Enfrentando la desnutrición
La convocatoria para elaborar un Plan de Desarrollo Nacional no puede quedarse en meras formulaciones abstractas, llenas de la palabrería hueca que suele caracterizar los documentos que surgen de eventos como éste, puesto que si bien es cierto que las tareas concretas que se proyecten a partir de los compromisos adquiridos por los diversos sectores no se podrán cumplir de un solo golpe, hay problemas que tienen que ser atendidos con urgencia y que no requieren más que conciencia nacional de su importancia y voluntad política traducida en asignación de recursos suficientes para resolverlos.
La reducción de la desnutrición en los menores de 5 años constituye una prioridad que Panamá debe atender de manera inmediata, si quiere garantizar que su población crezca sana y capaz de desarrollar su potencial intelectual y humano plenamente. De no hacerlo el costo será altísimo, pues las repercusiones de la falta de una alimentación adecuada en los primeros años de vida deja graves secuelas que se manifiestan desde temprana edad produciendo un daño irreversible.
La desnutrición de la madre durante la gestación resulta en complicaciones en el parto y bajo peso al nacer. En los menores de tres años la desnutrición es responsable del incremento de la vulnerabilidad a las infecciones y afecta de manera negativa el desarrollo físico e intelectual, es decir niños que comienzan la vida con un déficit importante que no podrá eliminarse, no importa cuánto y cuán bien se alimenten el resto de sus vidas.
En Panamá el 20.6% de los niños y niñas menores de 5 años padece de desnutrición crónica, o sea, una baja talla para su edad. Si esta cifra global es alarmante, en las zonas indígenas la desnutrición crónica alcanza el 56.7% y la global el 21.2%, siendo ésta la que se expresa en bajo peso para la edad.
La información preliminar de un estudio reciente del MINSA y SENAPAN indica que en el distrito de Mirono la anemia -conocida como el hambre oculta- en preescolares es de 86% y en Santa Fe es de 31.2%, lo que revela la grave situación de los niños indígenas producto de la dieta limitada y monótona, las enfermedades infecciosas y los altos niveles de pobreza, pero también de las deficiencias de los programas gubernamentales que necesitan reformularse a partir de datos obtenidos en evaluaciones y estudios científicos y en las experiencias exitosas que hemos tenido aquí y en otros países.
Los Programas de Alimentación Complementaria se concibieron hace varios años como un complemento de la dieta diaria de preescolares, escolares y mujeres embarazadas, cuando en realidad la mayoría de las veces los aportes de estos programas constituyen el único alimento, como es el caso en las áreas de extrema pobreza donde los almuerzos escolares con fondos del FIS, la merienda del MEDUCA y la crema nutricional, destinada a los menores de tres años y embarazadas, son el sustento diario.
Cumpliendo el compromiso del presidente Martín Torrijos de atender de manera especial las necesidades de los distritos con altos índices de extrema pobreza, los programas nutricionales se han evaluado y de acuerdo con las recomendaciones de técnicos nacionales y consultores internacionales se ha incrementado la cobertura de los Programas de Alimentación Complementaria del MINSA a todos los niños menores de tres años que viven en áreas de extrema pobreza, mediante la entrega mensual de 6 libras de crema nutricional fortificada que cubre un importante porcentaje de las necesidades nutricionales de estos menores, así como el suministro de suplementos de hierro a embarazadas y niños. Además, los programas de transferencia de recursos de la Red de Oportunidades del MIDES, que incluye cinco mil ochocientas sesenta y tres familias que reciben los bonos para comprar alimentos, añadidos a la merienda y el almuerzo escolar del MEDUCA y FIS, deben traducirse en mejorías del estado nutricional de los participantes de este programa.
Reducir la desnutrición tiene que ser un objetivo primordial del Plan Nacional de Desarrollo, pues una población depauperada y una niñez marcada por el hambre seguirán quedando al margen de la prosperidad y el crecimiento económico. Por eso, conciencia nacional del costo del hambre, asignación de recursos, focalización en los más necesitados, incremento de coberturas para menores de cinco años, embarazadas y adultos mayores, reformulación de los programas, evaluación periódica y rendición de cuentas son indispensables en esta batalla que podemos ganar.
Se pudo comprobar que Israel Moreno Morán, de 32 años, había robado seis en 15 días.
Aunque él ahora cumple una pena de 90 días de arresto, el daño causó una lesión patrimonial a la entidad, tal como expresó Véliz, quien informó que incluso los recipientes de basura instalados en unas áreas son hurtados en horas de la noche para luego venderlos.
Indicó que los delitos "parecen una moda" en la instalación, que por su dimensión, por más restricciones que tenga, siempre habrá elementos que se filtran con malas intenciones.
"La gente trata de hurtar lo que no es de su propiedad. No dejan de aparecer algunas oportunidades en las que alguien hurta cosas del Complejo, incluso de los automóviles en el área de aparcamiento y equipos de sonido", añadió Véliz.
En el Complejo Hospitalario Metropolitano Dr. Arnulfo Arias Madridde la Caja de Seguro Social (CSS) laboran unos 3 mil 100 funcionarios.
