Energías limpias como alternativa
Una empresa española ha llevado luz eléctrica por primera vez a 1,500 hogares de Nicaragua. Se beneficiarán las casas, escuelas y centros de salud de la región "misquita" (etnia de la costa atlántica). Isofotón, la séptima mayor compañía del mundo en este sector, ha instalado sus placas solares garantizando el suministro para los próximos 15 años. Son muchas las regiones del mundo que tratan de aplicar este tipo de energía alternativa.
"La mitad de la energía global podría proceder de fuentes renovables en 2040 si se adoptan políticas avanzadas, inteligentes y solventes. Y para lograr esa mitad, los gobiernos tienen que hacer mayor esfuerzo y aplicar medidas que incrementen el uso de esas tecnologías", afirma un informe del Consejo Europeo de Energías Renovables (CEER).
La pasada semana se celebró una Conferencia Internacional de Energías Renovables en Bonn (Alemania), convocada por el gobierno alemán, y con representación de 154 países. La tendencia en las naciones europeas es una clara apuesta por las energías renovables, mientras en Estados Unidos sigue el apego a las tradicionales, los combustibles fósiles.
En Bonn no se alcanzaron compromisos específicos ni se plantearon nuevos objetivos para la penetración de las energías renovables. No se habla más que del mercado para acceder a ellas, cuando muchos países con sus precarias economías no pueden instalar las sofisticadas tecnologías necesarias. Es el medio ambiente quien paga esa factura.
El cambio climático comenzó hace décadas y la causa son los gases de efecto invernadero que producimos. Sobre todo, el dióxido de carbono (CO2) que se libera en la combustión de carbón, petróleo y gas para generar energía. Para evitarlo -asegura Greenpeace- hay que reducir la emisión de gases y hallar energías renovables que respeten el clima.
Nos recuerdan que las fuentes de energía tradicionales más empleadas en la actualidad son sucias o contaminantes: el carbón, el petróleo, el gas natural y la energía nuclear. Las consecuencias de su mal uso son el cambio climático, la lluvia ácida, los accidentes nucleares y los residuos radiactivos, entre otras.
Las llamadas energías renovables o limpias son la alternativa. Las más desarrolladas son la solar, la eólica, la biomasa y la geotérmica. La energía solar genera cada año $$1,000 millones y podría para el 2020 dar energía a 1,000 millones de personas en el mundo, creando además 2.3 millones de empleos. Para el año 2040 la energía solar podría generar el 26% de la demanda global prevista.
La energía eólica, cuyo elemento esencial es el viento, se está implantando en muchas regiones. No produce la contaminación atmosférica de las centrales termoeléctricas, ni las alteraciones en los ríos que provocan las generadoras hidroeléctricas. Esta cubre ya las necesidades de electricidad de más de 35 millones de personas. Con el necesario apoyo político, podría cubrir en el 2020 el 12% de toda la electricidad mundial. Aprovechando ese desarrollo, la que procede del mar representa un enorme potencial. El CEER estima que la energía eólica marina puede suponer un 21% del total en la próxima década.
Un ahorro de energía se traduce en reducción de la contaminación atmósferica. Por cada kilovatio-hora de electricidad que ahorramos, se evita la emisión de un kilogramo de CO2 en la combustión del carbón o petróleo para producir esa electricidad.
Es crucial que el Protocolo de Kyoto entre en vigor, pero también en nuestra vida cotidiana podemos luchar contra el cambio climático. Gestos como usar el auto sólo lo necesario, no poner la lavadora para un par de prendas o reutilizar el papel en la oficina, pueden ser vitales.
Las barreras económicas y la falta de información impiden la adecuada promoción de las energías renovables. El acceso a la red eléctrica sigue siendo discriminatorio y no hay criterios ambientales objetivos. Existen intereses favorables a las energías sucias, y las subvenciones que reciben, junto a la falta de repercusión en los precios del coste medioambiental de esas industrias, completan el marco de dificultades. Para Greenpeace, "las energías renovables son, junto con el ahorro y la eficiencia, la clave para un futuro energético limpio, eficaz, seguro y autónomo". Un fin que se alcanzará sólo si existe voluntad política, la cual se plasma en acciones concretas y urgentes.
