Engaños del etanol
No me hace ninguna gracia que ponerle gasolina a mi automóvil cuesta más que cenar en un restaurante con mi esposa. Pero aún más me molestan los engaños, las mentiras y las calumnias de políticos y burócratas que politizan y empeoran el problema, al mismo tiempo que encubren los errores de sus programas, leyes y dañinas regulaciones.
En 2006, cuando la gasolina se vendía a 3 dólares el galón, la industria petrolera de Estados Unidos (EE.UU.), incluyendo al sector refinación, obtuvo una ganancia promedio de alrededor de 10 centavos de dólar por galón vendido; mientras que el gobierno federal recibía 18 centavos por galón en impuestos directos sobre la venta y los estados bastante más: 60 centavos por galón en Nueva York y 46 centavos en Florida.
Entonces, ¿quiénes son los especuladores? ¿Los ejecutivos y accionistas de las petroleras que arriesgan miles de millones de dólares en exploración, extracción, transporte, refinación y distribución o los políticos que nos arrancan una mayor tajada, han impedido la construcción de nuevas refinerías, prohíben la extracción petrolera en las costas de EE.UU. y en Alaska, al mismo tiempo que permiten la operación del cartel de la OPEP y subsidian proyectos antieconómicos como el etanol?
Es posible que en Brasil produzcan etanol derivado de la caña de azúcar a costos razonables. Pero la azúcar en EE.UU. es un oligopolio ineficiente, protegido por ambos partidos, y los nuevos subsidios están dirigidos a la producción de etanol derivado del maíz. El problema es que se gasta más energía en su producción de la que se obtiene como combustible y se ha disparado el precio del maíz, afectando el costo de los alimentos porque 70% del maíz se utiliza para alimentar al ganado y pollos. Según la investigación realizada por la Universidad de Cornell, la producción de etanol es un "insostenible subsidio para quemar alimentos", porque se requieren 530 litros (140 galones) de combustibles para sembrar, cultivar y recoger la cosecha de un acre de maíz. Esto significa que antes de comenzar a procesar el maíz para convertirlo en etanol ya se ha incurrido un costo de más de un dólar por galón. Según el profesor David Pimentel de Cornell, se requiere la utilización de 70% más energía en la producción de etanol que la energía contenida en el etanol mismo. Añade: "la producción de maíz en Estados Unidos erosiona las tierras 12 veces más rápido de lo que se logran restablecer y su irrigación requiere 25 por ciento más del agua recuperada en los pozos... El maíz no debe ser considerado como un recurso renovable en la producción de energía, especialmente cuando el alimento humano se está convirtiendo en etanol". Aclara que "el automóvil promedio que recorre 10 mil millas al año utilizando solamente etanol como combustible gasta 852 galones, lo cual requiere 11 acres de siembras de maíz, tierras que podrían alimentar a siete personas". Todo el ruido de Washington con el etanol no es otra cosa que propaganda política para esconder dádivas y subsidios a la poderosa industria agrícola del medio oeste, con fines puramente electorales. Se trata de miles de millones de dólares en subsidios, cuyo costo no aparece en el precio de la mezcla de gasolina con etanol. Y la industria petrolera de EE.UU., satanizada por Al Gore y congresistas populistas, no se atreve a denunciar los engaños de los políticos, pero ya hay indicaciones de que están reduciendo sus inversiones y la cantidad de petróleo refinado. Como decía Ronald Reagan: "el gobierno no soluciona problemas, los subsidia".
(*) Director de la agencia AIPE y académico asociado de Cato Institute.
www.aipenet.com
Luego de haberlo calentado, se cambia la llave conmutadora hacia el botón que indica paso del gas licuado.
La operación se repite al momento que lo va a estacionar. Se debe dejar en gasolina, pues esta es la que usa el carro originalmente.
Para autos particulares el costo es desde B/.450.00; mientras que para los taxistas la instalación es gratuita.
Según Campbell, las personas que deseen instalar este sistema, pueden realizar planes de financiamiento donde pueden abonarlo pagando B/. 5.68 por quincena. Además, se le regalan los B/.750.00 en gas una vez hayan finalizado su cuenta.
En Panamá la utilización del GLP tiene alrededor de tres años y aunque hasta el momento la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) no tiene un registro de la cantidad de autos que usan este "kit", la empresa GNV, gas vehicular tiene contabilizado un total de 2, 500 a nivel nacional (Chiriquí, Santiago, Aguadulce, Chitré, Herrera).
Información suministrada por la ATTT indica que este sistema no está regulado, su instalación es voluntaria.
Tampoco se conoce una Ley sobre el tema.
Por el momento, las empresas Tropigas y Combustibles Ecológicos, son las encargadas de su instalación.