Diariamente circulan dentro de las instalaciones un promedio de 5 mil 000 personas, pues se trabaja 24 horas.
En el Complejo cuentan ahora con 800 camas hospitalarias, 400 de ellas distribuidas en las clínicas especializadas y 400 en el Hospital General, para mantener los niveles óptimos de atención a los miles de asegurados.
La reducción de la desnutrición en los menores de 5 años constituye una prioridad que Panamá debe atender de manera inmediata, si quiere garantizar que su población crezca sana y capaz de desarrollar su potencial intelectual y humano plenamente. De no hacerlo el costo será altísimo, pues las repercusiones de la falta de una alimentación adecuada en los primeros años de vida deja graves secuelas que se manifiestan desde temprana edad produciendo un daño irreversible.
La desnutrición de la madre durante la gestación resulta en complicaciones en el parto y bajo peso al nacer. En los menores de tres años la desnutrición es responsable del incremento de la vulnerabilidad a las infecciones y afecta de manera negativa el desarrollo físico e intelectual, es decir niños que comienzan la vida con un déficit importante que no podrá eliminarse, no importa cuánto y cuán bien se alimenten el resto de sus vidas.
En Panamá el 20.6% de los niños y niñas menores de 5 años padece de desnutrición crónica, o sea, una baja talla para su edad. Si esta cifra global es alarmante, en las zonas indígenas la desnutrición crónica alcanza el 56.7% y la global el 21.2%, siendo ésta la que se expresa en bajo peso para la edad.
La información preliminar de un estudio reciente del MINSA y SENAPAN indica que en el distrito de Mirono la anemia -conocida como el hambre oculta- en preescolares es de 86% y en Santa Fe es de 31.2%, lo que revela la grave situación de los niños indígenas producto de la dieta limitada y monótona, las enfermedades infecciosas y los altos niveles de pobreza, pero también de las deficiencias de los programas gubernamentales que necesitan reformularse a partir de datos obtenidos en evaluaciones y estudios científicos y en las experiencias exitosas que hemos tenido aquí y en otros países.
Los Programas de Alimentación Complementaria se concibieron hace varios años como un complemento de la dieta diaria de preescolares, escolares y mujeres embarazadas, cuando en realidad la mayoría de las veces los aportes de estos programas constituyen el único alimento, como es el caso en las áreas de extrema pobreza donde los almuerzos escolares con fondos del FIS, la merienda del MEDUCA y la crema nutricional, destinada a los menores de tres años y embarazadas, son el sustento diario.
Cumpliendo el compromiso del presidente Martín Torrijos de atender de manera especial las necesidades de los distritos con altos índices de extrema pobreza, los programas nutricionales se han evaluado y de acuerdo con las recomendaciones de técnicos nacionales y consultores internacionales se ha incrementado la cobertura de los Programas de Alimentación Complementaria del MINSA a todos los niños menores de tres años que viven en áreas de extrema pobreza, mediante la entrega mensual de 6 libras de crema nutricional fortificada que cubre un importante porcentaje de las necesidades nutricionales de estos menores, así como el suministro de suplementos de hierro a embarazadas y niños. Además, los programas de transferencia de recursos de la Red de Oportunidades del MIDES, que incluye cinco mil ochocientas sesenta y tres familias que reciben los bonos para comprar alimentos, añadidos a la merienda y el almuerzo escolar del MEDUCA y FIS, deben traducirse en mejorías del estado nutricional de los participantes de este programa.
Reducir la desnutrición tiene que ser un objetivo primordial del Plan Nacional de Desarrollo, pues una población depauperada y una niñez marcada por el hambre seguirán quedando al margen de la prosperidad y el crecimiento económico. Por eso, conciencia nacional del costo del hambre, asignación de recursos, focalización en los más necesitados, incremento de coberturas para menores de cinco años, embarazadas y adultos mayores, reformulación de los programas, evaluación periódica y rendición de cuentas son indispensables en esta batalla que podemos ganar.
Se pudo comprobar que Israel Moreno Morán, de 32 años, había robado seis en 15 días.
Aunque él ahora cumple una pena de 90 días de arresto, el daño causó una lesión patrimonial a la entidad, tal como expresó Véliz, quien informó que incluso los recipientes de basura instalados en unas áreas son hurtados en horas de la noche para luego venderlos.
Indicó que los delitos "parecen una moda" en la instalación, que por su dimensión, por más restricciones que tenga, siempre habrá elementos que se filtran con malas intenciones.
"La gente trata de hurtar lo que no es de su propiedad. No dejan de aparecer algunas oportunidades en las que alguien hurta cosas del Complejo, incluso de los automóviles en el área de aparcamiento y equipos de sonido", añadió Véliz.
En el Complejo Hospitalario Metropolitano Dr. Arnulfo Arias Madridde la Caja de Seguro Social (CSS) laboran unos 3 mil 100 funcionarios.
Diariamente circulan dentro de las instalaciones un promedio de 5 mil 000 personas, pues se trabaja 24 horas.
En el Complejo cuentan ahora con 800 camas hospitalarias, 400 de ellas distribuidas en las clínicas especializadas y 400 en el Hospital General, para mantener los niveles óptimos de atención a los miles de asegurados.