La Comisión de Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas se reunirá en el año 2006 para tratar el tema de la energía. Nueva cita para la esperanza medioambiental.
(mjatienzar@solidarios.org.es)
"La mitad de la energía global podría proceder de fuentes renovables en 2040 si se adoptan políticas avanzadas, inteligentes y solventes. Y para lograr esa mitad, los gobiernos tienen que hacer mayor esfuerzo y aplicar medidas que incrementen el uso de esas tecnologías", afirma un informe del Consejo Europeo de Energías Renovables (CEER).
La pasada semana se celebró una Conferencia Internacional de Energías Renovables en Bonn (Alemania), convocada por el gobierno alemán, y con representación de 154 países. La tendencia en las naciones europeas es una clara apuesta por las energías renovables, mientras en Estados Unidos sigue el apego a las tradicionales, los combustibles fósiles.
En Bonn no se alcanzaron compromisos específicos ni se plantearon nuevos objetivos para la penetración de las energías renovables. No se habla más que del mercado para acceder a ellas, cuando muchos países con sus precarias economías no pueden instalar las sofisticadas tecnologías necesarias. Es el medio ambiente quien paga esa factura.
El cambio climático comenzó hace décadas y la causa son los gases de efecto invernadero que producimos. Sobre todo, el dióxido de carbono (CO2) que se libera en la combustión de carbón, petróleo y gas para generar energía. Para evitarlo -asegura Greenpeace- hay que reducir la emisión de gases y hallar energías renovables que respeten el clima.
Nos recuerdan que las fuentes de energía tradicionales más empleadas en la actualidad son sucias o contaminantes: el carbón, el petróleo, el gas natural y la energía nuclear. Las consecuencias de su mal uso son el cambio climático, la lluvia ácida, los accidentes nucleares y los residuos radiactivos, entre otras.
Las llamadas energías renovables o limpias son la alternativa. Las más desarrolladas son la solar, la eólica, la biomasa y la geotérmica. La energía solar genera cada año $$1,000 millones y podría para el 2020 dar energía a 1,000 millones de personas en el mundo, creando además 2.3 millones de empleos. Para el año 2040 la energía solar podría generar el 26% de la demanda global prevista.
La energía eólica, cuyo elemento esencial es el viento, se está implantando en muchas regiones. No produce la contaminación atmosférica de las centrales termoeléctricas, ni las alteraciones en los ríos que provocan las generadoras hidroeléctricas. Esta cubre ya las necesidades de electricidad de más de 35 millones de personas. Con el necesario apoyo político, podría cubrir en el 2020 el 12% de toda la electricidad mundial. Aprovechando ese desarrollo, la que procede del mar representa un enorme potencial. El CEER estima que la energía eólica marina puede suponer un 21% del total en la próxima década.
Un ahorro de energía se traduce en reducción de la contaminación atmósferica. Por cada kilovatio-hora de electricidad que ahorramos, se evita la emisión de un kilogramo de CO2 en la combustión del carbón o petróleo para producir esa electricidad.
Es crucial que el Protocolo de Kyoto entre en vigor, pero también en nuestra vida cotidiana podemos luchar contra el cambio climático. Gestos como usar el auto sólo lo necesario, no poner la lavadora para un par de prendas o reutilizar el papel en la oficina, pueden ser vitales.
Las barreras económicas y la falta de información impiden la adecuada promoción de las energías renovables. El acceso a la red eléctrica sigue siendo discriminatorio y no hay criterios ambientales objetivos. Existen intereses favorables a las energías sucias, y las subvenciones que reciben, junto a la falta de repercusión en los precios del coste medioambiental de esas industrias, completan el marco de dificultades. Para Greenpeace, "las energías renovables son, junto con el ahorro y la eficiencia, la clave para un futuro energético limpio, eficaz, seguro y autónomo". Un fin que se alcanzará sólo si existe voluntad política, la cual se plasma en acciones concretas y urgentes.
La Comisión de Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas se reunirá en el año 2006 para tratar el tema de la energía. Nueva cita para la esperanza medioambiental.
(mjatienzar@solidarios.org.es)