En 2006, cuando la gasolina se vendía a 3 dólares el galón, la industria petrolera de Estados Unidos (EE.UU.), incluyendo al sector refinación, obtuvo una ganancia promedio de alrededor de 10 centavos de dólar por galón vendido; mientras que el gobierno federal recibía 18 centavos por galón en impuestos directos sobre la venta y los estados bastante más: 60 centavos por galón en Nueva York y 46 centavos en Florida.
Entonces, ¿quiénes son los especuladores? ¿Los ejecutivos y accionistas de las petroleras que arriesgan miles de millones de dólares en exploración, extracción, transporte, refinación y distribución o los políticos que nos arrancan una mayor tajada, han impedido la construcción de nuevas refinerías, prohíben la extracción petrolera en las costas de EE.UU. y en Alaska, al mismo tiempo que permiten la operación del cartel de la OPEP y subsidian proyectos antieconómicos como el etanol?
Es posible que en Brasil produzcan etanol derivado de la caña de azúcar a costos razonables. Pero la azúcar en EE.UU. es un oligopolio ineficiente, protegido por ambos partidos, y los nuevos subsidios están dirigidos a la producción de etanol derivado del maíz. El problema es que se gasta más energía en su producción de la que se obtiene como combustible y se ha disparado el precio del maíz, afectando el costo de los alimentos porque 70% del maíz se utiliza para alimentar al ganado y pollos. Según la investigación realizada por la Universidad de Cornell, la producción de etanol es un "insostenible subsidio para quemar alimentos", porque se requieren 530 litros (140 galones) de combustibles para sembrar, cultivar y recoger la cosecha de un acre de maíz. Esto significa que antes de comenzar a procesar el maíz para convertirlo en etanol ya se ha incurrido un costo de más de un dólar por galón. Según el profesor David Pimentel de Cornell, se requiere la utilización de 70% más energía en la producción de etanol que la energía contenida en el etanol mismo. Añade: "la producción de maíz en Estados Unidos erosiona las tierras 12 veces más rápido de lo que se logran restablecer y su irrigación requiere 25 por ciento más del agua recuperada en los pozos... El maíz no debe ser considerado como un recurso renovable en la producción de energía, especialmente cuando el alimento humano se está convirtiendo en etanol". Aclara que "el automóvil promedio que recorre 10 mil millas al año utilizando solamente etanol como combustible gasta 852 galones, lo cual requiere 11 acres de siembras de maíz, tierras que podrían alimentar a siete personas". Todo el ruido de Washington con el etanol no es otra cosa que propaganda política para esconder dádivas y subsidios a la poderosa industria agrícola del medio oeste, con fines puramente electorales. Se trata de miles de millones de dólares en subsidios, cuyo costo no aparece en el precio de la mezcla de gasolina con etanol. Y la industria petrolera de EE.UU., satanizada por Al Gore y congresistas populistas, no se atreve a denunciar los engaños de los políticos, pero ya hay indicaciones de que están reduciendo sus inversiones y la cantidad de petróleo refinado. Como decía Ronald Reagan: "el gobierno no soluciona problemas, los subsidia".
(*) Director de la agencia AIPE y académico asociado de Cato Institute.
www.aipenet.com
Luego de haberlo calentado, se cambia la llave conmutadora hacia el botón que indica paso del gas licuado.
La operación se repite al momento que lo va a estacionar. Se debe dejar en gasolina, pues esta es la que usa el carro originalmente.
Para autos particulares el costo es desde B/.450.00; mientras que para los taxistas la instalación es gratuita.
Según Campbell, las personas que deseen instalar este sistema, pueden realizar planes de financiamiento donde pueden abonarlo pagando B/. 5.68 por quincena. Además, se le regalan los B/.750.00 en gas una vez hayan finalizado su cuenta.
En Panamá la utilización del GLP tiene alrededor de tres años y aunque hasta el momento la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) no tiene un registro de la cantidad de autos que usan este "kit", la empresa GNV, gas vehicular tiene contabilizado un total de 2, 500 a nivel nacional (Chiriquí, Santiago, Aguadulce, Chitré, Herrera).
Información suministrada por la ATTT indica que este sistema no está regulado, su instalación es voluntaria.
Tampoco se conoce una Ley sobre el tema.
Por el momento, las empresas Tropigas y Combustibles Ecológicos, son las encargadas de su instalación.
El GLP representa una alternativa para reemplazar la gasolina.
Dentro de los beneficios de su uso se le atribuye una mayor duración del motor al no formar carbonilla en la combustión.
El GLP es un gas incoloro derivado del petróleo, compuesto de propano y/o butano.
El tanque del gas vehicular se presenta en los siguientes tamaños: 4, 8, 10 y 15 galones. Es de forma rectangular.