101 años de Panamá América

 
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