Enfoque sobre la problemática negra
Al enfocar el problema de racismo y discriminación en nuestro medio, confieso que soy uno que aboga y cree en la integración racial. Panamá, que es un crisol de razas, un país pluricultural por esencia, debe ser un país donde se respeten los diversos moldes culturales y donde todas las cutis y tez, combinen armoniosamente en un ambiente humano. Creo en la integración racial, en el sentido tal, que todos los diversos grupos étnicos tengan la libertad y la posibilidad de participar en la vida total de la nación sin tener necesariamente que fusionarse y gradualmente ver desaparecer sus valores y rasgos culturales únicos.
Desafortunadamente, raza y color siguen siendo un criterio determinante incluso para el empleo; y la restricción de trabajo es una barrera formidable para el ciudadano negro en el desarrollo de su potencial creativo.
Es natural que en toda sociedad donde conviven grupos étnicos distintos, observar un fenómeno interesante, la "conciencia de grupo"; donde el hombre es consciente de sí mismo como miembro de un grupo distinto a los demás; ya sea negro, judío, católico, chino, etc. Conciencia de grupo no debe espantar a nadie, más bien opera como un mecanismo de defensa, especialmente para grupos oprimidos o minoritarios quienes luchan para preservar su identidad, sus más preciados valores o para sobrevivir con decoro. Es un tipo de consolación que se deriva de un sentido compartido de discriminación y prejuicios.
La discriminación y los prejuicios son usualmente dirigidos hacia una clase social y no hacia miembros dentro de esa clase social. Por consiguiente, todos los negros, sin importar su procedencia, sus ancestros, sus nombres o su aculturación, pertenecen por definición a la clase segregada y oprimida.
Cualquier estudioso que enfoca el problema de los negros, tiene que enfrentarse a la siguiente realidad: Para cualquier grupo "no poderoso" que vive en un ambiente constante de prejuicios y discriminación, tres tipos de respuestas son posibles. Estos son: La evitación, la aceptación y la agresión. En el primero de los casos, la evitación, incluyo a gran parte de los negros de aculturación hispánica, en particular a sus intelectuales. Estos individuos prefieren no identificarse con los grupos negros ni con sus luchas, y evitan completamente cualquier reclamación o pretensión de ellos como miembros de esos grupos.
Tratan de pasar al grupo dominante, aunque se encuentren obstaculizados por su color, sus nombres distintivos, acentos o hábitos culturales asociados a su grupo. Tratan de escapar a un mundo irreal de engaños, donde fantasías de poder, riqueza o posición en nuestra sociedad, les cierra de la realidad de una existencia diaria de humillaciones y frustraciones. No pueden ya encontrar un lugar aceptable para su sentido enaltecido de valor personal dentro de las clases negras de donde emergieron; y en su frustración, ese talento creativo que los elevó a la cima y que los apartó de su grupo, es muchas veces crudamente disipada.
En el caso de la aceptación, es fácil ver como muchos negros, más notorio dentro de los grupos negros de aculturación hispánica, se acomodan y se resignan a situaciones específicas de discriminación y prejuicios. Estos son los que nos dicen que no ven ni sienten ni creen que exista discriminación alguna.
Pero quiero agregar que cualquier negro que acepta cualquier tipo de subordinación social impuesta sobre él, puede ser considerado mentalmente muy enfermo.
En cuanto a la agresión, no hay que elaborar mucho, porque sería lógicamente más sorpresivo, si resentimientos y hostilidad no fueran sentidas por personas que se consideran oprimidos y quienes pueden además identificar a sus opresores. Esta, desafortunadamente, es la etapa al que nos acercamos actualmente en este país con la famosa "reserva de derecho de admisión" que se da en algunos establecimientos de servicios públicos y que no permitiremos.
Pero es allí donde yace la tragedia de esta sociedad y sus gobernantes, que quieren escudarse, echar a un lado y olvidar, como no existentes o de poca importancia, los resentimientos y reclamaciones de miles de compatriotas quienes están dispuestos a hacer valer sus derechos y exigir respeto a cualquier precio.
Desafortunadamente, raza y color siguen siendo un criterio determinante incluso para el empleo; y la restricción de trabajo es una barrera formidable para el ciudadano negro en el desarrollo de su potencial creativo.
Es natural que en toda sociedad donde conviven grupos étnicos distintos, observar un fenómeno interesante, la "conciencia de grupo"; donde el hombre es consciente de sí mismo como miembro de un grupo distinto a los demás; ya sea negro, judío, católico, chino, etc. Conciencia de grupo no debe espantar a nadie, más bien opera como un mecanismo de defensa, especialmente para grupos oprimidos o minoritarios quienes luchan para preservar su identidad, sus más preciados valores o para sobrevivir con decoro. Es un tipo de consolación que se deriva de un sentido compartido de discriminación y prejuicios.
La discriminación y los prejuicios son usualmente dirigidos hacia una clase social y no hacia miembros dentro de esa clase social. Por consiguiente, todos los negros, sin importar su procedencia, sus ancestros, sus nombres o su aculturación, pertenecen por definición a la clase segregada y oprimida.
Cualquier estudioso que enfoca el problema de los negros, tiene que enfrentarse a la siguiente realidad: Para cualquier grupo "no poderoso" que vive en un ambiente constante de prejuicios y discriminación, tres tipos de respuestas son posibles. Estos son: La evitación, la aceptación y la agresión. En el primero de los casos, la evitación, incluyo a gran parte de los negros de aculturación hispánica, en particular a sus intelectuales. Estos individuos prefieren no identificarse con los grupos negros ni con sus luchas, y evitan completamente cualquier reclamación o pretensión de ellos como miembros de esos grupos.
Tratan de pasar al grupo dominante, aunque se encuentren obstaculizados por su color, sus nombres distintivos, acentos o hábitos culturales asociados a su grupo. Tratan de escapar a un mundo irreal de engaños, donde fantasías de poder, riqueza o posición en nuestra sociedad, les cierra de la realidad de una existencia diaria de humillaciones y frustraciones. No pueden ya encontrar un lugar aceptable para su sentido enaltecido de valor personal dentro de las clases negras de donde emergieron; y en su frustración, ese talento creativo que los elevó a la cima y que los apartó de su grupo, es muchas veces crudamente disipada.
En el caso de la aceptación, es fácil ver como muchos negros, más notorio dentro de los grupos negros de aculturación hispánica, se acomodan y se resignan a situaciones específicas de discriminación y prejuicios. Estos son los que nos dicen que no ven ni sienten ni creen que exista discriminación alguna.
Pero quiero agregar que cualquier negro que acepta cualquier tipo de subordinación social impuesta sobre él, puede ser considerado mentalmente muy enfermo.
En cuanto a la agresión, no hay que elaborar mucho, porque sería lógicamente más sorpresivo, si resentimientos y hostilidad no fueran sentidas por personas que se consideran oprimidos y quienes pueden además identificar a sus opresores. Esta, desafortunadamente, es la etapa al que nos acercamos actualmente en este país con la famosa "reserva de derecho de admisión" que se da en algunos establecimientos de servicios públicos y que no permitiremos.
Pero es allí donde yace la tragedia de esta sociedad y sus gobernantes, que quieren escudarse, echar a un lado y olvidar, como no existentes o de poca importancia, los resentimientos y reclamaciones de miles de compatriotas quienes están dispuestos a hacer valer sus derechos y exigir respeto a cualquier precio.